La Unión Europea proyecta llevar su gasto en defensa a 454.000 millones de euros en 2026, un 75,3% más que en 2021, en medio de la guerra de Rusia contra Ucrania y las tensiones en Oriente Medio. El bloque busca fortalecer su industria militar, diversificar alianzas y reducir dependencias estratégicas sin romper su vínculo de seguridad con Estados Unidos.
Europa descubrió que la autonomía estratégica tiene un pequeño inconveniente: cuesta cientos de miles de millones de euros. Después de décadas en las que buena parte de la seguridad continental podía resumirse en “Washington seguramente atenderá el teléfono”, los gobiernos europeos comenzaron a revisar presupuestos, fábricas, arsenales y depósitos con el entusiasmo propio de quien abre la heladera durante un apagón y comprende que quizá debió prepararse antes.
La cifra ayuda a dimensionar el cambio: 454.000 millones de euros previstos para defensa en 2026. El problema es que una montaña de euros no se transforma automáticamente en misiles, municiones, radares ni fábricas. Europa puede aprobar presupuestos a velocidad burocrática récord, pero fabricar sistemas de defensa continúa requiriendo esa antigua tecnología conocida como tiempo.
Mientras tanto, Rusia mantiene la guerra contra Ucrania y Oriente Medio recuerda periódicamente que las rutas energéticas pueden convertirse en una clase práctica de geopolítica aplicada. Ormuz y Bab el-Mandeb dejaron de ser nombres reservados para exámenes particularmente crueles de geografía: cualquier alteración allí puede terminar apareciendo en costos industriales, transporte y energía a miles de kilómetros.
La OTAN, siempre dispuesta a convertir la ansiedad estratégica en porcentajes, fijó para 2035 un compromiso del 5% del PIB vinculado a defensa y seguridad. Europa intenta así resolver una ecuación compleja: depender menos de Estados Unidos sin prescindir de Estados Unidos, gastar mucho más sin desperdiciar el dinero y fabricar rápidamente capacidades que llevan años de desarrollo. Canadá aparece mientras tanto como socio adicional. En geopolítica, como en las reuniones familiares, diversificar contactos suele adquirir importancia justo cuando comienza la discusión.