El viernes 16 de octubre publicaron el anuncio 48/2026 y abrieron una consulta pública. Este sábado 17 de octubre, esa revisión sigue sin ser la modificación definitiva.
Qué tecnologías entrarían al control de exportación
El borrador abarca 40 tecnologías. Veintitrés son de inteligencia artificial y alcanzan modelos grandes, agentes inteligentes, clústeres de computación y procesamiento de información. Cinco son de biomedicina y se vinculan con terapia celular y génica, fármacos de ácidos nucleicos pequeños y microorganismos patógenos.
Las otras 12 son de energía fotovoltaica: fabricación de polisilicio, obleas de silicio y células solares. En ese rubro el alcance también incluye ciertos equipos clave que incorporen las tecnologías alcanzadas.
De esas 40, la propuesta es prohibir la exportación de 14 y restringir la de otras 26. Entre los ejemplos de prohibición figuran la generación y mutación de código malicioso impulsada por inteligencia artificial, las plataformas propias de procesos para terapia celular y génica, y las tecnologías de producción de módulos de perovskita y células tándem.
Entre los ejemplos de restricción están la búsqueda de vulnerabilidades asistida por inteligencia artificial, ciertas tecnologías de identificación y validación de nuevos objetivos terapéuticos, y los proyectos de polisilicio con capacidad de al menos 30.000 toneladas anuales por línea.
Qué registro ya rige y qué quedaría afuera
Desde el viernes 16 de octubre, y hasta que entre en vigor la revisión definitiva, quienes exporten las tecnologías enumeradas deben registrarlas antes ante el Ministerio de Comercio. El requisito alcanza, entre otros casos, a transferir al exterior la propiedad de una tecnología, a autorizar su uso fuera de China o a cambiar a un titular o controlador extranjero. También cubre equipos fotovoltaicos clave incluidos en el catálogo.
Ese registro no pone en vigencia las 14 prohibiciones ni las 26 restricciones. Esas medidas entrarían con la revisión definitiva, que todavía no tiene fecha de aprobación ni de implementación.
La explicación oficial indica que, una vez implementadas las medidas, la mayoría de las tecnologías de inteligencia artificial podría seguir exportándose. Para las sujetas a control, el despliegue local de modelos en el exterior entraría en la gestión. El uso mediante API, aplicaciones, páginas web o servicios SaaS no se considera exportación de la tecnología del modelo. El texto propone excluir lo que ya está en el dominio público por código abierto o por publicaciones académicas.
El Ministerio de Comercio señaló que los productos hechos con las tecnologías alcanzadas quedan fuera del control en la mayoría de los casos. En fotovoltaica, los equipos que no estén enumerados y que no incorporen tecnología sujeta a los indicadores previstos, en principio, no quedan alcanzados. En el comercio de chips hacia China, Estados Unidos ya condicionó la venta de los H200 de Nvidia con un cobro del 25%.
La consulta está abierta del viernes 16 de octubre al 15 de noviembre. Los comentarios sobre el alcance técnico, los indicadores y las medidas de control y facilitación se envían a [email protected]. El Ministerio afirmó que el catálogo se revisa desde 2001 y describió esta modificación como parte de la gestión habitual del comercio de tecnología, no dirigida a un país, una región o una entidad en particular.
El viernes 16 de octubre, China abrió una consulta para prohibir o restringir la exportación de 40 tecnologías. El borrador reúne 23 de inteligencia artificial, cinco de biomedicina y 12 de energía fotovoltaica: 14 quedarían prohibidas y 26, restringidas. Desde ese viernes, esas exportaciones deben registrarse antes ante el Ministerio de Comercio. La lista definitiva todavía no rige. La consulta sigue abierta hasta el 15 de noviembre.
Cuarenta tecnologías en la planilla, y la planilla ya empezó a correr. El viernes 16 de octubre China abrió una consulta para prohibir la exportación de 14 y restringir otras 26. El catálogo nuevo todavía no está firme. El registro previo, sí: como cuando te hacen sacar turno y después ves si te atienden.
El reparto es concreto. Veintitrés son de inteligencia artificial: modelos grandes, agentes, clústeres de computación y procesamiento de información. Cinco, de biomedicina, con terapia celular y génica, fármacos de ácidos nucleicos y microorganismos patógenos. Doce, de energía fotovoltaica, del polisilicio a la célula solar, y también ciertos equipos que traigan esa tecnología adentro. No es un veto a todo lo que salga de una fábrica china.
Entre las prohibiciones de ejemplo están el código malicioso generado con IA, las plataformas propias de procesos para terapia celular y génica, y la producción de módulos de perovskita y células tándem. Entre las restricciones, buscar vulnerabilidades con IA, validar nuevos objetivos terapéuticos y el polisilicio de al menos 30.000 toneladas por línea y por año. El número parece de una cosecha, pero es de una fábrica.
Hasta que salga la revisión definitiva, exportar lo enumerado pide registro en el Ministerio de Comercio. Cuenta ceder la propiedad afuera, autorizar el uso fuera de China o pasar el control a un titular extranjero. También entran equipos fotovoltaicos clave del catálogo. El registro es el portero: las 14 prohibiciones y las 26 restricciones esperan la lista final, que no tiene fecha. En la administración, a veces el formulario llega antes que la decisión.
El Ministerio indicó que, ya implementadas las medidas, la mayoría de la IA se podría seguir exportando. Para las tecnologías de inteligencia artificial sujetas a control, desplegar el modelo en el exterior entra en la gestión. Usarlo por una API, una aplicación, una página o un servicio SaaS no se toma como exportación de esa tecnología. El borrador propone dejar afuera lo que ya circula en código abierto o en papers. Y, en la mayoría de los casos, el producto fabricado con la tecnología controlada queda fuera del control. La receta, vigilada; la torta, en la góndola.
La consulta cierra el 15 de noviembre. Los comentarios van a [email protected]. Comercio dice que este catálogo se revisa desde 2001 y que la modificación no apunta a un país, una región ni una empresa. En el comercio de tecnología, habitual también puede ser una frontera.
