La decisión se tomó en la sesión ordinaria de este jueves 22 de octubre, según informaron medios locales. El Expediente 2298, que remitió el Poder Ejecutivo, figuraba en el temario oficial como una modificación de la Ley 1810-A para sumar un régimen complementario de disposición final: subasta pública o compactación.
El cambio habilita rematar los vehículos que puedan recuperarse para que vuelvan a circular, y mantiene las otras dos salidas: aprovechar autopartes o compactar las unidades que no sirvan.
Qué vehículos podrán subastarse
La modificación alcanza a autos, camionetas y motos, según informaron medios locales. Los que puedan recuperarse en su funcionamiento podrán subastarse enteros para volver a circular. También se prevé usar unidades o partes como autopartes, de acuerdo con el informe de cada caso.
Esos informes los elaboran la Secretaría de Ambiente y la Secretaría de Seguridad. Las dos reparticiones tienen que determinar si el vehículo puede volver a utilizarse, según informaron medios locales.
La compactación y la venta como chatarra continúan para los vehículos que no estén en condiciones de recuperarse, según informaron medios locales.
Qué pasa con la plata y con el remate
El temario oficial señala que lo recaudado se destinará a obras, programas y acciones sociales o ambientales.
El paso siguiente es la reglamentación del Poder Ejecutivo. Esa norma definirá cómo se seleccionarán los vehículos y cómo se harán las subastas. La fecha de inicio todavía no se informó.
La Cámara de Diputados de San Juan aprobó este jueves 22 de octubre modificar la Ley 1810-A para subastar vehículos decomisados. La norma habilita rematar autos, camionetas y motos que puedan recuperarse y volver a circular. Los que no estén en condiciones seguirán a compactación y chatarra. Lo recaudado se destinará a obras, programas y acciones sociales o ambientales, y el Ejecutivo debe reglamentar el procedimiento.
Subasta sí, remate todavía no. La Cámara de Diputados aprobó este jueves 22 de octubre cambiar la Ley 1810-A para vender en público autos, camionetas y motos decomisados que todavía sirvan. En la Argentina, aprobar y rematar son dos trámites que no se saludan en el pasillo.
El Expediente 2298 lo mandó el Poder Ejecutivo y Diputados lo aprobó en la sesión ordinaria. El temario ya habla de subasta pública o compactación. No te anotes en la fila: el martillo puede esperar sentado hasta que alguien escriba el reglamento, que acá dura más que la garantía de un usado.
Para volver a circular, el vehículo tiene que recuperarse de verdad. La Secretaría de Ambiente y la Secretaría de Seguridad hacen un informe y dicen si esa unidad merece otra vuelta a la calle o un abrazo de la compactadora. Dos escritorios para un auto decomisado. Más paciencia que renovar el registro un viernes a las doce.
Los que no estén para recuperarse siguen en la compactación y la venta como chatarra. La modificación no los rescata: les deja el destino de cubo. Las partes que sí sirvan pueden pasar a autopartes, según el informe de cada caso. Es el «esto todavía tiene arreglo», pero con membrete.
La plata de esas ventas va a obras, programas y acciones sociales o ambientales. Un auto que no volvió a andar puede, en el papel, pagar una obra o un programa ambiental. Antes, el Ejecutivo tiene que definir cómo se eligen los vehículos y cómo se subasta. La fecha del primer remate no está. Hasta que salga el reglamento, el único martillo en funciones es el de la compactadora.
