Este 16 de septiembre de 2026 se cumplen 50 años de La Noche de los Lápices, uno de los episodios más recordados de la represión estatal contra estudiantes secundarios durante la última dictadura argentina. En septiembre de 1976, jóvenes de La Plata fueron secuestrados durante distintos operativos; varios tenían apenas 16, 17 y 18 años.

El núcleo más conocido del operativo ocurrió durante la madrugada del 16 de septiembre de 1976, cuando fueron secuestrados de sus domicilios Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Claudio de Acha.

Sin embargo, los secuestros vinculados con el episodio no se limitaron a aquella noche. Gustavo Calotti había sido detenido el 8 de septiembre; Emilce Moler y Patricia Miranda fueron secuestradas el 17; mientras que Pablo Díaz fue capturado el 21 de ese mismo mes.

Secuestros, centros clandestinos y torturas

Los jóvenes fueron trasladados a centros clandestinos de detención. Fuentes oficiales y de la Universidad Nacional de La Plata documentaron su paso por lugares como Arana y el Pozo de Banfield, además de otros establecimientos pertenecientes al denominado Circuito Camps. Durante el cautiverio fueron sometidos a torturas.

Las víctimas eran, en su mayoría, estudiantes secundarios. Algunos asistían al Bachillerato de Bellas Artes, el Colegio Nacional o escuelas normales de La Plata. Muchos participaban en organizaciones estudiantiles y políticas, entre ellas la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Algunos también habían participado durante 1975 de las movilizaciones por el boleto estudiantil secundario, un reclamo que con el paso de los años quedó estrechamente ligado al relato público sobre La Noche de los Lápices.

Una reconstrucción histórica más amplia

Con el tiempo, las investigaciones y los testimonios de sobrevivientes permitieron complejizar la explicación según la cual los estudiantes habían sido perseguidos exclusivamente por reclamar el boleto secundario.

Emilce Moler, una de las sobrevivientes, recordó que aquella movilización había ocurrido en 1975 y sostuvo que su secuestro estuvo relacionado con su militancia en la UES. Investigaciones de la Universidad Nacional de La Plata también ubicaron los hechos dentro de una persecución más amplia contra la participación política y estudiantil.

De los diez jóvenes asociados a La Noche de los Lápices, cuatro sobrevivieron: Emilce Moler, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Pablo Díaz.

Los otros seis permanecen desaparecidos: Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Claudio de Acha.

El Pozo de Banfield y una herida que cumple medio siglo

El Pozo de Banfield, uno de los lugares por los que pasaron los jóvenes durante su cautiverio, funcionó como centro clandestino de detención, tortura y exterminio entre 1974 y 1978. Según información oficial, por allí pasaron alrededor de 350 personas perseguidas por razones políticas.

A medio siglo de aquellos hechos, La Noche de los Lápices conserva un dato imposible de suavizar: adolescentes que todavía cursaban la escuela secundaria fueron secuestrados y torturados dentro del aparato represivo estatal, y seis de ellos continúan desaparecidos.

El 16 de septiembre mantiene presentes sus nombres, sus edades y uno de los capítulos más duros de la historia argentina: estudiantes que salieron de las aulas para participar de la vida política y nunca pudieron regresar a sus casas.