El viernes 16 de octubre el Consejo hizo su sexta votación informal y secreta para evaluar a los candidatos a secretario general. No fue una elección final. Las cifras circulan a partir de un sondeo reservado, según informaron medios, y no de un resultado oficial publicado por la ONU. La página de selección y nombramiento del secretario general describe el proceso. El detalle de los votos y qué país emitió cada rechazo de un miembro permanente no forman parte de un resultado oficial.
Cómo quedó el sondeo
Según informaron medios, Rebeca Grynspan obtuvo 9 votos a favor, 5 en contra y 1 «no opinión». Rafael Grossi y Carolyn Rodrigues-Birkett recibieron 8 votos a favor, 6 en contra y 1 «no opinión» cada uno. Dos de los votos en contra de cada uno de los tres candidatos provinieron de miembros permanentes del Consejo.
Grossi mejoró frente al sondeo anterior: pasó de 6 a 8 votos a favor y de 7 a 6 en contra. Dos apoyos y dos rechazos correspondieron a miembros permanentes, según informaron medios. Esos rechazos se difundieron como «vetos». Fueron votos de desaliento en una ronda informal, no una decisión formal que haya retirado su candidatura.
Qué falta para el nombramiento
La Argentina presentó oficialmente la candidatura de Rafael Mariano Grossi el 26 de noviembre de 2025. La carta de nominación lo identifica como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, según la página de la ONU sobre la selección.
El nombramiento formal requiere que el Consejo de Seguridad recomiende a una persona y que la Asamblea General la nombre, de acuerdo con el artículo 97 de la Carta de la ONU. Para aprobar una recomendación del Consejo se necesitan al menos 9 votos afirmativos. Un voto en contra de cualquiera de los cinco miembros permanentes puede bloquearla, conforme a las reglas de votación del Consejo y la Carta.
El mandato de António Guterres termina el 31 de diciembre, según la resolución de la Asamblea General que lo nombró para su segundo período. Grossi sigue en carrera. La ONU no anunció la fecha de una séptima ronda.
El Consejo de Seguridad de la ONU hizo el viernes 16 de octubre su sexta votación informal y no dejó un candidato definido. Rafael Grossi obtuvo 8 votos a favor y 6 en contra, según informaron medios, y mejoró respecto del sondeo anterior. Rebeca Grynspan encabezó ese recuento con 9 votos a favor. El nombramiento formal sigue exigiendo una recomendación del Consejo y el voto de la Asamblea General.
Ocho a favor, seis en contra, y la silla sigue vacía. El viernes 16 de octubre el Consejo de Seguridad hizo su sexta votación informal y secreta para mirar a los candidatos a secretario general. Salió como sale un grupo de WhatsApp del consorcio: todo el mundo opinó y nadie quedó a cargo del arreglo.
Según informaron medios, Rebeca Grynspan sumó 9 votos a favor, 5 en contra y 1 «no opinión». Rafael Grossi y Carolyn Rodrigues-Birkett quedaron en 8, 6 y 1. De los votos en contra de cada uno, dos salieron de miembros permanentes. El recuento parece una tabla de posiciones. En una ronda reservada, es más bien un ensayo con la luz apagada.
Grossi, candidato presentado por la Argentina, pasó de 6 a 8 a favor y de 7 a 6 en contra. Dos apoyos y dos rechazos fueron de miembros permanentes. A esos rechazos se los difundió como vetos. Fueron votos de desaliento: no hubo una decisión formal que le sacara la candidatura. En la Argentina, llamar veto a un ensayo es como dar por perdido el partido en el entretiempo porque alguien silbó desde la platea.
La carta de nominación lo identifica como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. La Argentina la presentó el 26 de noviembre de 2025. Para el cargo de verdad hacen falta al menos 9 votos afirmativos del Consejo y que ningún miembro permanente lo bloquee. Después vota la Asamblea General. El mandato de António Guterres termina el 31 de diciembre. La próxima ronda todavía no tiene fecha anunciada.
Quien busque un ganador en la sexta papeleta va a encontrar un semáforo con tres luces parecidas y el nombre del país que votó en rojo guardado en un cajón. Porque en la ONU, a veces, el trámite de elegir al que va a dirigir el mundo avanza con la misma prisa que un turno en el registro.
