El presidente Javier Milei aseguró este domingo 27 de septiembre que la Argentina no atraviesa una recesión, sino un período de menor crecimiento económico. Durante una entrevista televisiva, defendió las políticas de su Gobierno, rechazó la posibilidad de modificar el programa económico y cuestionó a quienes reclaman una devaluación del peso.

El mandatario sostuvo que en el país «no hay recesión», sino que lo que se observa es «una desaceleración del ritmo de expansión». También afirmó que quienes piden un dólar más caro “son unos cobardes” porque, según su interpretación, buscan reducir el poder adquisitivo de los salarios.

Durante la entrevista con la señal de noticias LN+, Milei atribuyó parte de las dificultades económicas a las expectativas generadas por los sectores opositores. “Quienes critican el rumbo económico están repitiendo la fórmula de tratar de meter el terror en la gente para que se frene la actividad económica”, sostuvo.

El Presidente también acusó a sectores de la oposición de ser “gente capaz de destruir todo con tal de volver al poder”. En referencia a los anteriores gobiernos kirchneristas, expresó: “Confío en los argentinos, y sé que el 70 % no quiere volver a eso”.

Milei defendió el programa económico y cuestionó a quienes piden un dólar más caro

Uno de los principales ejes de la entrevista fue la discusión sobre el valor del dólar y sus consecuencias para los salarios. Milei se refirió a las declaraciones del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, durante su reciente visita a Nueva York, y rechazó los planteos que consideran necesario un tipo de cambio más elevado.

En ese contexto, calificó a quienes defienden esa posición como “son unos cobardes porque piden tipo de cambio alto y están pidiendo gente más pobre”. Según su interpretación, una devaluación implicaría una reducción de los ingresos de los trabajadores medidos en dólares.

El mandatario también descartó modificar su estrategia económica frente al retroceso de la actividad registrado en determinados sectores. Defendió la apertura comercial y la eliminación de protecciones sectoriales como parte de las transformaciones que impulsa su administración.

“La economía está teniendo grandes cambios estructurales. Y hay sectores que se expanden y sectores que se contraen”, afirmó.

De acuerdo con su explicación, algunas actividades que anteriormente se encontraban protegidas están perdiendo participación frente a otras que considera más productivas. Milei presentó este proceso como una transformación de la estructura económica y no como una razón para modificar las políticas implementadas.

Otro de los asuntos abordados fue la evolución del consumo. El Presidente sostuvo que los niveles de compras se encuentran en valores históricos, aunque reconoció cambios en los hábitos de los consumidores.

“El consumo está en máximo histórico, lo que está cambiando es la modalidad de consumo”, aseguró, y mencionó el crecimiento del comercio electrónico como ejemplo de las transformaciones en las formas de comercialización.

Además, cuestionó la utilización de determinados indicadores desestacionalizados para evaluar la actividad económica. Según su planteo, los cambios estructurales que atraviesa el país pueden afectar la interpretación de esas mediciones.

En ese marco, dirigió críticas a los profesionales que cuestionan los resultados de su gestión. “No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas argentinos”, expresó, y sostuvo que algunos de sus críticos habían apostado al fracaso de su programa económico.

Desempleo, informalidad y financiamiento del Estado

El Presidente también se refirió a la situación del mercado laboral y relativizó el incremento de la desocupación. Señaló que la tasa del 7,9 % registrada se encuentra por debajo del promedio histórico de la Argentina, como parte de su argumento para defender los resultados de su gestión.

Asimismo, afirmó que durante su administración se crearon más de 500.000 puestos de trabajo. Según las cifras que presentó, si se considera la reducción del empleo público, la generación de puestos en el sector privado alcanza aproximadamente los 600.000 empleos.

Estas cifras fueron expuestas por el mandatario como parte de su balance del mercado laboral. Su interpretación también incluyó el aumento de la informalidad, fenómeno que vinculó con las transformaciones en las modalidades de contratación iniciadas durante la pandemia.

Milei rechazó, además, que los empleos vinculados con plataformas digitales deban considerarse necesariamente de menor valor que otras formas de contratación.

En relación con las cuentas públicas, aseguró que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines de 2027. También afirmó que la probabilidad de que la Argentina incurra en un incumplimiento de sus obligaciones financieras durante su mandato es “cero”.

Para respaldar su posición, el mandatario volvió a mencionar los instrumentos financieros con los que, según sus propios cálculos, cuenta el Gobierno.

En su exposición, enumeró US$20.000 millones comprados desde las elecciones, US$20.000 millones correspondientes al swap con Estados Unidos, otros US$20.000 millones del swap con China y una posición de US$15.000 millones en futuros.

La suma de estos componentes alcanza los US$75.000 millones, una cifra que Milei ya había presentado durante su intervención ante el Economic Club de Nueva York. Se trata, sin embargo, de instrumentos financieros de distinta naturaleza, disponibilidad y condiciones de utilización, por lo que no representan necesariamente un monto equivalente de fondos líquidos inmediatamente disponibles.

El riesgo país y las elecciones presidenciales de 2027

En el tramo final de la entrevista, Milei reconoció que existe dolarización de carteras y que el riesgo país volvió a superar los 600 puntos. Sin embargo, atribuyó esas tensiones principalmente a la incertidumbre sobre el rumbo político y económico que podría adoptar la Argentina después de las próximas elecciones presidenciales.

El mandatario vinculó el comportamiento de los mercados con las expectativas sobre la continuidad de las políticas actuales y las posibles alternativas que podrían surgir de los comicios.

“Esto es una oportunidad maravillosa”, afirmó al referirse al escenario electoral. También planteó que las elecciones presidenciales de 2027 enfrentarán dos modelos económicos diferentes y manifestó su confianza en que los votantes respaldarán la continuidad del programa de su Gobierno.

De esta manera, el Presidente ratificó su intención de mantener el rumbo económico, pese a los cuestionamientos sobre la evolución de la actividad, el empleo y las condiciones financieras, y situó el debate sobre la continuidad de su programa en el escenario electoral del próximo año.