Los abogados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina renunciaron este viernes a la defensa de Facundo Moyano en la causa en la que es investigado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género contra Candela Arizaga.
La decisión fue comunicada ante la Fiscalía de Género Norte y se produjo mientras continúa vigente la prohibición de acercamiento y contacto entre Moyano y Arizaga.
En la presentación, los abogados atribuyeron su salida a “desavenencias insalvables en la estrategia de defensa”.
Los abogados habían pedido revisar las restricciones
Hasta este jueves, Gascón y Molina habían sostenido una estrategia destinada a conseguir que la Fiscalía revisara o dejara sin efecto las restricciones impuestas contra Moyano.
La defensa había argumentado que las medidas debían ser nuevamente analizadas a partir de las pruebas y testimonios incorporados durante el avance de la investigación.
Sin embargo, la fiscal Florencia Nocerez resolvió mantener sin modificaciones las medidas cautelares vigentes. De esta manera, por el momento no fue aceptada una eventual flexibilización de la prohibición de acercamiento y contacto, aunque tampoco se dispuso un endurecimiento.
Moyano deberá volver a declarar
En paralelo, la Fiscalía de Género Norte dispuso que Moyano vuelva a ser indagado para avanzar sobre una nueva cuestión incorporada al expediente.
La investigación busca establecer si existió al menos un contacto entre Moyano y Arizaga mientras estaba vigente la prohibición judicial. En caso de comprobarse un incumplimiento de la medida, la situación podría ser analizada bajo la figura de desobediencia.
La existencia de ese eventual encuentro continúa bajo investigación y deberá ser determinada a partir de las medidas de prueba incorporadas al expediente.
Qué declaró Candela Arizaga
Arizaga, por su parte, negó haber sufrido violencia física o psicológica y también rechazó haber estado privada de su libertad.
La joven realizó además presentaciones en las que manifestó su voluntad de retomar el vínculo con Moyano y pidió que las restricciones fueran revisadas.
Sin embargo, este viernes, durante una entrevista con América TV, afirmó que de su parte ya no considera que siga de novia con Moyano.
La posición expresada por Arizaga no implica por sí misma el cierre de la investigación ni deja sin efecto las medidas judiciales vigentes, cuya continuidad depende de las decisiones de la Fiscalía y de los tribunales intervinientes.
Tras la renuncia de Gascón y Molina, Moyano deberá reorganizar su representación legal mientras la causa continúa abierta, las restricciones permanecen vigentes y la Fiscalía avanza con la investigación sobre un eventual incumplimiento de la prohibición de contacto.
Los abogados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina renunciaron este viernes a la defensa de Facundo Moyano en la causa por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad contra Candela Arizaga. La salida fue atribuida a diferencias en la estrategia defensiva, mientras siguen vigentes las restricciones de acercamiento y la Fiscalía analiza un posible incumplimiento.
La situación judicial de Facundo Moyano sumó este viernes un capítulo inesperado: sus abogados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina abandonaron la defensa alegando “desavenencias insalvables en la estrategia de defensa”. Una expresión suficientemente jurídica como para confirmar que las diferencias dejaron de resolverse con una reunión, un café y un documento compartido. La renuncia llega, además, en uno de los momentos más sensibles del expediente, con una prohibición de acercamiento todavía vigente y una nueva indagatoria en el horizonte.
Hasta apenas un día antes, los letrados venían solicitando que las restricciones fueran revisadas. Ahora dejaron el expediente y Moyano deberá reorganizar su representación legal mientras la Fiscalía intenta determinar si existió algún contacto con Candela Arizaga durante la vigencia de la medida. Si se comprobara un incumplimiento, podría abrirse un nuevo frente por desobediencia. El caso consiguió así esa característica que ningún imputado desea: cuando parece que el expediente ya tiene suficientes capítulos, aparece una nueva carpeta.
En paralelo, Arizaga negó haber sufrido violencia física o psicológica y manifestó en presentaciones judiciales su voluntad de retomar el vínculo. Sin embargo, este viernes agregó una precisión sentimental difícil de incorporar a cualquier código procesal: dijo que, de su parte, ya no considera que siga de novia con Moyano. La Justicia, por supuesto, no tiene un casillero específico para “situación sentimental complicada”, por lo que seguirá concentrada en algo bastante menos ambiguo: determinar qué ocurrió, si las restricciones fueron respetadas y qué medidas deben continuar vigentes.
La salida de los abogados no modifica por sí misma las cautelares ni las imputaciones existentes. Sí obliga a reordenar una defensa que venía cuestionando el alcance de la perimetral y que ahora cambia de protagonistas. En los tribunales, como en pocas actividades humanas, incluso una ruptura profesional puede necesitar presentación formal, fundamentos y sello de recepción.