El mercado laboral argentino mostró nuevas señales de deterioro durante el segundo trimestre de 2026. Según los datos difundidos por el INDEC, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% de la población económicamente activa (PEA), frente al 7,6% registrado durante el mismo período de 2025. Se trata del registro más elevado desde 2021.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observan indicadores relacionados con la calidad del empleo. La informalidad alcanzó al 45% de los ocupados, mientras distintos análisis sobre las estadísticas oficiales advierten sobre un crecimiento del trabajo por cuenta propia y una reducción del peso relativo del empleo asalariado protegido.
Más personas participan del mercado laboral
El informe del INDEC correspondiente al período abril-junio mostró que la tasa de actividad alcanzó el 48,9%, mientras que la tasa de empleo se ubicó en el 45%. La mayor participación implica que una proporción creciente de la población trabaja o busca activamente una ocupación.
Un análisis del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) remarcó que el desempleo “pasó del 6,2% de la PEA en el segundo trimestre de 2023 al 7,6% en igual período de 2025 y al 7,9% en el segundo trimestre de 2026”.
El organismo sostuvo además que los indicadores laborales “muestran un deterioro que excede ampliamente lo que expresa la tasa de desocupación abierta”.
Según ese análisis, la mayor participación en el mercado laboral refleja “un mercado de trabajo sometido a una presión creciente, en el que aumenta la proporción de personas que buscan empleo, necesitan otra ocupación o están disponibles para trabajar más horas”.
El avance del cuentapropismo
El IPyPP puso el foco sobre la transformación en la composición del empleo. Su informe, denominado “La consolidación del modelo changa”, calcula que el trabajo por cuenta propia incorporó 692 mil personas entre 2023 y 2026 y pasó de representar el 22,3% al 25,5% de los ocupados.
“El crecimiento del empleo, por lo tanto, estuvo sostenido fundamentalmente por modalidades de inserción por fuera de la relación salarial», sostiene el documento.
El análisis agrega que “más del 94% de la destrucción neta de empleo asalariado se explica por el empleo registrado” y considera que “la relativa estabilidad de la tasa de empleo encubre una transformación profunda de la estructura laboral”.
Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), también realizado a partir de información oficial, detectó una tendencia similar. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, se perdieron 245.664 empleos privados registrados y se registraron 169.026 altas en el monotributo.
El CEPA también planteó que las economías de plataformas introducen dificultades adicionales para interpretar las estadísticas tradicionales, debido a que una persona que realiza actividades remuneradas mediante aplicaciones puede ser considerada ocupada independientemente de la regularidad o intensidad de esa actividad.
Informalidad y mayor presión laboral
La informalidad alcanzó al 45% de los ocupados durante el segundo trimestre. Al mismo tiempo, la proporción de trabajadores por cuenta propia dentro del universo informal pasó del 34,3% al 37,3% en la comparación interanual.
El IPyPP sostiene que la tasa convencional de desempleo no alcanza para reflejar la totalidad de las dificultades laborales. “La tasa subestima la insuficiencia laboral, porque deja afuera a quienes tienen una ocupación de muy baja intensidad y continúan buscando activamente otro empleo”.
Al incorporar a los desocupados y subocupados demandantes, el instituto calculó una denominada “desocupación ampliada” del 15,9% de la PEA, frente al 13,6% registrado en 2023.
El informe agrega que “hay trabajadores que disponen de pocas horas y siguen buscando activamente empleo, por lo que su situación puede considerarse muy próxima a una desocupación efectiva”.
Según el mismo estudio, la presión efectiva sobre el mercado laboral pasó del 22,4% al 24,8% al considerar a desocupados y ocupados que buscan activamente otro empleo. Si además se incorporan otros grupos disponibles para trabajar más horas, el IPyPP calcula que el universo alcanza al 30,8% de la PEA.
El CEPA utiliza una metodología más amplia para medir la presión sobre el mercado laboral y ubica ese indicador en 32,2%, por lo que las cifras no son directamente equivalentes y dependen de las categorías incorporadas en cada cálculo.
La transformación también se observa en la composición del trabajo asalariado. Según los datos analizados por el IPyPP, “apenas el 62,1% de los asalariados cuenta con descuento jubilatorio”. El instituto interpreta estos cambios como parte de un proceso de individualización de las relaciones laborales.
“La expansión del trabajo independiente no supone necesariamente una dispersión del poder económico. Puede coexistir —y cada vez más lo hace— con mercados altamente concentrados”.
El investigador Santiago Poy, de la UBA-Conicet y miembro del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), describió la misma tendencia al analizar la evolución reciente del empleo: “Según la EPH hay 348 mil ocupados informales más y 83 mil formales menos que un año atrás. La ocupación crece, pero sobre una base más precaria».
Poy agregó que “estamos viendo una nueva expansión del trabajo por cuenta propia inédita si se tiene en cuenta que no estamos al menos técnicamente en recesión. Uno de cada cuatro ocupados son cuentapropistas como una salida para generar ingresos frente a las dificultades para conseguir un empleo de mejor calidad”.
Los datos del segundo trimestre muestran así un mercado laboral con mayor desempleo que un año atrás, crecimiento de la informalidad y una expansión sostenida del cuentapropismo. Los distintos institutos consultados difieren en algunas metodologías y en la interpretación de las causas, pero coinciden en señalar cambios relevantes en la composición y calidad del empleo argentino.
El desempleo alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026, según los datos del INDEC, mientras la informalidad llegó al 45% de los ocupados. Informes del IPyPP y CEPA advierten además sobre el crecimiento del cuentapropismo y la pérdida de empleo asalariado registrado, en un mercado laboral con mayor presión y precariedad.
El mercado laboral argentino desarrolló una particular capacidad para conseguir que tener trabajo y estar buscando trabajo dejen de ser situaciones incompatibles. La desocupación llegó al 7,9%, pero el paisaje se vuelve bastante más complejo cuando aparecen quienes trabajan pocas horas, quienes buscan otro empleo mientras conservan el actual y quienes transformaron el cuentapropismo en la respuesta económica a la ausencia de alternativas mejores. La estadística dice “ocupado”; la vida cotidiana puede agregar varios asteriscos.
El fenómeno tiene incluso su propia alquimia contemporánea. Una persona puede conectarse a una aplicación, realizar algunas tareas para generar ingresos y aparecer estadísticamente dentro del universo de los ocupados. No importa que continúe buscando una alternativa más estable: para determinados indicadores, consiguió atravesar exitosamente la frontera del desempleo. El teléfono celular se convirtió así en oficina, herramienta, intermediario y, cuando todo falla, departamento de Recursos Humanos.
El IPyPP bautizó el escenario como “modelo changa”, una expresión poco compatible con cualquier presentación de PowerPoint titulada “modernización laboral”. Según su análisis, el cuentapropismo incorporó 692 mil personas entre 2023 y 2026 y alcanzó al 25,5% de los ocupados. Uno de cada cuatro trabajadores pasó a depender de sí mismo para conseguir ingresos, una extraordinaria expansión del emprendedurismo si se utiliza una definición suficientemente generosa de la palabra emprendedor.
La informalidad, mientras tanto, llegó al 45%. La transformación deja una postal singular: aumenta la participación en el mercado laboral, crece el trabajo independiente y retrocede parte del empleo protegido. El currículum tradicional empieza a competir con la bicicleta, el automóvil, el monotributo y cualquier actividad capaz de generar ingresos. La economía podrá discutir durante meses cómo llamar al fenómeno. Quienes necesitan llegar a fin de mes probablemente tengan menos tiempo para el debate semántico.