El gobernador de San Luis, Claudio Poggi, volvió a poner a la venta el ex Palacio Lagomarsino, la denominada “embajada puntana” ubicada en el barrio porteño de Recoleta. El inmueble pertenece al Estado provincial y fue tasado en USD 2.927.392.
La decisión abrió además una discusión política de cara a las elecciones de 2027. El senador nacional Bartolomé Abdala, presidente del bloque de La Libertad Avanza, cuestionó la venta y prometió intentar recomprar la propiedad si llega a la gobernación de San Luis.
Segundo intento de venta y una tasación millonaria
Se trata del segundo intento de la administración de Poggi por desprenderse del inmueble. La operación había sido autorizada por ley en 2024, con 24 votos a favor entre oficialistas y aliados, mientras que 17 legisladores peronistas alineados con el exgobernador Alberto Rodríguez Saá se pronunciaron en contra.
En aquella oportunidad, la subasta tuvo como precio base el establecido por el Tribunal Nacional de Tasaciones: USD 2.951.318. Sin embargo, no se presentaron oferentes.
Para el nuevo proceso, el mismo organismo fijó un valor de USD 2.927.392, lo que representa un reajuste de casi USD 24.000 respecto de la tasación anterior.
Según informó el Gobierno de San Luis, el mantenimiento del inmueble demandó durante el último año $137.500.000, equivalentes a alrededor de USD 95.000.
Abdala cuestionó la operación y prometió recomprarlo
La iniciativa generó cuestionamientos del senador Bartolomé Abdala, quien sostuvo que la propiedad posee un valor arquitectónico que excede su utilización actual como sede administrativa.
“No tiene sentido vender una Casa que tiene un valor arquitectónico único, que tendría que estar trabajada de manera muy diferente a como la vienen trabajando. Hoy es una mera oficina, cuando es un edificio hermoso. Incluso para que los sanluiseños puedan pernoctar en el último piso cuando van por cuestiones de salud”, afirmó.
La Casa de San Luis funciona en ese inmueble desde mediados de la década de 1980. La provincia había adquirido la propiedad en 1984, durante el primer mandato de Adolfo Rodríguez Saá como gobernador.
La controversia también se trasladó al escenario político provincial. Aunque Poggi mantiene una alianza con la Casa Rosada y aporta votos en el Congreso durante determinadas votaciones clave, Abdala ya manifestó su intención de competir por la gobernación en 2027.
“El palacete que tenemos los sanluiseños en Buenos Aires no debemos venderlo y mucho menos malvender. Hay que estar con la lupa puesta”, afirmó el senador.
“Es una decisión de él, ya en 2013, cuando fue gobernador, quería y yo me oponía como legislador, y ahora como senador nacional. Cuando sea gobernador, si él la vende, voy a intentar comprarla por la misma plata que él la vende”, expresó.
Una propiedad protegida en pleno Recoleta
Abdala ya había reconocido en septiembre de 2024 que entre 12 y 13 de sus 20 asesores trabajaban en San Luis para sostener su armado territorial, una situación que generó repercusiones políticas. A su vez, Adolfo Rodríguez Saá también anticipó que buscará competir nuevamente por la gobernación provincial en las elecciones de 2027.
El inmueble está ubicado en Azcuénaga 1083/1087, entre avenida Santa Fe y Marcelo Torcuato de Alvear, y actualmente funciona como Casa de San Luis.
Además, cuenta con protección patrimonial de acuerdo con el Código Urbanístico de la Ciudad de Buenos Aires. La apertura de ofertas para los interesados está prevista para el 10 de diciembre de 2026.
El gobernador de San Luis, Claudio Poggi, volvió a poner a la venta el ex Palacio Lagomarsino, sede de la Casa de San Luis en Recoleta, tasado en USD 2.927.392. La decisión reavivó la disputa política con el senador Bartolomé Abdala, quien prometió recomprarlo si llega a la gobernación en 2027. La apertura de ofertas será el 10 de diciembre de 2026.
San Luis volvió a descubrir que hasta los edificios pueden transformarse en candidatos electorales. El ex Palacio Lagomarsino, una elegante propiedad de Recoleta que funciona como representación provincial en Buenos Aires, quedó otra vez en venta y, casi sin proponérselo, ingresó de lleno en la campaña de 2027. Claudio Poggi quiere desprenderse del inmueble; Bartolomé Abdala promete comprarlo de regreso si llega a gobernador. El mercado inmobiliario, conmovido, probablemente todavía esté tratando de entender si debe mandar un tasador o un consultor político.
La propiedad fue valuada en USD 2.927.392, una suma apenas inferior a la fijada durante el primer intento de venta, cuando nadie levantó la mano. Aquel episodio dejó una enseñanza sencilla: incluso los palacios provinciales pueden sufrir el equivalente inmobiliario de organizar una fiesta y que no aparezca nadie. Ahora el Gobierno vuelve a intentarlo con casi USD 24.000 menos de pretensiones y la esperanza de que esta vez algún interesado encuentre irresistible vivir, invertir o administrar oficinas donde durante décadas funcionó la Casa de San Luis.
El argumento oficial tiene una cifra difícil de ignorar: mantener el edificio costó $137.500.000 durante el último año. Abdala, sin embargo, considera que el inmueble vale más por su arquitectura y propone darle otros usos, incluso alojamiento para sanluiseños que viajen por cuestiones de salud. Y fue todavía más lejos: aseguró que, si Poggi lo vende y él llega al poder, intentará recomprarlo por el mismo monto. Una política de Estado tan circular que, si todo sale según el guion, el inmueble podría recorrer un ciclo completo sin moverse un centímetro de Azcuénaga.
Así, mientras Poggi habla con los números del mantenimiento y Abdala responde con patrimonio, identidad y campaña, el Palacio Lagomarsino espera tranquilamente en Recoleta. Tiene protección patrimonial, décadas de historia y ahora también una precandidatura simbólica involuntaria. En San Luis todavía falta más de un año para las elecciones, pero al menos una cosa ya parece haber encontrado ubicación permanente en el escenario electoral: un palacete porteño valuado en casi tres millones de dólares.
