El kirchnerismo y otros sectores del peronismo comenzaron a posicionarse de cara a las elecciones presidenciales de 2027, aunque todavía no existe una candidatura definida ni un acuerdo cerrado sobre el mecanismo que ordenará la competencia interna. Axel Kicillof, Sergio Massa y dirigentes del interior aparecen entre los nombres que participan de las distintas construcciones políticas del espacio.
El proceso se desarrolla bajo el peso de antecedentes judiciales y económicos que forman parte de la discusión pública sobre el último ciclo peronista en el poder. Entre ellos se encuentran la condena firme contra Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad, los indicadores económicos registrados al final de 2023 y una disputa interna por la conducción que continúa abierta rumbo a 2027.
La condena firme contra Cristina Kirchner
El 10 de junio de 2025, la Corte Suprema dejó firme la condena contra Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad. La expresidenta fue condenada a seis años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos como autora penalmente responsable del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública.
La causa analizó la adjudicación de 51 contratos de obra pública vial en Santa Cruz a empresas vinculadas con Lázaro Báez durante los gobiernos kirchneristas. La sentencia contra Cristina Kirchner quedó firme después de que la Corte rechazara los planteos presentados por su defensa.
La expresidenta rechazó las acusaciones y sostuvo que fue víctima de una persecución política. Su defensa continuó cuestionando la sentencia y en septiembre de 2026 presentó nuevos argumentos ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para intentar revertirla. La condena continúa vigente.
La responsabilidad penal establecida por la Justicia corresponde a las personas condenadas y no convierte judicialmente al conjunto del kirchnerismo ni a sus votantes en responsables del delito. En términos políticos, sin embargo, la sentencia modificó la situación de una dirigente que continúa teniendo influencia dentro de una parte importante del peronismo.
Los números económicos que dejó 2023 y el giro judicial por YPF
El Frente de Todos terminó su mandato nacional en diciembre de 2023 con Alberto Fernández como presidente, Cristina Kirchner como vicepresidenta y Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía durante la última etapa de la administración.
Según los registros oficiales del INDEC, la inflación de 2023 alcanzó el 211,4%. Durante el segundo semestre del mismo año, el 41,7% de las personas relevadas en los 31 aglomerados urbanos incluidos en la Encuesta Permanente de Hogares se encontraba debajo de la línea de pobreza.
Estos indicadores corresponden al último gobierno peronista y forman parte de su balance económico, aunque su explicación involucra distintos factores. Además de las decisiones adoptadas por la administración de Alberto Fernández y por la conducción económica encabezada por Massa, durante ese período también incidieron problemas económicos estructurales, restricciones vinculadas con la deuda y el impacto de la sequía.
Otro de los asuntos asociados históricamente con los gobiernos kirchneristas, la expropiación de YPF impulsada en 2012, experimentó un cambio judicial decisivo durante 2026. En 2023, la jueza estadounidense Loretta Preska había condenado a la Argentina a pagar aproximadamente US$16.100 millones más intereses por reclamos derivados de aquella operación.
Sin embargo, el 27 de marzo de 2026, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos anuló esa sentencia. El tribunal también dejó sin efecto una orden separada que obligaba a la Argentina a entregar acciones de YPF. Como consecuencia, los US$16.100 millones ya no constituyen una condena firme vigente contra el país. Los demandantes conservaban la posibilidad de intentar llevar el expediente ante la Corte Suprema estadounidense.
Una disputa abierta por la candidatura de 2027
Con ese escenario de fondo, distintos sectores del peronismo comenzaron a fortalecer sus estructuras con vistas a las presidenciales de 2027. Axel Kicillof profundiza su construcción nacional y sus contactos con gobernadores, mientras Sergio Massa procura recuperar protagonismo político y fortalecer vínculos con dirigentes provinciales.
El sector más cercano a Cristina Kirchner continúa reivindicando su liderazgo político, pese a que la condena firme incluye una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Al mismo tiempo, la discusión interna incluye a dirigentes que buscan una renovación de la conducción y una ampliación de la alianza peronista.
Entre las figuras mencionadas dentro de las conversaciones hacia 2027 también aparecen Sergio Uñac y Gerardo Zamora, junto con otros dirigentes provinciales que buscan mayor protagonismo frente al tradicional peso de las estructuras bonaerenses. Hasta septiembre de 2026, el espacio no había definido una candidatura presidencial única.
El peronismo conserva gobernaciones, representación legislativa, organizaciones territoriales y dirigentes con proyección nacional, pero continúa atravesado por diferencias sobre el liderazgo y la estrategia electoral. El debate rumbo a 2027 deberá convivir con la situación judicial de Cristina Kirchner, el balance económico del gobierno terminado en 2023 y la competencia entre los distintos sectores que aspiran a conducir el espacio, sin que hasta ahora exista una definición sobre quién representará finalmente a esa coalición en las próximas presidenciales.
El kirchnerismo y distintos sectores del peronismo comenzaron a ordenar posiciones para las presidenciales de 2027, en un escenario condicionado por la condena firme contra Cristina Kirchner, los indicadores económicos de 2023 y una disputa interna todavía abierta. En paralelo, el caso YPF tuvo un cambio sustancial en 2026, cuando una Cámara estadounidense anuló la sentencia de US$16.100 millones contra la Argentina.
El peronismo ya comenzó a discutir 2027 porque en la política argentina tres años pueden ser una eternidad, pero aparentemente nueve meses son apenas el tiempo necesario para elegir quién se sienta primero en la mesa. Axel Kicillof construye vínculos nacionales, Sergio Massa vuelve a recorrer el tablero y distintos dirigentes provinciales aparecen en las conversaciones, mientras el sector más identificado con Cristina Kirchner procura mantener su peso dentro del espacio. Todo esto ocurre sin candidato definido, porque resolver la conducción antes de discutirla sería introducir una peligrosa innovación administrativa.
En el centro del escenario permanece Cristina Kirchner, aunque ahora con una diferencia jurídica imposible de resolver con una reunión partidaria: desde junio de 2025 tiene una condena firme a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta en la causa Vialidad. Ella sostiene que fue víctima de persecución política y su defensa continúa cuestionando la sentencia. La condena, naturalmente, es personal; la Justicia todavía no inventó la responsabilidad penal por proximidad ideológica, afiliación partidaria o entusiasmo en un acto.
El equipaje electoral también incluye los números de 2023: inflación del 211,4% y pobreza del 41,7% durante el segundo semestre. Son cifras correspondientes al último gobierno del Frente de Todos, integrado por múltiples sectores del peronismo, y reducirlas a una sola persona sería tan preciso como explicar una tormenta culpando exclusivamente a una nube. Hubo decisiones de Alberto Fernández y Sergio Massa, problemas estructurales, deuda y una sequía de enorme impacto, pero la boleta política difícilmente venga con espacio suficiente para todas las notas al pie.
Hasta YPF decidió complicarle la vida a cualquier relato sencillo. La sentencia estadounidense por US$16.100 millones que durante años pareció una montaña judicial fue anulada por una Cámara de Apelaciones en marzo de 2026. Así, mientras la política busca ordenar su pasado para presentarse al futuro, la realidad insiste en esa costumbre irritante de actualizar expedientes, modificar escenarios y obligar a leer hasta el último párrafo antes de publicar el meme.