Saúl Blanch, primer cantante de Rata Blanca y una de las voces pioneras del heavy metal argentino, murió a los 75 años. El músico tuvo una participación destacada en el desarrollo del rock pesado nacional desde la década de 1970, especialmente por su trabajo con las bandas Plus, WC y Rata Blanca.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada por el periodista César Fuentes Rodríguez, quien informó que el artista se encontraba hospitalizado desde hacía tiempo.
“Me acaban de confirmar y he recibido con gran dolor la noticia del fallecimiento del querido Saúl Blanch, quien estaba desde hace tiempo hospitalizado”, expresó al comunicar su muerte.
Hasta el momento, la información difundida no precisa la causa del fallecimiento ni brinda detalles sobre las circunstancias médicas que atravesaba el cantante.
La despedida de Saúl Blanch y el pedido de privacidad de su familia
Al confirmar la muerte del músico, César Fuentes Rodríguez también se refirió a la intención de sus familiares de atravesar este momento lejos de la exposición pública.
“Me ha llegado el comentario de que la familia no quiere exposición y no habría velatorio: ‘Se fue como quiso. Todo rock’. Copa en alto y brindis por la partida de un grande mientras suena su legado música”, señaló.
La posibilidad de que no se realice un velatorio fue transmitida como una información preliminar, sin una confirmación definitiva en el comunicado difundido.
La muerte de Blanch representa la despedida de un artista vinculado con los primeros años del hard rock y el heavy metal en Argentina, cuya voz quedó registrada en producciones importantes para la historia del género.
Saúl Blanch y sus comienzos con Plus, una banda pionera del rock pesado
Antes de su participación en Rata Blanca, Saúl Blanch desarrolló una parte fundamental de su carrera como cantante de Plus, una de las agrupaciones que contribuyeron al surgimiento del rock pesado argentino durante los años setenta.
El músico se destacó por su registro vocal agudo y melódico, una característica que se convirtió en una de sus principales señas de identidad dentro del hard rock y el heavy metal.
Con Plus participó en la grabación de tres discos publicados entre 1976 y 1981: No pisar el infinito, Plus —también identificado como Melancólica muchacha— y Escuela de rock ‘n’ roll.
Estas producciones formaron parte de una etapa temprana del desarrollo del género en el país, cuando las bandas argentinas comenzaban a consolidar una identidad propia dentro del rock de mayor potencia instrumental.
Posteriormente, Blanch también integró WC, otra agrupación considerada pionera del metal nacional, formada a comienzos de la década de 1980.
Aunque WC no llegó a grabar un disco, su existencia se inscribe dentro del proceso de formación de la escena del heavy metal argentino.
Su paso por Rata Blanca y el disco debut de 1988
Uno de los capítulos más recordados de la carrera de Saúl Blanch fue su participación en los primeros años de Rata Blanca, banda con la que quedó vinculado a través de su álbum debut.
En 1988, el cantante grabó las voces del primer disco homónimo de la agrupación, pese a que ya había tomado la decisión de abandonar el proyecto.
La banda todavía no había conseguido un reemplazante para el puesto de vocalista, por lo que Blanch participó de las sesiones de grabación y dejó su voz registrada en el material.
De esta manera, su interpretación quedó asociada a una de las etapas fundacionales de Rata Blanca.
Entre las canciones del disco interpretadas por Blanch se encuentran “El sueño de la gitana”, “Chico callejero”, “Rompe el hechizo” y “Solo para amarte”.
Estos temas forman parte del repertorio inicial de la banda y constituyen algunos de los registros más conocidos de su participación en el grupo.
Luego de aquella grabación, Rata Blanca continuó su trayectoria con otros vocalistas y posteriormente consolidó una etapa de gran reconocimiento con Adrián Barilari como cantante.
El legado de una voz histórica del heavy metal argentino
La trayectoria de Saúl Blanch estuvo marcada por su participación en proyectos que contribuyeron a establecer las bases del rock pesado nacional.
Su trabajo con Plus durante los años setenta, su paso por WC y su participación en el primer álbum de Rata Blanca lo vinculan con distintas etapas del desarrollo del género en Argentina.
Su estilo vocal, caracterizado por los registros agudos y una interpretación melódica, quedó plasmado en grabaciones que forman parte de la historia del hard rock y el heavy metal argentino.
Blanch murió a los 75 años después de permanecer hospitalizado durante un tiempo, según la información difundida al confirmarse su fallecimiento.
Su legado musical permanece en los discos que grabó y, especialmente, en las canciones del álbum debut de Rata Blanca, donde su voz quedó registrada como parte de los comienzos de la agrupación.
El cantante Saúl Blanch, primera voz de Rata Blanca y uno de los pioneros del heavy metal argentino, murió a los 75 años tras permanecer hospitalizado durante un tiempo. La noticia fue confirmada por el periodista César Fuentes Rodríguez. El músico también integró Plus y WC, y dejó su voz registrada en el álbum debut de Rata Blanca, publicado en 1988.
El rock argentino perdió una de esas voces que ayudaron a construir el género cuando todavía había que explicar que una guitarra distorsionada no era necesariamente un desperfecto eléctrico. Saúl Blanch murió a los 75 años y dejó detrás una trayectoria que comenzó mucho antes de que el heavy metal nacional consiguiera instalarse en la memoria colectiva. Fue cantante de Plus, integró WC y puso su voz en el primer disco de Rata Blanca. Un recorrido que demuestra que, antes de que existieran las leyendas, alguien tenía que encargarse de cantar lo suficientemente fuerte como para que empezaran a existir.
Blanch perteneció a una generación de músicos que desarrolló el rock pesado argentino cuando el género todavía buscaba su lugar. En los años setenta, mientras las tendencias musicales cambiaban de vestuario con notable velocidad, Plus apostaba por las guitarras contundentes y una identidad sonora que ayudó a abrir camino. El cantante aportó una voz aguda y melódica, una combinación capaz de convivir con la potencia instrumental sin necesidad de presentar una solicitud de permiso ante cada amplificador.
Su historia con Rata Blanca tiene, además, una de esas particularidades que parecen escritas por un guionista especialmente interesado en las paradojas del rock. En 1988, Blanch grabó las voces del primer álbum de la banda cuando ya había decidido alejarse del proyecto. Como todavía no habían encontrado un reemplazante, terminó dejando registrada su interpretación en el disco debut. En otras palabras, consiguió despedirse de una banda participando en una de las grabaciones que contribuirían a establecer su identidad inicial. Una salida bastante más perdurable que cualquier discurso de despedida.
De aquella grabación quedaron canciones como “El sueño de la gitana”, “Chico callejero”, “Rompe el hechizo” y “Solo para amarte”. Temas que conservaron su voz como testimonio de una etapa fundacional. Después, Rata Blanca continuaría su historia con otros cantantes, entre ellos Adrián Barilari, pero el registro de Blanch permanecería ligado a los comienzos de una de las bandas más reconocidas del metal argentino.
La noticia de su muerte fue comunicada por el periodista César Fuentes Rodríguez, quien señaló que el músico llevaba tiempo hospitalizado. También transmitió que la familia preferiría atravesar el momento sin exposición pública y que no habría velatorio, aunque este último dato fue presentado como información no confirmada. En una época en la que cualquier acontecimiento parece exigir una transmisión permanente, el deseo de privacidad merece un respeto que no necesita efectos especiales.
El legado de Blanch no depende de la cantidad de titulares que genere su despedida. Está en los discos de Plus, en las experiencias pioneras del metal nacional y en aquella primera grabación de Rata Blanca que convirtió una participación de despedida en un testimonio musical duradero. El rock podrá seguir discutiendo quién tuvo la guitarra más potente o el registro vocal más extraordinario; lo que resulta difícil de discutir es el lugar de quienes estuvieron allí cuando buena parte de esa historia todavía estaba por escribirse.
