El 11 de septiembre de 2001, las Torres Gemelas no fueron las únicas construcciones destruidas como consecuencia de los atentados contra el World Trade Center de Nueva York. Aunque el WTC 1 y el WTC 2 fueron los edificios impactados directamente por los aviones comerciales secuestrados, varias estructuras cercanas terminaron destruidas total o parcialmente por la caída de enormes cantidades de acero, concreto y otros escombros, además de los incendios posteriores.
Entre los edificios más afectados estuvieron el 7 World Trade Center, el 3 World Trade Center —donde funcionaba el hotel Marriott—, la Iglesia Ortodoxa Griega de San Nicolás y los edificios 4, 5 y 6 del complejo.
WTC 7: el edificio que cayó sin recibir el impacto de un avión
El caso más debatido fue el del 7 World Trade Center, un edificio de oficinas de 47 pisos ubicado junto al complejo principal. La estructura no fue alcanzada directamente por ninguno de los aviones, pero sufrió daños provocados por los escombros del colapso de la Torre Norte y posteriormente quedó afectada por incendios durante varias horas.
La investigación realizada por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, NIST, concluyó que los incendios descontrolados desencadenaron una serie de fallas estructurales que terminaron provocando el colapso total.
De acuerdo con esa reconstrucción, el calor provocó la expansión térmica de componentes de acero. El desplazamiento de elementos estructurales alrededor de la zona de la Columna 79 produjo fallas en pisos cercanos y terminó dejando a esa columna sin suficiente soporte lateral.
La falla se propagó hacia otras partes de la estructura y generó un colapso progresivo del interior del edificio. En las imágenes tomadas aquella tarde puede observarse que una estructura ubicada sobre el techo se hunde antes de que la fachada exterior comience su descenso.
El WTC 7 terminó derrumbándose a las 17:20 del 11 de septiembre, después de permanecer afectado durante horas por incendios.
Qué pasó con el hotel Marriott
El 3 World Trade Center era un hotel de 22 pisos ubicado entre las Torres Gemelas. El edificio era propiedad de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey y era operado comercialmente por Host Marriott Corporation.
A diferencia del WTC 7, su destrucción estuvo relacionada principalmente con el impacto directo de los restos de las Torres Gemelas.
Cuando cayó la Torre Sur, enormes fragmentos estructurales alcanzaron al hotel y destruyeron gran parte del edificio. Posteriormente, el colapso de la Torre Norte provocó nuevos daños y prácticamente terminó de destruir lo que permanecía en pie.
La Iglesia Ortodoxa Griega de San Nicolás
Otra de las construcciones destruidas fue la histórica Iglesia Ortodoxa Griega de San Nicolás, ubicada en Cedar Street, muy cerca de la Torre Sur.
El pequeño templo quedó sepultado por los escombros generados durante el colapso de una de las torres y resultó completamente destruido.
Los edificios 4, 5 y 6 del World Trade Center
Los edificios WTC 4, WTC 5 y WTC 6 eran estructuras de menor altura ubicadas alrededor de la plaza de las Torres Gemelas. Allí funcionaban oficinas gubernamentales, empresas y espacios comerciales.
Los tres sufrieron daños estructurales severos por el impacto de los restos procedentes de las torres y por los incendios posteriores.
El WTC 6, donde funcionaban dependencias de la Aduana estadounidense, quedó con un enorme sector central destruido. Los daños sufridos por estas construcciones fueron de tal magnitud que sus restos debieron ser eliminados posteriormente durante las tareas de limpieza.
Por qué la caída del WTC 7 alimentó teorías conspirativas
El hecho de que el WTC 7 se derrumbara sin haber sido alcanzado por un avión convirtió su colapso en uno de los puntos centrales de las teorías alternativas sobre los atentados.
Una de las hipótesis más difundidas sostiene que el edificio habría sido destruido mediante una demolición controlada. Sus defensores suelen señalar la rapidez y la apariencia relativamente uniforme del descenso de la fachada como elementos que, según ellos, resultarían compatibles con explosivos.
También se difundieron teorías sobre la utilización de termita o nano-termita para debilitar columnas de acero. Sin embargo, la investigación oficial no encontró evidencia que permitiera establecer el empleo de explosivos como causa del derrumbe.
El NIST reconoció además un breve período durante el descenso visible de la fachada en el que se registró aceleración de caída libre. La explicación oficial sostiene que esa etapa ocurrió después de que la estructura interior ya hubiera sufrido una pérdida significativa de soporte.
La polémica por la frase «Pull it»
Otro de los argumentos utilizados por los defensores de la hipótesis de una demolición surge de una entrevista concedida por Larry Silverstein, empresario vinculado con el arrendamiento del complejo.
Al recordar lo ocurrido aquel día, Silverstein expresó: «we’ve had such terrible loss of life, maybe the smartest thing to do is pull it».
Quienes sostienen las teorías de demolición interpretaron la expresión como una supuesta orden para destruir el edificio mediante explosivos. Silverstein sostuvo posteriormente que hacía referencia a retirar al personal de emergencia debido al peligro existente alrededor de la estructura.
Las oficinas gubernamentales y las teorías de encubrimiento
El WTC 7 también despertó sospechas debido a que albergaba oficinas pertenecientes a diferentes organismos del Gobierno estadounidense.
Entre sus ocupantes había dependencias federales y oficinas relacionadas con organismos de seguridad. Esta circunstancia fue utilizada para sostener hipótesis según las cuales el edificio habría sido destruido deliberadamente para eliminar documentación sensible.
La presencia de organismos gubernamentales en el edificio no constituye, por sí sola, evidencia de que su destrucción haya sido intencional.
Estas versiones suelen vincularse también con declaraciones realizadas por el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld el 10 de septiembre de 2001 sobre problemas contables del Pentágono relacionados con transacciones por 2,3 billones de dólares.
El planteo de Rumsfeld estaba relacionado con dificultades para rastrear operaciones dentro de los sistemas contables del Departamento de Defensa. Las teorías alternativas posteriormente vincularon ese episodio con los ataques, aunque no se estableció evidencia concluyente que demostrara una relación entre ambos hechos.
El seguro del World Trade Center
Las hipótesis conspirativas también pusieron el foco sobre Larry Silverstein, quien había adquirido meses antes de los atentados el arrendamiento de gran parte del complejo World Trade Center.
Después de los ataques se produjo una extensa disputa judicial con las aseguradoras respecto de si los impactos de los dos aviones debían considerarse uno o dos acontecimientos asegurados.
Los defensores de una teoría financiera señalaron los pagos posteriores de las compañías de seguros como un supuesto motivo económico. Sin embargo, no existe evidencia establecida que demuestre que el WTC 7 haya sido destruido deliberadamente para obtener una indemnización.
El error de la BBC antes del derrumbe
Uno de los episodios que más contribuyeron al desarrollo de teorías alternativas fue protagonizado por la BBC durante su cobertura en vivo.
La cadena británica informó erróneamente que el WTC 7 se había derrumbado cuando el edificio todavía permanecía en pie. Durante una transmisión podía observarse la estructura detrás de la corresponsal mientras la información sobre su supuesto colapso ya era comunicada a la audiencia.
El informe se produjo alrededor de veinte minutos antes de la caída real. La explicación posterior señaló que se trató de información incorrecta difundida en medio del caos de aquella jornada, cuando ya existían advertencias sobre la posibilidad de que el edificio colapsara.
Los partidarios de las teorías conspirativas consideran que el episodio demuestra que algunos medios conocían de antemano lo que ocurriría. Hasta ahora, sin embargo, ese error periodístico no constituye evidencia de que la BBC hubiera recibido previamente información sobre una demolición programada.
La explicación oficial y una discusión que continúa
El informe final elaborado por el NIST concluyó que los incendios prolongados provocaron expansión térmica en los elementos estructurales del WTC 7 y desencadenaron un colapso progresivo que terminó afectando a todo el edificio.
La investigación oficial también evaluó hipótesis relacionadas con explosiones y sostuvo que no encontró evidencias que permitieran atribuir el derrumbe a una demolición controlada.
Las explicaciones alternativas continúan siendo difundidas y cuestionan distintos aspectos de la reconstrucción oficial. Sin embargo, no se ha establecido evidencia concluyente que demuestre que el WTC 7 haya sido destruido deliberadamente mediante explosivos.
El colapso del edificio continúa siendo, más de dos décadas después de los atentados, uno de los episodios más analizados y controvertidos alrededor del 11 de septiembre, tanto por sus particularidades estructurales como por la enorme cantidad de teorías surgidas posteriormente.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 no destruyeron únicamente las Torres Gemelas. Otros edificios del complejo World Trade Center y construcciones cercanas sufrieron colapsos totales o parciales por los escombros y los incendios. El caso más discutido es el WTC 7, cuya caída fue atribuida oficialmente a un colapso progresivo provocado por incendios.
El 11 de septiembre dejó una cantidad de imágenes tan brutales que, con el paso de los años, algunas terminaron convertidas también en combustible para una industria paralela: la teoría conspirativa. Y en ese universo ningún edificio consiguió una segunda vida tan intensa como el World Trade Center 7, un rascacielos que cayó sin haber recibido el impacto de un avión y que desde entonces acumula más análisis de internet que muchas estructuras que siguen perfectamente en pie.
La explicación técnica oficial tiene vigas, expansión térmica, incendios sin control y una columna identificada con el número 79. La explicación conspirativa tiene explosivos secretos, nano-termita, agencias de inteligencia, seguros, un comentario de Larry Silverstein y hasta una transmisión anticipada de la BBC. En resumen, una batalla narrativa donde de un lado hay modelos estructurales y del otro un tablero lleno de hilos rojos que probablemente ya exige una ampliación inmobiliaria.
El error de la BBC resultó particularmente irresistible: la cadena informó que el WTC 7 había caído cuando todavía podía verse detrás de la corresponsal. Para cualquier redacción, una equivocación monumental; para internet, aparentemente, la confirmación de que alguien había distribuido previamente un “guion”. La posibilidad bastante menos cinematográfica de una información equivocada en medio del mayor atentado sufrido por Estados Unidos nunca tuvo el mismo rendimiento en videos de cuarenta minutos.
Veinticinco años después, el WTC 7 sigue siendo terreno fértil para discusiones. El informe oficial del NIST atribuyó el colapso a los incendios y descartó evidencia de explosivos. Las hipótesis alternativas continúan cuestionando esa conclusión. Lo verdaderamente extraordinario es que una estructura desaparecida en 2001 todavía consiga sostener, con impecable resistencia, una discusión que parece diseñada para durar bastante más que el propio edificio.