El precio internacional del petróleo volvió a dispararse este lunes y el crudo Brent llegó a rozar los US$110 por barril, impulsado por nuevos ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita y por el creciente temor a restricciones en el suministro mundial.
Después de alcanzar esos niveles, el Brent moderó parte de la suba y comenzó a operar entre US$107 y US$108 por barril. El West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, se ubicó alrededor de los US$102.
El movimiento se produjo en medio de una fuerte escalada de las tensiones en Medio Oriente, con el estrecho de Ormuz convertido nuevamente en uno de los principales focos de preocupación para los mercados internacionales.

Un ataque golpeó una ruta clave para el petróleo saudí
La nueva presión sobre los precios apareció después de una serie de ataques con drones contra infraestructura petrolera de Arabia Saudita.
Los ataques habrían sido lanzados desde Irak, donde operan milicias chiíes respaldadas por Irán, y obligaron a las autoridades saudíes a interrumpir las operaciones de un importante oleoducto utilizado para exportar petróleo sin atravesar el estrecho de Ormuz.
Se trata del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que había adquirido mayor relevancia ante las dificultades para mantener el flujo habitual de embarcaciones energéticas por Ormuz.
El cierre podría extenderse durante varias semanas, aumentando la presión sobre un mercado que ya se encontraba tensionado por la situación geopolítica regional.
El oleoducto permitía trasladar petróleo saudí hacia el Mar Rojo y reducir la dependencia del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.

Ormuz vuelve a estar en el centro del mercado mundial
Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte de los combustibles comercializados a nivel mundial, lo que convierte cualquier amenaza sobre esa ruta en un factor de impacto inmediato sobre las cotizaciones internacionales.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán incrementaron los temores sobre la continuidad del tráfico marítimo y la capacidad de los países productores para mantener sus exportaciones.
Estados Unidos mantiene además medidas sobre los puertos iraníes destinadas a limitar las exportaciones energéticas de la República Islámica.
En este contexto, el oleoducto saudí afectado funcionaba como una de las principales alternativas para evitar que todo el flujo regional dependiera directamente de Ormuz.
La posibilidad de que esa infraestructura permanezca fuera de funcionamiento durante varias semanas elevó las expectativas de una menor disponibilidad de crudo en el mercado internacional.

La diplomacia tampoco logra destrabar la tensión
Al escenario energético se sumó el aplazamiento de una reunión entre representantes de Irán y países árabes vecinos que buscaba discutir mecanismos temporales para administrar el tráfico marítimo a través del estrecho.
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, confirmó la postergación del encuentro.
“Seguimos comprometidos con el fomento del diálogo que respalde la estabilidad y la cooperación duradera en nuestra región”, escribió el funcionario.
No se brindaron mayores precisiones sobre una nueva fecha para las conversaciones.
La combinación entre ataques contra infraestructura saudí, tensiones alrededor de Ormuz y dificultades diplomáticas volvió a colocar al petróleo en máximos recientes, mientras operadores e inversores siguen de cerca cualquier novedad que pueda alterar el suministro.
Con el Brent nuevamente cerca de los US$110, el mercado energético ingresa en una etapa de alta sensibilidad en la que cada interrupción logística o escalada militar puede trasladarse rápidamente al precio internacional del barril.
El precio internacional del petróleo volvió a subir con fuerza tras un ataque con drones contra infraestructura energética de Arabia Saudita. El Brent llegó a rozar los US$110 por barril, mientras el WTI operaba cerca de US$102. El mercado teme nuevas restricciones de oferta en medio del conflicto en torno al estrecho de Ormuz.
El Brent rozó los US$110 y el WTI se movió alrededor de los US$102 después de un nuevo golpe a la infraestructura petrolera de Medio Oriente. Un ataque con drones obligó a Arabia Saudita a cerrar un oleoducto clave que permitía sacar crudo evitando el estrecho de Ormuz, justo cuando esa ruta marítima atraviesa una de sus mayores tensiones.
El oleoducto Este-Oeste había ganado protagonismo porque funciona como una vía alternativa para transportar petróleo saudí hacia el Mar Rojo. Con Ormuz condicionado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, perder temporalmente esa salida es como descubrir que el camino alternativo también amaneció cortado cuando ya estabas llegando tarde.
El mercado reaccionó rápido. El Brent llegó a acercarse a los US$110 antes de retroceder hacia la zona de US$107 y US$108, mientras el WTI se ubicó alrededor de los US$102. En energía, cada drone que aparece cerca de un oleoducto termina viajando rápidamente hasta las pantallas de las bolsas.
La preocupación no pasa solamente por Arabia Saudita. Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte de los combustibles comercializados a nivel mundial, y cualquier interrupción prolongada puede reducir la oferta disponible y trasladarse a precios internacionales.
El escenario diplomático tampoco ayuda. Una reunión destinada a discutir mecanismos temporales para gestionar el tránsito marítimo en la zona fue aplazada, mientras continúan las tensiones militares y comerciales.
Cuando Ormuz se complica y el camino alternativo también recibe ataques, el barril no necesita demasiadas invitaciones para empezar a subir.