El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) a probar un arma de calor y desarrollar procedimientos para su posible utilización en la frontera sur. La medida figura en un memorando firmado en septiembre por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, cuyo contenido se conoció el miércoles 21 de octubre.

El documento dispone el préstamo temporal de un Sistema de Denegación Activa, conocido como ADS por sus siglas en inglés, durante siete meses a partir de septiembre. La información difundida no confirma su despliegue operativo ni precisa dónde se realizarán los ensayos.

Cómo funciona el sistema

El ADS utiliza un haz invisible de ondas electromagnéticas para producir una intensa sensación de calor en la superficie de la piel. Está diseñado para provocar que la persona alcanzada se aparte de la zona de exposición.

Una ficha técnica del programa militar estadounidense señala que la sensación cesa al salir del haz o cuando el operador lo desactiva. Las fuerzas estadounidenses lo clasifican como un sistema no letal y describen un riesgo reducido de lesiones bajo sus condiciones previstas de utilización.

Quién será responsable de las pruebas

Según el memorando difundido, el equipo no deberá ser operado por personal militar. El DHS quedará a cargo de su empleo y del desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos.

Al finalizar el préstamo, el departamento podrá solicitar una extensión para operaciones fronterizas. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza sostuvo que evalúa nuevas tecnologías para mejorar sus capacidades, sin detallar un plan concreto para este sistema.

Los riesgos discutidos

Funcionarios y exfuncionarios mencionados en la información difundida señalaron que el posible uso fronterizo ya había sido analizado en años anteriores. Las preocupaciones incluían lesiones, consecuencias de una huida hacia el río y eventuales efectos sobre personas que permanecieran en territorio mexicano.

También se discutieron aspectos legales, costos, capacitación y reglas de uso de la fuerza. Esos antecedentes no acreditan que exista una decisión actual de utilizar el equipo contra migrantes.