IMPSA y Nano Nuclear Energy acordaron trabajar en la ingeniería y evaluación industrial de componentes del microreactor KRONOS MMR. La compañía estadounidense anunció el miércoles 21 de octubre que el convenio fue suscripto con la filial de IMPSA en Estados Unidos.
El acuerdo establece un marco de cooperación de tres años. La primera etapa tendrá una duración estimada de seis meses y estará dedicada a revisar el diseño y determinar la viabilidad de fabricación de componentes.
Qué trabajo realizará IMPSA
Uno de los elementos centrales de la evaluación será la vasija de presión del reactor. La empresa mendocina aplicará su experiencia en ingeniería nuclear y fabricación de recipientes sometidos a presión.
La revisión tomará como referencia los requisitos aplicables de la Sección III del código ASME para componentes nucleares. También buscará identificar dificultades de fabricación, inspección y accesibilidad, además de riesgos asociados con proveedores y posibles mejoras de diseño.
Jorge Salcedo, presidente de IMPSA, presentó la alianza como una oportunidad para la compañía y el sector nuclear argentino. Destacó su trayectoria en la fabricación de recipientes de presión bajo certificación ASME N-Stamp.
Una etapa previa a la producción
Según el anuncio de Nano Nuclear Energy, una eventual fabricación posterior dependerá de los resultados de ingeniería, los requisitos regulatorios y las contrataciones adicionales que correspondan.
James Walker, director ejecutivo de la compañía estadounidense, destacó la necesidad de transformar los diseños en componentes que puedan fabricarse, inspeccionarse y ensamblarse de manera repetible. El aporte de IMPSA apunta a detectar obstáculos antes de esa instancia.
KRONOS MMR es un reactor estacionario de alta temperatura refrigerado por gas. La cooperación anunciada se concentra inicialmente en sus componentes y no supone el comienzo de la construcción de una central nuclear en Mendoza.
IMPSA acordó con Nano Nuclear Energy evaluar componentes del microreactor KRONOS MMR. El convenio establece tres años de cooperación y una primera etapa estimada de seis meses para revisar el diseño y su viabilidad de fabricación. La futura producción dependerá de los resultados técnicos, los requisitos regulatorios y acuerdos adicionales.
IMPSA se suma al desarrollo de un microreactor nuclear con una tarea concreta: comprobar cómo fabricar sus componentes. La empresa mendocina acordó trabajar con Nano Nuclear Energy en el KRONOS MMR. El anuncio tiene tecnología avanzada y nombre de futuro, pero la primera pregunta pertenece a cualquier fábrica seria: cómo convertir los planos en piezas que efectivamente puedan construirse.
El convenio establece tres años de cooperación y una revisión inicial de aproximadamente seis meses. IMPSA analizará el diseño y las condiciones de fabricación, con especial atención en la vasija de presión del reactor. La industria nuclear tiene esa saludable falta de improvisación: una dificultad detectada en el escritorio resulta bastante más conveniente que descubrirla cuando el componente ya ocupa media nave industrial.
La revisión también buscará límites de inspección, problemas de accesibilidad y riesgos en la cadena de suministro. Son asuntos menos vistosos que el anuncio de una alianza, pero decisivos para que un desarrollo avance. Hasta el diseño más sofisticado puede encontrarse con una pregunta bastante terrenal: quién fabrica esa pieza, con qué procedimiento y cómo se comprueba que quedó bien.
Los trabajos tomarán como referencia los requisitos aplicables del código ASME para componentes nucleares. IMPSA aportará su experiencia en ingeniería y fabricación, mientras Nano Nuclear busca acercar el proyecto a una futura producción. La palabra clave sigue siendo futura: el acuerdo abre una etapa técnica y deja la fabricación sujeta a resultados, regulaciones y nuevas contrataciones. El comunicado entusiasma; el taller todavía necesita sus condiciones cumplidas.
KRONOS es un reactor estacionario de alta temperatura refrigerado por gas. Antes de producir sus componentes, ambas compañías deberán resolver las preguntas que plantea la evaluación industrial. Para Mendoza, la oportunidad está en aportar capacidades a ese proceso. En esta alianza, el primer producto será conocimiento para fabricar: la ingeniería también avanza cuando encuentra a tiempo lo que falta resolver.
