El Aquarium de Mar del Plata concretó la venta de sus últimos cuatro pingüinos saltarines de las rocas a un acuario de México por 40.000 dólares, en una operación que marca el cierre de la etapa de reubicación de animales del establecimiento, que permanece cerrado al público desde hace más de un año y medio.
La transacción se realizó en el marco del proceso de quiebra que atraviesa el parque acuático y dejó sus instalaciones completamente sin fauna.
La empresa compradora fue Acuario Vallarta S.A. de C.V., con sede en Puerto Vallarta, que presentó una oferta formal dentro del expediente judicial.
La causa tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 20, a cargo del juez Eduardo Malde.
Concretada la salida de los últimos ejemplares, la sindicatura avanza ahora en la devolución del inmueble de nueve hectáreas ubicado en Punta Mogotes y en la reorganización de la plantilla laboral que permanecía vinculada al establecimiento.
Los últimos cuatro pingüinos del Aquarium fueron trasladados a México
El operativo internacional se realizó el 7 de octubre, cuando los cuatro pingüinos saltarines de las rocas salieron a las 8 de la mañana desde el predio situado en avenida de los Trabajadores 5600, en Mar del Plata.
Los animales fueron trasladados hasta la terminal de cargas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde quedaron bajo la custodia de la empresa Intermodal Logistics Service S.A., contratada por la firma adquirente.
Posteriormente, los ejemplares abordaron el vuelo AM029, programado para las 23:25, con destino directo a la Ciudad de México.
La operación comercial alcanzó un monto total de 40.000 dólares por los cuatro ejemplares y permitió completar la salida de los animales que todavía permanecían en el establecimiento.
De esta manera, el antiguo parque acuático quedó sin fauna, luego de un proceso de reubicación que demandó más de un año de gestiones administrativas y judiciales.
Qué pasó con los delfines, lobos marinos y otros pingüinos
La salida de los últimos cuatro ejemplares se suma a una serie de operaciones destinadas a trasladar los animales que permanecían en el Aquarium tras su cierre.
Entre las principales medidas adoptadas durante el proceso de quiebra se encuentra la venta de 10 delfines nariz de botella a Egipto por 800.000 dólares.
También se concretó el traslado de cuatro lobos marinos, llamados Ciro, Joaco, Nazareno y Mía, a Mundo Marino, ubicado en San Clemente del Tuyú.
Durante septiembre, otros 43 pingüinos magallánicos fueron derivados a la Fundación Bubalcó, en Río Negro, mientras que dos pingüinos rey fueron trasladados a otro destino.
A lo largo de las gestiones, la administración judicial recibió y evaluó distintas propuestas internacionales que finalmente no prosperaron.
Entre ellas figuraron una oferta de una empresa mexicana por 750.000 dólares, otra de un parque de China por 950.000 dólares y una propuesta de una entidad brasileña por 250.000 dólares.
Estas alternativas formaron parte del proceso de evaluación de posibles destinos para los animales, aunque no llegaron a concretarse.
La investigación por pingüinos muertos y desaparecidos
El proceso de cierre también estuvo acompañado por situaciones que motivaron actuaciones judiciales.
En agosto de 2026, el inventario realizado bajo supervisión estatal registraba todavía 59 pingüinos en las instalaciones del Aquarium.
Sin embargo, durante el desarrollo de la causa se documentó el fallecimiento de ocho pingüinos magallánicos y la desaparición de otros dos ejemplares.
Estos hechos dieron lugar a actuaciones de investigación destinadas a esclarecer las circunstancias de lo ocurrido.
La información disponible no establece las causas de las muertes ni las circunstancias de las desapariciones, por lo que ambos episodios permanecen sujetos a las actuaciones correspondientes.
El predio de Punta Mogotes será devuelto el 2 de noviembre
Una vez completada la salida de los animales, la sindicatura estableció que el 2 de noviembre se realizará la devolución oficial del predio de nueve hectáreas ubicado frente al mar, en la zona de Punta Mogotes.
El inmueble pertenece a la sociedad Cabo de las Corrientes S.A. y su restitución estaba prevista originalmente para marzo de 2026.
Sin embargo, el proceso de reubicación de fauna y las gestiones relacionadas con la quiebra extendieron los plazos hasta la nueva fecha establecida.
En paralelo, la representación judicial del establecimiento avanzó con medidas relacionadas con el personal que todavía desarrollaba tareas de mantenimiento.
En una presentación realizada el 21 de octubre, la sindicatura solicitó la desvinculación de 11 de los 12 trabajadores que permanecían afectados a esas funciones.
El pedido forma parte de las medidas de reorganización laboral vinculadas con la etapa final del proceso de cierre.
Con la venta de los últimos pingüinos, la finalización de los traslados y la devolución prevista del inmueble, el Aquarium de Mar del Plata se aproxima a una nueva instancia de su proceso de quiebra, después de más de un año y medio sin actividad abierta al público.
El Aquarium de Mar del Plata vendió sus últimos cuatro pingüinos saltarines de las rocas a un acuario de México por 40.000 dólares, en el marco de su proceso de quiebra. Los animales fueron trasladados el 7 de octubre y el establecimiento quedó sin fauna. La sindicatura prevé devolver el predio de nueve hectáreas de Punta Mogotes el 2 de noviembre, mientras avanza la desvinculación de empleados.
El Aquarium de Mar del Plata llegó al final de una etapa con una imagen que difícilmente habría aparecido en sus antiguas campañas publicitarias: cuatro pingüinos emprendiendo un viaje internacional mientras el establecimiento se prepara para devolver las llaves. Los últimos habitantes del parque fueron vendidos por 40.000 dólares a un acuario de México. Después de más de un año y medio sin recibir público, el lugar terminó despidiéndose también de quienes, durante años, habían sido parte de su principal atractivo.
Los protagonistas del último traslado fueron cuatro pingüinos saltarines de las rocas, una especie cuyo nombre parece especialmente apropiado para una despedida tan accidentada. Salieron del predio de Punta Mogotes, viajaron hasta Ezeiza y abordaron un vuelo hacia Ciudad de México. Una mudanza internacional con una organización logística considerable, aunque sin posibilidad de consultarles a los pasajeros si preferían ventanilla o pasillo.
La quiebra ya había provocado una verdadera dispersión geográfica de la fauna. Diez delfines fueron vendidos a Egipto, cuatro lobos marinos terminaron en Mundo Marino y decenas de pingüinos fueron derivados a otros establecimientos. El antiguo acuario se convirtió así en el punto de partida de un itinerario que conecta Mar del Plata con distintos destinos nacionales e internacionales. Un mapa de traslados que ningún visitante habría imaginado cuando compraba una entrada para pasar la tarde frente al mar.
Pero detrás de las operaciones comerciales aparece una situación mucho menos pintoresca. El expediente judicial también registró la muerte de ocho pingüinos magallánicos y la desaparición de otros dos, hechos que motivaron actuaciones de investigación. Son episodios que impiden reducir el cierre a una simple liquidación de instalaciones y recuerdan que, cuando un establecimiento con animales atraviesa una crisis, las consecuencias no se limitan a balances y contratos.
Ahora queda pendiente la devolución de nueve hectáreas frente al mar, prevista para el 2 de noviembre. El predio, que durante años recibió visitantes, será restituido a su propietaria. La sindicatura también pidió desvincular a 11 de los 12 trabajadores que todavía cumplían tareas de mantenimiento. La despedida, por lo tanto, alcanza tanto a los animales como a las personas que permanecieron vinculadas al lugar durante su etapa final.
El Aquarium se queda sin fauna y se acerca a la entrega del inmueble. Los pingüinos ya viajaron, los delfines cambiaron de continente y el futuro del predio queda fuera de esta última operación. La ironía es que un espacio concebido para acercar a las personas a la vida marina termina cerrando su historia con un inventario de destinos, expedientes judiciales y una fecha para devolver las llaves.
