El avance de los hutíes sobre la ciudad portuaria de Moca y la creciente amenaza sobre el estrecho de Bab el Mandeb provocaron una fuerte reacción en el mercado internacional del petróleo. El Brent avanzó alrededor de un 6% y superó los 107 dólares por barril, mientras que el WTI rebasó los 100 dólares y se ubicó cerca de los 102.
Desde comienzos de año, el precio del crudo acumula una suba superior al 70%, aunque el Brent todavía se mantiene por debajo del máximo de 126 dólares por barril alcanzado en abril.
El avance hutí por la costa del mar Rojo incrementó la preocupación por una eventual ampliación del conflicto y por el impacto que podría tener sobre el tránsito marítimo en Bab el Mandeb, una de las rutas estratégicas para el comercio energético internacional.
El mercado teme un nuevo golpe sobre las rutas petroleras
La preocupación se suma a las dificultades existentes alrededor del estrecho de Ormuz, en medio del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.
Los operadores comienzan a considerar que el conflicto podría extenderse más allá de este año, pese a que el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo: “Creo que la guerra va a terminar justo después de las elecciones porque ya no pueden aguantar más. Están desesperados por intentar influir en las elecciones”.
El precio de referencia del mercado físico Dated Brent se ubicó el miércoles en 114 dólares por barril, impulsado por una nueva oleada de compras desde Asia que aumentó la presión sobre una oferta ya ajustada.
Combustibles más caros y presión sobre los consumidores
La escalada ya comienza a trasladarse a los precios minoristas. En Estados Unidos, el diésel se aproxima a los 6 dólares por galón, mientras que los futuros europeos de gasóleo se acercan a los 200 dólares por barril.
La gasolina en los surtidores estadounidenses también alcanzó esta semana niveles récord, coincidiendo con la festividad del Día del Trabajo.
El aumento del costo energético se produce además en un escenario político complejo para Trump, marcado por una elevada impopularidad y por el impacto de la inflación sobre el costo de vida.
Escalada entre Estados Unidos e Irán
Después de un período de relativa calma durante agosto, los enfrentamientos entre Washington y Teherán volvieron a intensificarse.
Irán afirmó que no tiene intención de ceder frente al bloqueo naval estadounidense y advirtió que intensificará sus operaciones si Estados Unidos continúa atacando su territorio.
Teherán atacó buques de guerra estadounidenses, mientras que el ejército de Estados Unidos destruyó al menos ocho petroleros iraníes desde el sábado en represalia.
Además, el ataque yemení contra objetivos en Arabia Saudí incrementó el temor a una expansión regional del conflicto y a nuevas interrupciones sobre instalaciones o rutas energéticas.
El riesgo de un Brent por encima de los 120 dólares
Los analistas ya evalúan escenarios de mayor tensión. Según estimaciones de Goldman Sachs, una escalada adicional entre Estados Unidos e Irán podría llevar al Brent por encima de los 120 dólares por barril.
El mercado podría enfrentar una presión todavía mayor si vuelve a reducirse el tránsito por el estrecho de Ormuz o si se incrementan las amenazas contra infraestructuras energéticas.
“Para ver un incremento significativo de los precios, sería necesario que la reciente escalada derivara en nuevas interrupciones del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz”, dijo Warren Patterson, responsable de estrategia de materias primas de ING.
La evolución del conflicto en Medio Oriente y la seguridad de los principales pasos marítimos seguirán siendo determinantes para el precio internacional del petróleo y sus efectos sobre los combustibles.
El avance de los hutíes sobre la ciudad portuaria de Moca y la amenaza sobre el estrecho de Bab el Mandeb sacudieron al mercado energético. El Brent subió un 6% y superó los 107 dólares, mientras el WTI rondó los 102. La escalada regional también aumentó el temor a nuevas interrupciones en Ormuz y a una mayor presión sobre los combustibles.
El mercado petrolero volvió a recordar que su estabilidad emocional depende de que nadie tenga la ocurrencia de mover tropas cerca de un estrecho estratégico. El avance hutí sobre Moca alcanzó para que el Brent saltara más de un 6%, superara los 107 dólares y obligara a operadores de medio planeta a revisar gráficos con la expresión facial de quien acaba de descubrir que su presupuesto de combustible quedó escrito en otro siglo.
El problema es que el mapa no ofrece demasiados espacios para la tranquilidad. Bab el Mandeb vuelve a quedar bajo presión mientras Ormuz continúa condicionado por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Dos pasos marítimos esenciales y un mercado global observando cómo las rutas energéticas se parecen cada vez más a un videojuego en dificultad extrema, sólo que cada movimiento termina apareciendo unas horas después en una estación de servicio.
En Estados Unidos, el diésel ya roza niveles inéditos y la gasolina llegó a máximos mientras Donald Trump enfrenta una creciente presión por el costo de vida. El petróleo, que comenzó el año bastante más abajo, acumula una suba superior al 70%. La economía mundial vuelve así a practicar ese deporte involuntario llamado “calcular cuánto cuesta cada declaración militar por barril”.
Goldman Sachs ya ubica sobre la mesa el escenario de un Brent por encima de los 120 dólares si las interrupciones se intensifican. Para llegar allí todavía harían falta mayores problemas de suministro, pero la región viene demostrando una notable capacidad para transformar cualquier frase tranquilizadora en material de archivo. Por ahora, operadores y consumidores observan los estrechos, los buques y los precios con la misma esperanza: que nadie tenga otra gran idea antes del cierre de mercado.