A tres días del balotaje presidencial de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro trasladaron su enfrentamiento electoral al Tribunal Superior Electoral (TSE), mediante una disputa por la divulgación de sus registros bancarios, fiscales y telefónicos.

El presidente brasileño presentó una autorización para levantar el secreto de su información financiera y de comunicaciones, condicionada a que su adversario hiciera lo mismo. La iniciativa surgió después de un debate televisivo marcado por acusaciones cruzadas de corrupción.

Este jueves, las negociaciones entre ambos equipos avanzaron hasta un acuerdo para permitir la divulgación recíproca de información, que también contempla datos de familiares y empresas vinculadas con los candidatos. Su implementación quedó sujeta a la intervención de la Justicia Electoral. \

El desafío de Lula que llegó al Tribunal Superior Electoral

La controversia comenzó durante el debate presidencial del domingo 18 de octubre, cuando Lula propuso que ambos candidatos transparentaran sus registros financieros y telefónicos antes de la segunda vuelta.

El mandatario presentó el martes 20 una solicitud ante el TSE para autorizar la divulgación de sus datos y los de integrantes de su familia, siempre que Flávio Bolsonaro aceptara una medida equivalente.

La propuesta también comprendía información vinculada con personas jurídicas relacionadas con los candidatos y sus actividades económicas. \

En una nueva instancia de la disputa, colaboradores de Lula formalizaron este jueves documentación adicional ante la Justicia Electoral.

Entre los dirigentes involucrados en las gestiones estuvieron Edinho Silva, Guilherme Boulos, Camila Jara y Camilo Santana, integrantes del espacio político del presidente.

La fuerte exigencia de Lula a Flávio Bolsonaro

El mandatario utilizó sus redes sociales para reclamar que su adversario cumpliera con el desafío de transparencia formulado durante el debate.

«Yo hice el desafío y mi campaña ya cumplió nuestra parte. Hoy, a las 11, formalizamos en el TSE el pedido para abrir los secretos bancario, fiscal y telefónico, en los términos que propuse», sostuvo.

Luego cuestionó las demoras que atribuía al candidato opositor.

«¿Y Flávio Bolsonaro? Sigue postergando, dilatando y dando vueltas. Brasil merece saber la verdad. Basta de excusas y de juego de escena. ¡Abrí el secreto, Flávio! Yo ya hice mi parte. Ahora, cumplí la tuya», expresó.

Las declaraciones formaron parte de una estrategia de campaña orientada a instalar la transparencia patrimonial como uno de los temas centrales de los últimos días previos a la votación.

Bolsonaro aceptó con condiciones y hubo un acuerdo entre las campañas

El enfrentamiento tuvo una nueva evolución cuando Flávio Bolsonaro aceptó participar de la divulgación de registros, aunque planteó condiciones adicionales sobre la información que debía presentar el oficialismo.

Entre sus exigencias figuró la ampliación de los datos correspondientes a personas cercanas a Lula, asesores y empresas vinculadas con su entorno.

El equipo del presidente brasileño aceptó extender el alcance de la propuesta y ambas campañas alcanzaron un entendimiento presentado ante el TSE este jueves 22 de octubre.

El acuerdo contempla la divulgación simultánea de información bancaria, fiscal y telefónica, pero su presentación no significa que los registros ya hayan sido examinados o publicados.

La aplicación del entendimiento requiere una decisión judicial y la intervención de las instituciones responsables de suministrar los datos correspondientes. \

La disputa por la transparencia en la recta final del balotaje

El intercambio se produjo en medio de cuestionamientos y denuncias que involucran a personas vinculadas con ambos espacios políticos.

Flávio Bolsonaro enfrenta investigaciones relacionadas con presuntas irregularidades financieras, mientras que uno de los hijos de Lula también es objeto de investigaciones judiciales. Los involucrados han rechazado las acusaciones de conducta ilícita que se les atribuyen. \

En este contexto, los dos candidatos buscaron mostrar disposición a divulgar información patrimonial y financiera antes de que los ciudadanos concurran a las urnas.

Sin embargo, la autorización para levantar el secreto de los registros no constituye una prueba de culpabilidad ni de inocencia. La evaluación de posibles irregularidades corresponde a las autoridades competentes y debe basarse en la documentación efectivamente obtenida.

El balotaje presidencial brasileño está previsto para el domingo 25 de octubre. El acuerdo sobre la divulgación de información financiera y telefónica quedó incorporado a la agenda judicial y política de los últimos días de campaña.