Reino Unido inició su campaña antártica 2026/27 con la partida del RRS Sir David Attenborough hacia el Atlántico Sur, en un escenario marcado por la inmovilización del HMS Protector, el único buque de patrulla polar de la Real Armada británica.
El buque científico zarpó del Reino Unido el 21 de octubre, después de completar tareas de reabastecimiento en Plymouth, y tiene previsto arribar a Montevideo el 10 de noviembre.
Posteriormente, continuará hacia la estación científica Signy, en las islas Orcadas del Sur, donde se espera su llegada aproximadamente diez días después.
El itinerario fue confirmado el 22 de octubre por el Gobierno británico mediante una respuesta presentada ante la Cámara de los Comunes.
La misión forma parte de las operaciones científicas y logísticas que desarrolla el British Antarctic Survey durante el verano austral.
Sin embargo, la campaña comienza sin la disponibilidad confirmada del HMS Protector, que permanece inmovilizado después de sufrir una avería que obligó a remolcarlo hasta la base naval de Devonport.
El HMS Protector permanece fuera de servicio y genera incertidumbre en Londres
La situación del patrullero polar británico constituye uno de los principales desafíos operativos para la temporada antártica 2026/27.
El HMS Protector sufrió una nueva falla mecánica y debió ser remolcado hasta Devonport, donde permanece mientras el Ministerio de Defensa evalúa las reparaciones necesarias.
El Gobierno británico todavía no anunció su retiro definitivo de la flota, por lo que el buque continúa formalmente en servicio.
No obstante, tampoco confirmó que pueda participar en las operaciones previstas para esta campaña austral.
La incertidumbre llegó al Parlamento británico, donde comenzaron a formularse preguntas sobre los medios navales que podrían acompañar al Sir David Attenborough.
El diputado conservador Ben Obese-Jecty solicitó al Ministerio de Defensa que precisara si el buque científico contaría con apoyo naval durante su despliegue en el Atlántico Sur.
La respuesta estaba prevista para el 21 de octubre, pero al día siguiente continuaba pendiente en el registro parlamentario.
La ausencia del Protector plantea dificultades porque ambas embarcaciones cumplen funciones diferentes, aunque complementarias, en las operaciones británicas del extremo austral.
Qué funciones cumple el Sir David Attenborough y por qué no reemplaza al Protector
El RRS Sir David Attenborough es una plataforma de investigación científica y apoyo logístico operada por el British Antarctic Survey.
Su actividad incluye el traslado de científicos, personal, combustible, equipamiento y suministros destinados a las estaciones británicas en la región antártica.
La embarcación tiene 129 metros de eslora, una autonomía de hasta 60 días y un alcance cercano a las 19.000 millas náuticas.
También puede operar helicópteros y navegar a través de hielo de hasta un metro de espesor, capacidades relevantes para las campañas polares.
Por su parte, el HMS Protector es un buque de la Real Armada británica que desarrolla tareas de patrulla polar, relevamientos hidrográficos, transporte de personal y apoyo a distintas operaciones gubernamentales.
Aunque ambos participan de actividades en el Atlántico Sur y la Antártida, sus funciones no son equivalentes.
El Sir David Attenborough no pertenece a la Real Armada británica y no constituye un reemplazo directo de las capacidades militares y gubernamentales del Protector.
Una investigación parlamentaria británica ya había señalado que las tareas de abastecimiento asignadas al buque científico reducían los días disponibles para realizar investigaciones.
En ese contexto, se había recomendado incrementar la participación logística del Protector para liberar tiempo destinado a campañas oceanográficas.
La nueva temporada comienza con la situación inversa: el patrullero permanece inmovilizado y el buque científico continúa con un programa de trabajo previamente establecido.
Por lo tanto, cualquier responsabilidad adicional que deba asumir podría requerir modificaciones en la distribución de sus actividades científicas y logísticas.
Malvinas: el antecedente de las protestas argentinas por el registro del buque
El despliegue del Sir David Attenborough también tiene implicancias diplomáticas para Argentina debido a su registro británico en las Islas Malvinas.
El Estado argentino no reconoce las matrículas, pabellones ni registros emitidos por la administración británica del archipiélago, cuya soberanía permanece en disputa.
La controversia se remonta a la incorporación del buque a las operaciones polares británicas.
Según información oficial comunicada por la Jefatura de Gabinete al Congreso argentino, Buenos Aires presentó una protesta en 2019 contra el registro del Sir David Attenborough en Malvinas.
La posición argentina sostiene que Reino Unido no tiene facultades para emitir registros propios sobre un territorio cuya soberanía reclama.
La documentación también menciona antecedentes de navegación del buque por aguas bajo jurisdicción argentina.
Entre ellos figuran tránsitos realizados entre el 8 y el 12 de enero de 2024 y otros movimientos registrados hacia fines de enero de 2025, después de operaciones entre Malvinas y Punta Arenas.
Argentina también realizó gestiones diplomáticas relacionadas con una escala del buque en Montevideo durante noviembre de 2024, cuando se dirigía hacia las islas.
Estos antecedentes explican por qué la nueva campaña del Sir David Attenborough vuelve a despertar atención desde Buenos Aires.
Sin embargo, la información disponible no confirma una nueva protesta diplomática argentina por el despliegue iniciado el 21 de octubre de 2026.
La escala prevista para el 10 de noviembre en Montevideo constituye el primer punto sudamericano confirmado dentro del itinerario de esta temporada.
Desde allí, la embarcación continuará hacia las Orcadas del Sur para sostener las operaciones científicas y logísticas programadas.
El Proyecto Shackleton y el futuro de la capacidad naval polar británica
La situación del HMS Protector también reabrió interrogantes sobre el programa destinado a incorporar una nueva plataforma de patrulla polar.
El 19 de octubre, el Ministerio de Defensa británico confirmó que el Proyecto Shackleton dispone de fondos para avanzar en el desarrollo de una embarcación más moderna.
Sin embargo, todavía se encuentran bajo análisis el procedimiento de adquisición y los plazos para concretar la incorporación del nuevo buque.
Por ese motivo, no existe un cronograma confirmado para el reemplazo del Protector.
La falta de definiciones coincide con el comienzo de una nueva campaña antártica, durante la cual Reino Unido deberá sostener sus operaciones científicas y logísticas mientras evalúa la disponibilidad de sus medios navales.
El despliegue del Sir David Attenborough continúa según el itinerario anunciado, pero permanece sin confirmación pública el eventual apoyo militar que recibirá durante su navegación por el Atlántico Sur.
Para Argentina, el movimiento también mantiene vigente el seguimiento diplomático de una embarcación cuyo registro británico en Malvinas ya fue formalmente objetado.
El país sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
En el territorio antártico, las reivindicaciones de Argentina, Chile y Reino Unido se superponen parcialmente y se encuentran alcanzadas por el régimen del Tratado Antártico, que preserva las posiciones de las partes sin resolver las controversias territoriales.
La campaña 2026/27 comienza así con el Sir David Attenborough en navegación hacia el hemisferio sur, el HMS Protector inmovilizado y decisiones pendientes sobre la futura capacidad de patrulla polar británica.
Reino Unido inició el 21 de octubre su campaña antártica 2026/27 con la partida del buque científico RRS Sir David Attenborough hacia el Atlántico Sur. La operación comienza mientras el patrullero polar HMS Protector permanece inmovilizado por una avería. El despliegue, con escalas previstas en Montevideo y las Orcadas del Sur, también vuelve a poner en foco las objeciones argentinas al registro británico del buque en las Islas Malvinas.
Reino Unido comenzó su nueva campaña antártica con una dificultad que ningún folleto de exploración polar suele incluir entre sus atractivos: su único patrullero militar especializado en esas aguas está fuera de servicio. El HMS Protector sufrió una avería y terminó remolcado hasta Devonport, mientras el RRS Sir David Attenborough emprendió viaje hacia el Atlántico Sur. Londres tiene así una misión científica en marcha y una pregunta logística todavía sin respuesta pública: qué buque militar podrá acompañarla.
El protagonista de la temporada es el Sir David Attenborough, una embarcación preparada para transportar científicos, suministros y equipos a regiones donde el hielo suele tener más protagonismo que las rutas marítimas convencionales. Su itinerario incluye Montevideo y la estación Signy, en las Orcadas del Sur. Hasta ahí, una campaña antártica habitual. La particularidad es que el buque científico inicia su recorrido mientras la plataforma naval que normalmente cumplía funciones complementarias permanece en reparación. La naturaleza exige planificación; la mecánica, aparentemente, se reserva el derecho de improvisar.
El Parlamento británico ya comenzó a formular preguntas. Un diputado conservador solicitó información sobre el eventual apoyo naval que recibirá la expedición, pero al 22 de octubre la respuesta seguía pendiente. El asunto tiene su importancia: un barco científico y un patrullero militar no son piezas intercambiables. Por mucho que ambos naveguen entre hielos, no basta con trasladar una lista de tareas de una cubierta a otra y esperar que todo funcione igual.
El problema tampoco se limita a la avería. Una investigación parlamentaria ya había advertido que las tareas logísticas reducían el tiempo disponible del Sir David Attenborough para realizar investigaciones. La solución recomendada era aumentar la participación del Protector. Ahora, justamente, el barco llamado a aliviar esa carga está inmovilizado. La planificación polar se encontró con una ironía poco elegante: el refuerzo previsto es el que necesita asistencia.
Desde Argentina, el despliegue tiene otra dimensión. El Sir David Attenborough está registrado por Reino Unido en las Islas Malvinas, una matrícula que el Estado argentino no reconoce y que ya motivó protestas diplomáticas. El nombre del buque remite a uno de los grandes divulgadores de la naturaleza, pero su identificación marítima introduce un debate bastante menos contemplativo: la disputa de soberanía entre Buenos Aires y Londres.
El Reino Unido también tiene pendiente la definición del reemplazo del Protector. El Proyecto Shackleton cuenta con fondos para desarrollar una nueva plataforma, aunque todavía no tiene un cronograma de adquisición confirmado. Mientras tanto, la expedición científica ya está en marcha. La Antártida no espera a que los ministerios terminen sus evaluaciones técnicas, y los calendarios de navegación suelen ser menos flexibles que las respuestas parlamentarias.
La temporada austral comienza, entonces, con dos incertidumbres distintas. Una es operativa: cómo organizará Londres su presencia naval mientras el Protector permanece fuera de servicio. La otra es diplomática: cómo seguirá Argentina las actividades de un buque cuyo registro en Malvinas objeta formalmente. Entre hielos, motores averiados y documentos de soberanía, el Atlántico Sur vuelve a demostrar que sus aguas pueden ser frías, pero sus controversias rara vez lo son.
