El anuncio es del lunes 12 de octubre y corresponde a Meta Superintelligence Labs. En el comunicado de los modelos Muse Wonder, la empresa dice que se basan en el trabajo hecho con Muse Spark.
Qué es Muse y qué son los modelos
Muse es el agente personal de inteligencia artificial de Meta, no el nombre de uno de esos modelos. Al presentarlo el 8 de septiembre, la empresa dijo que funcionaba con Muse Spark y que podía realizar tareas como abrir un navegador y completar formularios.
En el anuncio del 12 de octubre, Meta indicó que Muse Wonder estaba disponible para desarrolladores mediante Meta Model API y Muse Code. Muse Wonder Full quedó para suscriptores de Muse Code. La empresa dijo que Wonder empezaría a impulsar experiencias de Muse más adelante, primero para suscriptores.
En una publicación del 29 de septiembre, Meta describió Muse como disponible en Estados Unidos y Canadá.
Qué relató Wang y cuánto proyecta gastar Meta
El mismo lunes 12 de octubre se publicó un episodio del podcast Cheeky Pint. Ahí Alexandr Wang relató que Susan Li lo apartó varias veces durante una reunión ejecutiva en Hawái, a fines de 2025.
Según ese relato, Li le dijo que, si «esto» no funcionaba, sería muy malo en términos financieros. Wang habla de «esto» y de «el modelo». No nombra Muse Wonder ni Muse Wonder Full. La advertencia es el recuerdo de Wang: Li no habla en ese pasaje.
Como contexto financiero, Meta proyectó para 2026 gastos de capital de entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, incluidos pagos de capital de arrendamientos, según un informe presentado ante la SEC. La compañía indicó que la inversión apunta a sus iniciativas de inteligencia artificial y a su negocio principal. No atribuyó todo ese monto a Muse.
Meta anunció el lunes 12 de octubre los modelos Muse Wonder y Muse Wonder Full, que la empresa describe como los más capaces hasta la fecha. Muse es el agente personal, no uno de esos modelos: en septiembre funcionaba con Muse Spark y podía abrir un navegador y completar formularios. Wonder está disponible para desarrolladores en Meta Model API y Muse Code, y Wonder Full para suscriptores de Muse Code.
Dos modelos nuevos y un agente que no se llama como ellos. El lunes 12 de octubre Meta presentó Muse Wonder y Muse Wonder Full y los describió como sus modelos más capaces hasta ahora. El agente se llama Muse, a secas. Es el primo del grupo de WhatsApp que figura como «Juan» y en el DNI trae tres nombres más. Si buscás Wonder y te aparece alguien que abre el navegador, no es que la carpeta esté mal rotulada: son piezas distintas.
El agente salió el 8 de septiembre con Muse Spark detrás. Meta dijo que podía abrir un navegador y completar formularios. Al fin alguien automatizó el trámite que te pide el mismo dato tres veces y después te manda a la otra ventanilla. El 12 de octubre Wonder quedó para desarrolladores, por Meta Model API y Muse Code, y Wonder Full para quienes pagan Muse Code. Al agente, Wonder le llega más adelante, y primero a los suscriptores. La vidriera abre por turnos, como el banco un lunes a las diez.
Ese mismo día, en el podcast Cheeky Pint, Alexandr Wang contó una reunión ejecutiva en Hawái, a fines de 2025. Susan Li lo apartó varias veces. Según su relato, si «esto» no funcionaba iba a ser muy malo en términos financieros. En el pasaje Wang dice «esto» y «el modelo». No dice Muse Wonder ni Wonder Full. Suena al audio del contador cuando ve el resumen de la tarjeta: asusta, y todavía no es el remate del local.
Para 2026 Meta proyectó gastos de capital de entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, con los pagos de capital de arrendamientos adentro. La inversión apunta a la inteligencia artificial y al negocio principal. No es un cheque con «Muse» en el destinatario. Se parece al presupuesto familiar de diciembre: todo cae en la misma cuenta y después nadie separa el asado del aire acondicionado.
El 29 de septiembre la empresa describió Muse como disponible en Estados Unidos y Canadá. El mapa, por ahora, tiene dos países pintados y el resto en blanco. En esta industria el futuro se anuncia el mismo día en que alguien recuerda, en voz alta, lo que costaría que el modelo no funcione.
