El viernes 16 de octubre, el presidente de Estados Unidos firmó la orden ejecutiva que implementa la Ley Lindsey Graham de sanciones a Rusia e Irán. Invocó el «interés nacional» y afirmó que envió al Congreso la certificación y el informe que la ley pide para conceder la exención.
«Tal como está descrito en la sección 4 de esta orden, dejo sin efecto la aplicación de tales sanciones, restricciones y derechos previstos en la Ley Graham», dijo Trump en el texto.
Qué aranceles y sanciones quedan en suspenso
La orden fijó un aumento arancelario del 500% ad valorem para bienes de origen ruso y del 100% para bienes de los cinco mayores países compradores de petróleo o gas ruso que hicieran compras nuevas desde el domingo 18 de octubre. También previó un 100% para los cinco principales facilitadores de la evasión de sanciones petroleras. La misma orden eximió de aplicar esos aranceles.
La exención alcanza los aranceles de las secciones 112 y 113 y las sanciones o restricciones de las secciones 102(a), 102(d), 102(e), 103 a 111 y 117. La ley, promulgada el 18 de septiembre, contemplaba medidas contra funcionarios rusos, entidades financieras y otros organismos vinculados al Gobierno ruso, además de restricciones sobre operaciones financieras e inversiones.
El texto se firmó dos días antes del domingo 18 de octubre, fecha prevista para el comienzo de varias de esas medidas y para los aranceles sobre países que compraran nuevos cargamentos de crudo o gas ruso.
Qué medidas siguen y hasta cuándo
La orden especifica que no afecta las sanciones ni otras medidas anteriores establecidas por órdenes ejecutivas para responder a actividades del Gobierno ruso. La decisión no elimina las sanciones estadounidenses ya vigentes contra Moscú.
La exención sigue hasta que Trump o el secretario de Estado, con las consultas previstas en la orden, determinen que corresponde tomar nuevas medidas. El texto no fija una fecha de vencimiento.
También encarga al representante comercial de Estados Unidos que vigile las compras de petróleo y gas rusos y la evasión de sanciones, informe al presidente y recomiende si hacen falta medidas adicionales, incluso sobre las exenciones.
La firma llegó una semana después de que Trump anunciara un acuerdo con Vladímir Putin para importar diésel ruso, con el objetivo declarado de reducir los precios de la energía. Zelenski criticó ese acuerdo y Trump responsabilizó al presidente ucraniano por no alcanzar un pacto para detener los combates. El cruce se suma a una tregua parcial entre Rusia y Ucrania anunciada por Trump, que Kiev miró con desconfianza, y a ataques a objetivos estratégicos que volvieron en horas.
Donald Trump firmó el viernes 16 de octubre una orden que suspende aranceles de hasta el 500% y otras sanciones nuevas contra Rusia. La orden exime también aranceles del 100% a grandes compradores de petróleo o gas ruso y a facilitadores de evasión, previstos para el domingo 18 de octubre. No deroga las sanciones anteriores. Rige hasta una nueva decisión del presidente o del secretario de Estado, sin fecha de vencimiento.
Arancel del 500% a los bienes rusos, escrito y dejado en el freezer el mismo día. Trump firmó la orden el viernes 16 de octubre, invocó el interés nacional y le mandó al Congreso la certificación y el informe para colgar la exención. Es el número de película que se anuncia el viernes y, antes de que abra la boletería, ya tiene el cartel de «hoy no se cobra».
La ley Graham se promulgó el 18 de septiembre y la orden llegó dos días antes del domingo 18 de octubre, cuando varias medidas iban a empezar. Ahí figuran un 500% sobre el valor de los bienes de origen ruso, un 100% para los cinco países que más les compran petróleo o gas si hacían compras nuevas desde ese domingo, y otro 100% para los cinco que más facilitan la evasión de las sanciones petroleras. La misma orden los describe y los deja sin aplicar. Como el presupuesto que detalla el asado y, en la línea de abajo, aclara que este mes se come fideo.
En el texto, Trump deja sin efecto la aplicación de esas sanciones, restricciones y derechos de la ley. La exención cubre los aranceles de las secciones 112 y 113 y las sanciones de las secciones 102(a), 102(d) y 102(e), de la 103 a la 111 y de la 117: funcionarios rusos, entidades financieras, otros organismos del Gobierno ruso y límites a operaciones financieras e inversiones. Llegar justo antes de la fecha también es una forma de gobernar.
Lo que no se movió son las sanciones anteriores, las de órdenes ejecutivas por actividades del Gobierno ruso. No se abrió el cerrojo entero: se pausó el candado nuevo. Y la pausa no trae día en el calendario. Sigue hasta que Trump o el secretario de Estado, con las consultas que pide la orden, decidan otra cosa. En la Argentina ya conocemos la medida que no dice hasta cuándo: es el trámite del registro, solo que acá el sellado lo mira un representante comercial.
Ese funcionario queda de vigía de las compras de petróleo y gas rusos y de la evasión, con informe al presidente y poder de recomendar medidas nuevas, incluso sobre las exenciones. Una semana antes, Trump había anunciado con Vladímir Putin un acuerdo para importar diésel ruso y bajar los precios de la energía. Zelenski criticó el acuerdo y Trump responsabilizó al presidente ucraniano de que no hubiera un pacto para frenar los combates. El 500% quedó en el papel. La discusión de la energía siguió en otro surtidor.
