A pocos días de cumplirse 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la ciudad de Nueva York comenzó a publicar documentación que aporta nuevos detalles sobre la contaminación y la toxicidad del aire en los alrededores de la Zona Cero después de los ataques contra las Torres Gemelas.

El alcalde Zohran Mamdani anunció la divulgación de más de 170.000 páginas de registros oficiales que contienen informes sobre calidad del aire, datos de contaminación y comunicaciones intercambiadas entre funcionarios municipales durante aquellos días.

La documentación apunta a esclarecer qué información manejaban las autoridades mientras residentes, trabajadores y equipos de emergencia recibían mensajes públicos que indicaban que el aire podía respirarse con seguridad.

Más de 170.000 páginas sobre la contaminación en la Zona Cero

Los documentos estuvieron almacenados durante más de dos décadas en 68 cajas dentro de una oficina municipal y, según funcionarios de la ciudad, fueron localizados durante el año pasado.

“Durante mucho tiempo los neoyorquinos sabían la verdad, pero no han podido verla reflejada en ningún documento que se les presentara”, afirmó Mamdani al anunciar la publicación.

El alcalde sostuvo además que muchas personas que estuvieron expuestas al polvo y los escombros recibieron información incorrecta sobre los riesgos para su salud.

“Los líderes en los que confiaban les mintieron y les dijeron que era seguro respirar ese aire tóxico”, aseguró.

Según explicó el mandatario, los registros revelan además que se detectó amianto en prácticamente todos los lugares analizados en los alrededores de la Zona Cero.

Los atentados del 11-S provocaron la muerte de 2.977 personas en Estados Unidos, de las cuales 2.753 fallecieron en el World Trade Center. Sin embargo, los efectos sanitarios continuaron durante los años posteriores.

Las enfermedades vinculadas con el 11-S

Miles de personas que vivieron, estudiaron o trabajaron cerca de la Zona Cero desarrollaron posteriormente distintas enfermedades relacionadas con la exposición al polvo, los escombros y sustancias contaminantes.

Según Mamdani, numerosos bomberos, trabajadores siderúrgicos y empleados recuerdan el atentado “cada vez que respiran con dificultad, que tienen que tomarse una pastilla y cada vez que se les administra otra dosis de quimioterapia”.

El alcalde afirmó además: “Casi 25 años después han muerto más personas por enfermedades relacionadas con el 11 de septiembre que las que murieron el propio día del atentado”.

La publicación de los registros se produjo después de años de reclamos de transparencia realizados por sobrevivientes y personal de emergencia que trabajó durante y después de los ataques.

El litigio que impulsó la publicación

La divulgación también pone fin al litigio iniciado por 9/11 Health Watch, organización que demandó a la ciudad para obtener acceso a los documentos.

Ben Chevat, director ejecutivo de la entidad, sostuvo que los papeles muestran que la ciudad conocía los riesgos relacionados con sustancias químicas tóxicas, “incluso mientras los funcionarios municipales seguían comunicando al público que el aire era seguro”.

La aparición de esa documentación podría derivar en nuevas demandas contra la ciudad y también servir de respaldo para personas que desarrollaron enfermedades y buscan acceder a compensaciones provenientes de fondos federales destinados a víctimas.

El Gobierno municipal prevé continuar durante el próximo año con la revisión, edición y publicación de nuevos archivos relacionados con las toxinas ambientales posteriores al atentado. Parte de esa documentación fue localizada en dependencias municipales y otra en compañías de seguros.

La desclasificación se produce además en medio de una disputa política entre Mamdani y el exalcalde Rudolph Giuliani, quien gobernaba Nueva York al momento de los ataques y cuestionó públicamente la participación del actual mandatario en los actos conmemorativos.

Giuliani declaró: “Habiendo perdido amigos allí y siendo muy cercano a muchas de las familias, me ofende que vaya a venir”.

Mientras continúa la revisión de los archivos, la publicación de las primeras 170.000 páginas abre una nueva etapa para determinar qué sabían las autoridades sobre la contaminación posterior al 11-S, cuándo lo supieron y cómo fue comunicada esa información a quienes permanecieron en los alrededores de la Zona Cero.