Una auditoría realizada sobre la ex Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) detectó una diferencia de $158.717.131.557,63 entre los registros de deuda exigible informados por dos áreas del organismo, que estuvo conducido por Diego Spagnuolo hasta su desplazamiento en agosto de 2025.
El relevamiento fue impulsado después de la salida del exfuncionario y analizó la administración de la agencia hasta el 21 de agosto de 2025. La revisión incluyó pagos a droguerías, deudas, cajas chicas, equipamiento electrónico, contratos, personal y declaraciones juradas.
La cifra detectada representa una inconsistencia entre registros administrativos y no demuestra, por sí misma, que exista un faltante de dinero por $158.717 millones. Las circunstancias relacionadas con diferentes contrataciones permanecen, además, bajo investigación judicial.
Una diferencia millonaria entre dos áreas
Los auditores solicitaron información a la Dirección de Presupuesto y Contabilidad (DPYC) y a la Dirección Nacional de Acceso a los Servicios de Salud (Dnass), responsable de implementar programas como Incluir Salud.
Al comparar ambas bases de información, el informe determinó que “se constató una diferencia de $158.717.131.557,63 entre los listados de la deuda exigible”.
La Dnass informó el volumen de deuda más elevado. Desde esa dependencia señalaron que tanto los importes como la clasificación de determinados compromisos podían presentar variaciones debido a errores involuntarios en la carga de información realizada por los prestadores.
Parte de los compromisos analizados no habría atravesado los circuitos administrativos ordinarios, uno de los aspectos que ahora forma parte del análisis sobre el funcionamiento del organismo durante el período auditado.
El mecanismo de legítimo abono bajo la lupa
Otro punto observado por la auditoría fue la utilización de la figura de legítimo abono para cancelar bienes o servicios que ya habían sido entregados o prestados sin haber completado previamente los procedimientos habituales de contratación.
Según el relevamiento, hasta la fecha utilizada como corte la agencia continuaba recurriendo a ese mecanismo y solamente se habían iniciado seis procedimientos de compras relacionados con esos servicios.
La auditoría no individualizó cuáles fueron específicamente los desembolsos realizados mediante legítimo abono.
Sin embargo, estableció que los prestadores de medicamentos e insumos recibieron $479.504 millones entre 2024 y el 21 de agosto de 2025, lo que permite dimensionar el volumen de recursos involucrados en las operaciones examinadas.
La investigación judicial continúa
En paralelo, la Dirección Nacional de Acceso a los Servicios de Salud se encuentra alcanzada por la investigación que lleva adelante el fiscal Franco Picardi sobre presuntas irregularidades en contrataciones de la ex ANDIS.
La causa analiza, entre otros aspectos, posibles sobreprecios y eventuales pagos indebidos. Dentro del expediente se investiga la hipótesis de presuntas coimas de hasta el 20%, aunque esas acusaciones permanecen sujetas a investigación y no constituyen responsabilidades penales establecidas.
El relevamiento administrativo se originó después del desplazamiento de Spagnuolo y aportó nuevos elementos sobre los procedimientos internos utilizados por el organismo, particularmente en materia de deuda, adquisición de medicamentos e insumos y mecanismos de contratación.
La diferencia de $158.717 millones entre los listados de deuda queda así como uno de los principales puntos detectados por la auditoría, mientras continúa la revisión administrativa y judicial destinada a determinar el origen de las inconsistencias y las eventuales responsabilidades vinculadas con las operaciones investigadas.
Una auditoría ordenada por el Gobierno detectó una diferencia de $158.717 millones entre registros de deuda de dos áreas de la ex ANDIS, durante el período en que Diego Spagnuolo estuvo al frente del organismo. El relevamiento también observó el uso del mecanismo de legítimo abono, mientras la Justicia investiga presuntas irregularidades en contrataciones.
La ex Agencia Nacional de Discapacidad consiguió que dos áreas del mismo organismo observaran sus deudas y llegaran a resultados separados por $158.717.131.557,63. No se trata de ese pequeño descuadre que aparece cuando alguien olvidó cargar un café en la caja chica: son casi $159 mil millones de diferencia entre registros internos, una cifra suficientemente grande como para que la expresión “revisemos las planillas” adquiera dimensiones institucionales.
La auditoría comparó la información de la Dirección de Presupuesto y Contabilidad con la de la Dirección Nacional de Acceso a los Servicios de Salud, responsable de programas como Incluir Salud. Esta última informó la deuda más elevada. Desde el área advirtieron que podían existir errores involuntarios de carga realizados por prestadores. El detalle es importante: el desfasaje no significa por sí mismo que ese dinero haya desaparecido. Significa que las cuentas no coinciden, algo que suele resultar incómodo incluso cuando la diferencia no tiene once cifras.
El relevamiento también observó el uso del “legítimo abono”, mecanismo para reconocer bienes o servicios ya prestados sin haber completado previamente el procedimiento ordinario de contratación. La expresión tiene esa capacidad extraordinaria de la burocracia para lograr que una situación compleja suene como el nombre de una opción dentro del home banking.
Mientras tanto, la Justicia investiga presuntas irregularidades en contrataciones y posibles coimas. La auditoría determinó además que proveedores de medicamentos e insumos recibieron $479.504 millones entre 2024 y agosto de 2025. Ahora habrá que reconstruir expedientes, procedimientos y registros para determinar qué ocurrió. Porque cuando dos oficinas públicas discrepan por casi $159 mil millones, la frase “debe ser un problema del sistema” necesita bastante más desarrollo.