La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de San Juan realizó un operativo de monitoreo ambiental en distintos cursos de agua de Valle Fértil y en el dique San Agustín, con el objetivo de evaluar las condiciones de estos ambientes acuáticos y obtener información sobre el funcionamiento de sus ecosistemas.
Las tareas estuvieron a cargo de personal técnico del Laboratorio Ambiental del Parque de la Biodiversidad, que efectuó mediciones directamente en el agua y recolectó muestras de plancton para su posterior análisis.
El trabajo fue impulsado por la Dirección de Ecología Urbana, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, como parte de las acciones destinadas a ampliar el conocimiento sobre los recursos acuáticos provinciales.
Qué ríos y sectores de Valle Fértil fueron monitoreados
El relevamiento comprendió distintos ambientes acuáticos del departamento, entre ellos el río del Valle, en San Agustín; el río del Potrero, en La Majadita; y los cursos de agua de Las Tumanas y Astica.
Además, los especialistas realizaron estudios en el dique San Agustín, uno de los cuerpos de agua incluidos en el operativo.
En cada uno de los puntos seleccionados, los técnicos registraron indicadores fisicoquímicos y tomaron muestras que posteriormente fueron trasladadas al laboratorio.
El procedimiento permite reunir información sobre las características del agua y estudiar las condiciones ambientales de distintos sectores del departamento.
Qué parámetros del agua analizaron los especialistas
Para efectuar las mediciones, el equipo técnico utilizó un instrumento multiparamétrico, diseñado para registrar distintas variables relacionadas con las características del agua.
Entre los indicadores evaluados se encuentran el pH, la conductividad eléctrica, la turbidez, la salinidad, la temperatura y el oxígeno disuelto.
Estos parámetros aportan información inicial sobre el estado de los ambientes acuáticos y permiten identificar características relevantes para el funcionamiento de sus ecosistemas.
El pH permite conocer el grado de acidez o alcalinidad del agua, mientras que la conductividad eléctrica se relaciona con la presencia de sustancias disueltas.
La turbidez aporta información sobre las partículas en suspensión y la temperatura constituye una variable importante para las condiciones de vida de los organismos acuáticos.
Por su parte, el oxígeno disuelto es uno de los indicadores fundamentales para evaluar las condiciones que permiten la vida de numerosas especies.
La información obtenida en el terreno será complementada con los análisis de las muestras recolectadas.
Por qué estudian el plancton del dique San Agustín y los ríos
Uno de los objetivos centrales del monitoreo es conocer la disponibilidad de alimento que sostiene la red trófica acuática, es decir, el conjunto de relaciones alimentarias entre los organismos que habitan estos ambientes.
Para avanzar en ese estudio, los especialistas recolectaron muestras de fitoplancton y zooplancton, dos componentes esenciales de los ecosistemas acuáticos.
El fitoplancton está integrado por organismos que realizan fotosíntesis y contribuyen a la producción primaria de los ambientes acuáticos.
El zooplancton, en tanto, comprende organismos que forman parte de las relaciones alimentarias del ecosistema y pueden alimentarse de otros componentes microscópicos presentes en el agua.
Ambos grupos cumplen funciones relevantes en la cadena alimentaria y constituyen recursos para distintas especies de peces, especialmente durante sus primeras etapas de desarrollo.
Su análisis permitirá ampliar el conocimiento sobre las condiciones biológicas de los ríos y del embalse estudiados.
Los resultados servirán para futuras acciones de conservación
La información reunida durante el operativo será procesada por el Laboratorio Ambiental del Parque de la Biodiversidad, donde se estudiarán las muestras obtenidas en los diferentes puntos de Valle Fértil.
Los resultados permitirán conocer con mayor precisión las características fisicoquímicas y biológicas de los ambientes relevados.
También aportarán elementos para orientar futuras acciones de monitoreo, conservación y gestión responsable de los recursos acuáticos de San Juan.
El relevamiento tiene un carácter de evaluación ambiental. La información difundida no incluye resultados definitivos ni identifica problemas específicos de contaminación en los sectores estudiados.
Con estas tareas, el organismo provincial busca fortalecer la información disponible sobre los ecosistemas acuáticos de Valle Fértil y contar con herramientas técnicas para su seguimiento y conservación.
Personal del Laboratorio Ambiental del Parque de la Biodiversidad realizó un monitoreo de ríos y del dique San Agustín, en Valle Fértil, San Juan. Los especialistas tomaron muestras de plancton y midieron parámetros fisicoquímicos del agua para conocer las condiciones de los ecosistemas acuáticos. Los resultados permitirán orientar futuras acciones de conservación y gestión de los recursos hídricos.
Mientras buena parte de la humanidad observa el agua de un dique y se pregunta si estará lo suficientemente agradable para pasar la tarde, en Valle Fértil un grupo de especialistas decidió hacer preguntas bastante más difíciles. ¿Cuál es su nivel de oxígeno? ¿Qué organismos microscópicos viven allí? ¿Cómo funciona la cadena alimentaria? El Laboratorio Ambiental del Parque de la Biodiversidad desplegó un operativo científico que convirtió a los ríos del departamento y al dique San Agustín en protagonistas de una investigación donde hasta los seres invisibles tienen algo que aportar.
La expedición incluyó mediciones de pH, temperatura, salinidad, turbidez, conductividad eléctrica y oxígeno disuelto. Una batería de indicadores que demuestra que el agua, pese a su apariencia generalmente transparente, puede guardar una cantidad considerable de información. Para cualquier visitante, el paisaje ofrece montañas, vegetación y un espejo de agua. Para un especialista, en cambio, representa un conjunto de variables que deben medirse antes de emitir cualquier diagnóstico. La naturaleza podrá ser contemplativa, pero la ciencia exige números.
El operativo también puso bajo observación al plancton, ese universo de organismos diminutos que rara vez consigue protagonismo fuera de los manuales de biología. El fitoplancton y el zooplancton no necesitan campañas publicitarias ni fotografías panorámicas para justificar su importancia: forman parte de la base alimentaria de los ecosistemas acuáticos y resultan fundamentales para numerosas especies, incluidos los peces durante sus primeras etapas de desarrollo.
En términos de jerarquía ecológica, el tamaño no garantiza el poder. Un organismo microscópico puede tener una participación decisiva en el funcionamiento de un ambiente, mientras los seres humanos seguimos convencidos de que lo verdaderamente importante debe ser suficientemente grande como para aparecer en una fotografía. La red trófica tiene sus propias reglas y, afortunadamente, no necesita aprobación de ninguna comisión de protocolo.
Los técnicos recorrieron distintos cursos de agua de Valle Fértil y trasladaron muestras al laboratorio para profundizar los análisis. La tarea tiene una particularidad que la vuelve menos espectacular, pero mucho más útil: no busca anunciar una catástrofe ni repartir certificados de buena conducta ambiental antes de contar con resultados. Primero se mide, después se analiza y recién entonces se obtienen conclusiones. Una secuencia metodológica que podría resultar revolucionaria si se aplicara con la misma disciplina a ciertas discusiones públicas.
Por ahora, el monitoreo no establece que los ríos estén contaminados ni que el dique presente problemas específicos. Lo que aporta es información para conocer mejor estos ambientes y orientar decisiones futuras. Porque proteger un ecosistema también exige comprenderlo, incluso cuando eso implica dedicar horas de trabajo a organismos que jamás sabrán que fueron objeto de una investigación científica.
