El jefe de Gabinete, Diego Santilli, puso en marcha una intensa ronda de negociaciones con siete gobernadores con dos objetivos legislativos centrales para el Gobierno: sumar respaldo para el Presupuesto 2027 y avanzar con la reforma electoral que permanece en discusión en el Senado, cuyo eje principal es la suspensión de las PASO.
Los encuentros se desarrollarán entre este miércoles 16 y el jueves 17 de septiembre en la Casa Rosada y forman parte de la estrategia del Ejecutivo para construir acuerdos con mandatarios provinciales de distintos espacios políticos. Las conversaciones también estarán atravesadas por demandas relacionadas con obras públicas, financiamiento, subsidios energéticos y recursos para las provincias.
Santilli asumió la Jefatura de Gabinete a fines de junio en reemplazo de Manuel Adorni, quien dejó el cargo mientras avanzaba una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Desde entonces, una de las tareas asignadas al nuevo ministro coordinador fue profundizar el diálogo político con gobernadores y representantes del Congreso.
Siete gobernadores en la agenda de Santilli
La primera reunión fue programada para este miércoles a las 15 en la Casa Rosada. Santilli recibirá a los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Gustavo Sáenz, de Salta; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.
La ronda continuará el jueves por la mañana, cuando Santilli y el ministro de Economía, Luis Caputo, mantendrán un encuentro con el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Será la reunión de la serie que contará con la participación directa del titular del Palacio de Hacienda.
Después del mediodía será recibido el gobernador de Chaco, Leandro Zdero, mientras que por la tarde la agenda concluirá con el mandatario de Tierra del Fuego, Gustavo Melella.
La sucesión de reuniones forma parte del despliegue político con el que la Casa Rosada intenta consolidar acuerdos parlamentarios para las iniciativas que considera prioritarias durante el segundo semestre.
Presupuesto 2027 y reforma electoral
Uno de los ejes centrales será el Presupuesto 2027, presentado por el Gobierno nacional ante la Cámara de Diputados el martes 15 de septiembre. La iniciativa comenzará su recorrido parlamentario por la comisión correspondiente antes de llegar al recinto.
El proyecto contempla las previsiones de ingresos y gastos de la administración nacional para el próximo año y será uno de los principales escenarios de negociación entre el Ejecutivo, los bloques parlamentarios y las provincias.
En paralelo, el Gobierno intenta avanzar con la reforma electoral que se encuentra en discusión en el Senado. Entre sus principales objetivos aparece la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, conocidas como PASO.
Para avanzar con ambas iniciativas, el oficialismo necesita ampliar su base de respaldos parlamentarios. En ese esquema, los gobernadores adquieren relevancia por su capacidad de interlocución con diputados y senadores de sus respectivas provincias.
Los reclamos de las provincias
La negociación no tendrá únicamente proyectos nacionales sobre la mesa. Los mandatarios provinciales llegan a Buenos Aires con planteos relacionados con obras, financiamiento y políticas energéticas, cuestiones que se cruzan directamente con la discusión presupuestaria.
Las conversaciones sobre subsidios tienen especial importancia para las provincias del Norte. Entre los temas pendientes aparece la posibilidad de avanzar con mecanismos destinados a aliviar el impacto de las tarifas eléctricas durante los meses de altas temperaturas, mientras otras jurisdicciones también mantienen reclamos vinculados con infraestructura y transferencias.
Con el Presupuesto 2027 ya ingresado al Congreso y la reforma electoral todavía pendiente de acuerdos, Santilli concentra durante estas dos jornadas una parte central de la negociación política del Gobierno con las provincias. El resultado de esas conversaciones deberá traducirse posteriormente en apoyos concretos dentro de ambas cámaras para que las iniciativas puedan avanzar.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, inició una ronda de reuniones con siete gobernadores para buscar acuerdos en torno al Presupuesto 2027 y la reforma electoral que impulsa el Gobierno, con la suspensión de las PASO entre sus principales puntos. Los encuentros se desarrollan entre este miércoles y el jueves en la Casa Rosada, atravesados además por reclamos provinciales sobre obras, energía y recursos.
La política argentina volvió a entrar en esa temporada del año en la que los gobernadores peregrinan hacia la Casa Rosada llevando carpetas, números y una habilidad extraordinaria para pronunciar la palabra “federalismo” justo cuando comienza a discutirse el Presupuesto. Del otro lado del escritorio estará Diego Santilli, encargado de conseguir votos para dos asuntos que suelen convertir cualquier café institucional en una partida de ajedrez con 24 tableros simultáneos: las cuentas nacionales y las reglas electorales.
El jefe de Gabinete recibirá a siete mandatarios en aproximadamente 24 horas, una agenda que podría provocar agotamiento incluso en un recepcionista de hotel durante temporada alta. Presupuesto 2027, suspensión de las PASO, obras, energía y recursos provinciales estarán sobre la mesa. Es decir, todo aquello que permite que una reunión anunciada para una hora determinada termine necesitando más capítulos que una serie política de plataforma.
La dificultad está en que cada participante llega con una calculadora diferente. La Nación necesita respaldo parlamentario; las provincias tienen necesidades presupuestarias propias y el Congreso aporta esa característica entrañable de la democracia representativa: para convertir un proyecto en ley hacen falta votos reales, no corazones en redes sociales ni declaraciones entusiastas frente a un micrófono. Santilli deberá entonces aplicar el antiquísimo método de construcción política conocido técnicamente como “hablar con todos hasta que aparezcan los números”.
La ronda seguirá el jueves y tendrá incluso la participación de Luis Caputo en uno de los encuentros, porque cuando una conversación entre políticos empieza a incluir presupuesto, subsidios y obras, tarde o temprano aparece el ministro de Economía como quien llega a una fiesta con la desagradable misión de preguntar quién piensa pagar la cuenta. El Gobierno busca acuerdos; los gobernadores llevan sus reclamos. Y el Congreso, mientras tanto, espera. La República funciona también gracias a ese delicado ecosistema donde todos quieren aprobar algo y nadie olvida llevar su propia lista.