Ricardo Antonio Tejada, de 55 años, murió durante la madrugada de este miércoles en el Hospital Rawson, después de permanecer internado en estado crítico por las graves lesiones que sufrió en un accidente de tránsito ocurrido en el departamento Albardón, San Juan.
El hombre circulaba en bicicleta cuando impactó contra la puerta de un automóvil estacionado, que fue abierta mientras pasaba por el lugar. La violencia del choque le provocó severos traumatismos en la cabeza, por los que debió ser trasladado de urgencia al centro de salud.
Pese a la asistencia médica recibida y a su internación en la Unidad de Terapia Intensiva, Tejada no logró recuperarse y falleció horas después del siniestro.
Cómo ocurrió el accidente fatal en Albardón
El episodio se produjo el martes, alrededor de las 10 de la mañana, sobre calle Laprida, en las inmediaciones de su intersección con Arenales.
De acuerdo con la información del caso, Tejada se desplazaba de norte a sur a bordo de una bicicleta rodado 29.
En ese sector se encontraba estacionado un Peugeot 308, en cuyo interior estaba Ramón Salvador Ruiz, de 81 años.
Cuando el ciclista pasaba junto al vehículo, Ruiz abrió una de sus puertas y esta quedó sobre la trayectoria de la bicicleta.
Tejada no alcanzó a esquivar el obstáculo e impactó violentamente contra la puerta del automóvil. Como consecuencia del choque, perdió el equilibrio y cayó sobre la calzada.
El golpe le provocó lesiones de extrema gravedad, especialmente en la zona de la cabeza.
Fue trasladado inconsciente al Hospital Rawson
Tras el accidente, efectivos de la Unidad Operativa Las Tapias acudieron al lugar para intervenir en el procedimiento, reunir los primeros testimonios y comenzar las actuaciones correspondientes.
También se hizo presente una ambulancia del servicio de emergencias 107, cuyos profesionales asistieron al ciclista.
Al momento de recibir atención, Tejada se encontraba inconsciente y presentaba una herida profunda en el cuero cabelludo.
Ante la gravedad de su estado, el personal sanitario dispuso su traslado inmediato al Hospital Rawson, en la ciudad de San Juan.
Una vez ingresado al establecimiento, los estudios médicos confirmaron que había sufrido múltiples fracturas de cráneo.
Debido a la gravedad del cuadro, fue derivado directamente a la Unidad de Terapia Intensiva, donde permaneció intubado, bajo coma farmacológico y con pronóstico reservado.
Durante toda la jornada del martes, el equipo médico intentó estabilizarlo. Sin embargo, las lesiones sufridas resultaron irreversibles.
Su fallecimiento fue constatado durante las primeras horas de la madrugada del miércoles, luego de permanecer internado desde el momento del accidente.
La Justicia investiga la responsabilidad del automovilista
La causa quedó bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Delitos Especiales, que tiene a su cargo las medidas necesarias para reconstruir las circunstancias del hecho.
Los investigadores deberán determinar cómo se produjo la apertura de la puerta del Peugeot 308, las condiciones en las que circulaba la bicicleta y los demás elementos relevantes para establecer eventuales responsabilidades penales.
La intervención judicial también contempla el análisis de las actuaciones policiales y las pericias correspondientes.
La responsabilidad penal del automovilista todavía debe ser determinada por la investigación, a partir de las pruebas que se incorporen al expediente.
El fallecimiento de Ricardo Antonio Tejada convirtió el episodio ocurrido en calle Laprida en un siniestro vial fatal, cuya mecánica y consecuencias son investigadas por la Justicia de San Juan.
Ricardo Antonio Tejada, de 55 años, murió durante la madrugada del miércoles en el Hospital Rawson, tras sufrir graves lesiones en un accidente ocurrido el martes en Albardón, San Juan. El ciclista chocó contra la puerta de un automóvil estacionado que fue abierta cuando pasaba por calle Laprida, cerca de Arenales. La UFI Delitos Especiales investiga las circunstancias del hecho.
En materia de seguridad vial, existe una maniobra que demanda apenas unos segundos y puede evitar consecuencias irreversibles: mirar antes de abrir la puerta de un automóvil. No requiere tecnología sofisticada, una aplicación de última generación ni una reforma integral del tránsito. Sin embargo, cuando ese gesto elemental se omite, una acción cotidiana puede convertirse en una situación de extrema gravedad. Eso es lo que investiga la Justicia después del accidente ocurrido en Albardón, donde un ciclista perdió la vida tras impactar contra la puerta de un vehículo estacionado.
Ricardo Antonio Tejada circulaba en bicicleta por calle Laprida cuando, al aproximarse a Arenales, se encontró con una puerta que se abrió sobre su trayectoria. La escena resume uno de los riesgos más difíciles de anticipar para quienes se desplazan sobre dos ruedas: un automóvil puede estar completamente detenido y, aun así, convertirse en un obstáculo repentino. El hecho de que un vehículo no avance no significa necesariamente que haya dejado de representar un peligro.
La secuencia terminó con Tejada gravemente herido y trasladado de urgencia al Hospital Rawson. Los médicos diagnosticaron múltiples fracturas de cráneo y lo internaron en terapia intensiva. Pese a la atención recibida, murió durante la madrugada siguiente. A partir de ese momento, lo que inicialmente era un siniestro vial pasó a convertirse también en una investigación destinada a establecer responsabilidades.
La paradoja es tan sencilla como inquietante: mientras la seguridad vial suele asociarse con grandes velocidades, maniobras arriesgadas o vehículos en movimiento, este caso tuvo como elemento central la apertura de una puerta. Un movimiento habitual, casi automático, cuya peligrosidad puede pasar inadvertida hasta que ya es demasiado tarde. La infraestructura vial, los controles y las normas importan, pero también existe una dimensión de la prevención que depende de prestar atención al entorno inmediato.
Ahora corresponde a los investigadores reconstruir la mecánica del impacto, analizar las circunstancias en que se abrió la puerta y determinar si existió responsabilidad penal. Esa evaluación debe realizarse sobre pruebas, no sobre conclusiones anticipadas. Mientras tanto, el episodio deja una advertencia concreta para conductores y ocupantes de vehículos: antes de descender, comprobar que no se aproxima un ciclista, una motocicleta u otro usuario de la vía puede marcar una diferencia decisiva.
Hay accidentes que obligan a revisar grandes sistemas de seguridad y otros que recuerdan la importancia de acciones aparentemente menores. En Albardón, una puerta abierta en el momento equivocado tuvo un desenlace fatal. Ninguna ironía puede mejorar esa realidad; la lección más contundente es que un gesto de prevención de pocos segundos puede evitar consecuencias que ya no tienen remedio.
