El diputado nacional Ernesto Alí amplió a fines de septiembre una denuncia penal contra el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, por presuntos delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito, encubrimiento agravado y omisión maliciosa.
La presentación judicial se produjo después de que el legislador obtuviera información de la Dirección Provincial de Catastro y Tierras Fiscales de San Luis sobre inmuebles registrados a nombre de familiares del mandatario.
Según los datos incorporados a la denuncia, María Victoria Poggi, hija del gobernador, figura como titular de ocho inmuebles, mientras que Federico Poggi, su hijo, registra cinco propiedades. Ambos tienen menos de 40 años.
Alí sostiene que el volumen de bienes atribuido al grupo familiar merece una investigación sobre su origen y su correspondencia con los ingresos declarados. Estas afirmaciones forman parte de una denuncia y no constituyen una determinación judicial de responsabilidad penal.
La presentación también señala que Sandra Mabel Correa Sosa, esposa del gobernador, registra otros cuatro inmuebles.
De acuerdo con el planteo del legislador, las propiedades identificadas entre los hijos y la esposa del mandatario suman 17 inmuebles, aunque la investigación deberá precisar su naturaleza, titularidad, fechas de adquisición y condiciones jurídicas.
Los inmuebles de la familia Poggi y los pedidos de investigación
El diputado peronista describió la situación como un presunto «entramado patrimonial familiar» y pidió profundizar las actuaciones para establecer la procedencia de los bienes.
Entre los documentos incorporados figuran instrumentos relacionados con la constitución de usufructos gratuitos, vitalicios y con derecho de acrecer en favor de los hijos del gobernador.
Estas figuras jurídicas permiten establecer derechos de uso y aprovechamiento sobre determinados inmuebles, por lo que resulta necesario examinar los instrumentos específicos para determinar el alcance de cada operación y quién conserva la titularidad dominial.
El abogado Leonardo Martínez Herrero, representante legal de Alí, solicitó al Poder Judicial que se libren oficios para obtener información detallada sobre las propiedades.
Entre las medidas requeridas se encuentran la identificación de los inmuebles, sus superficies, valuaciones fiscales, constancias de titularidad y fechas de adquisición.
También pidió informes a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sobre la situación fiscal y las declaraciones del impuesto a las ganancias de las personas mencionadas, además de información de entidades bancarias y financieras.
El objetivo de estas diligencias es contrastar la documentación patrimonial con los ingresos y movimientos económicos que puedan acreditarse.
La denuncia pasó de Comodoro Py a la Justicia Federal de San Luis
La investigación tuvo su origen en cuestionamientos sobre la evolución patrimonial de Poggi, que también habían sido planteados a partir del trabajo del abogado Gustavo Reviglio.
Alí presentó inicialmente su denuncia en los tribunales federales de Comodoro Py, al considerar relevante el período en el que Poggi se desempeñó como diputado y senador nacional.
La causa recayó en el juzgado de María Eugenia Capuchetti, con intervención prevista de la fiscal Paloma Ochoa.
Sin embargo, ambas autoridades se declararon incompetentes y el expediente fue remitido a la Justicia Federal de San Luis.
En esa jurisdicción ya se encontraba radicada una denuncia presentada por Reviglio.
El expediente quedó vinculado con la actuación del juez Juan Carlos Nacul y el fiscal Cristian Rachid, cuyo desempeño fue cuestionado por el sector denunciante ante la falta de avances que reclama.
El abogado de Alí también solicitó que el legislador fuera citado a declarar el 11 de septiembre para ratificar personalmente su presentación.
Según la información aportada, hasta el viernes mencionado en la denuncia no se habían registrado movimientos relevantes en la causa.
La situación judicial se desarrolla en un contexto de enfrentamiento político entre el gobernador Poggi y sectores vinculados con el exmandatario provincial Alberto Rodríguez Saá.
Alí ingresó a la Cámara de Diputados por Unión por la Patria, aunque se separó de la bancada conducida por Germán Martínez aproximadamente un mes antes de la ampliación de la denuncia.
En paralelo, exfuncionarios del gobierno de Rodríguez Saá han denunciado presuntas situaciones de persecución política por parte de la actual administración provincial.
Dentro de ese escenario, el 26 de agosto, el juez Santiago Olguín, del Juzgado de Garantías N.º 4 de San Luis, dictó la prisión preventiva de la exdiputada Anabela Lucero, procesada en una causa por presunto uso de facturas falsas durante su gestión al frente del complejo cultural Molino Fénix.
La investigación sobre Lucero involucra un monto aproximado de 900 millones de pesos y constituye un expediente distinto del que tiene como denunciado a Poggi.
La evolución patrimonial de Poggi entre 2017 y 2023
Uno de los ejes centrales de la denuncia es el análisis de las declaraciones juradas patrimoniales del gobernador durante su paso por el Congreso nacional.
Según la presentación de Alí, el patrimonio neto declarado por Poggi pasó de $9.338.689,20 en 2017 a $79.586.045,10 en 2022/2023.
El legislador sostiene que esa evolución debe ser examinada en relación con los ingresos provenientes de sus funciones como diputado y senador, las rentas por alquileres y otros conceptos declarados.
«Esto implica un aumento de casi 70 millones de pesos en un período relativamente corto, incremento que no se corresponde con sus ingresos como diputado y senador nacional, rentas por alquileres y montos declarados como ingresos no alcanzados», detalla la denuncia.
Las cifras corresponden a valores nominales de distintos ejercicios fiscales, por lo que su comparación requiere considerar los cambios de valuación, la inflación y la composición patrimonial de cada período antes de establecer conclusiones sobre su evolución real.
En la presentación también se mencionan una «fuerte dolarización del ahorro», la «tenencia constante y elevada de efectivo físico en dólares durante varios años», las «revaluaciones extraordinarias de inmuebles rurales y urbanos, especialmente en Alpa Corral», las «diferencias aritméticas imposibles entre declaraciones juradas consecutivas» y la «ausencia total de trazabilidad financiera».
Se trata de observaciones formuladas por el denunciante, cuya consistencia deberá ser determinada mediante el análisis documental y contable correspondiente.
Alí identificó que entre 2017 y 2018 el patrimonio declarado de Poggi aumentó aproximadamente $3,4 millones, incremento que atribuyó a una «diferencia de valuación de los mismos bienes, justificada genéricamente por inflación y variación del dólar».
«Este mecanismo contable comienza aquí a repetirse de forma sistemática a lo largo de los años», sostuvo el legislador.
Para 2019, la declaración jurada consignaba un patrimonio de $20.476.716,16, más del doble del monto declarado en 2017.
La denuncia cuestiona especialmente las diferencias de valuación y la evolución de las tenencias en moneda extranjera.
«En esta declaración jurada además se registra una diferencia de valuación por más de $ 5,1 millones, ingresos y gastos que no cierran adecuadamente con el aumento patrimonial y la aparición de tenencias muy significativas en dólares, incluyendo efectivo físico por USD 111.495», señala la presentación.
El análisis de Alí también sostiene que durante 2020 y 2021 el patrimonio declarado continuó creciendo, con incrementos cercanos a los $10 millones en cada uno de esos años.
Según su interpretación, las declaraciones juradas reflejarían que Poggi cuadruplicó su patrimonio nominal en aproximadamente cuatro años.
La investigación solicitada busca determinar si las variaciones responden a operaciones, ingresos y criterios de valuación debidamente respaldados o si existen inconsistencias que requieran nuevas medidas judiciales.
Por el momento, los datos expuestos corresponden a la presentación del diputado denunciante y a la documentación que afirma haber reunido. La eventual existencia de delitos y las responsabilidades que pudieran derivarse deberán ser establecidas por la Justicia.
El diputado nacional Ernesto Alí amplió a fines de septiembre una denuncia contra el gobernador de San Luis, Claudio Poggi, por presuntas irregularidades patrimoniales. El legislador pidió investigar propiedades registradas a nombre de los hijos y la esposa del mandatario, así como la evolución de sus declaraciones juradas. La causa fue remitida a la Justicia Federal de San Luis, donde se cuestiona la falta de avances.
La política de San Luis sumó un nuevo capítulo a su extensa tradición de disputas judiciales y declaraciones patrimoniales que requieren algo más que una calculadora. El diputado Ernesto Alí amplió una denuncia contra el gobernador Claudio Poggi y puso bajo la lupa una serie de inmuebles vinculados con su familia. El expediente incluye propiedades, usufructos, declaraciones juradas y preguntas sobre el origen de los fondos. Un verdadero festival de documentación inmobiliaria, aunque con bastante menos entusiasmo que una feria de bienes raíces.
Según la presentación del legislador, los dos hijos del gobernador figuran como titulares de trece inmuebles entre ambos, mientras que su esposa registra otros cuatro. Alí sostiene que esos datos deben examinarse junto con los ingresos declarados y la evolución patrimonial del mandatario. La cuestión no es cuántas propiedades puede tener una familia, sino si su adquisición y registración encuentran respaldo en documentación económica verificable. Una pregunta bastante menos entretenida que elegir una casa de vacaciones, pero considerablemente más relevante para un expediente judicial.
El denunciante también señala operaciones de usufructo gratuito y vitalicio. El concepto puede sonar como una cláusula redactada por alguien decidido a que nadie termine de entenderla antes del tercer café, pero tiene consecuencias concretas: permite separar determinados derechos sobre los bienes y su utilización. Precisamente por eso, el legislador pide que se examinen las escrituras, las fechas y las condiciones de las operaciones, en lugar de conformarse con una explicación de sobremesa.
El recorrido de la denuncia tampoco fue sencillo. Comenzó en Comodoro Py, donde las autoridades judiciales se declararon incompetentes, y terminó remitida a San Luis. Allí, según los cuestionamientos del diputado, no registró los avances esperados. El expediente parece haber conocido más despachos que algunas iniciativas legislativas, aunque cambiar de jurisdicción no equivale, por supuesto, a demostrar ninguna de las acusaciones.
En paralelo aparece la disputa política entre el espacio de Poggi y el de Alberto Rodríguez Saá. La provincia acumula enfrentamientos que combinan denuncias, expedientes y acusaciones cruzadas. En ese escenario, cada presentación judicial corre el riesgo de convertirse también en una pieza del debate partidario. Por eso resulta especialmente importante separar la documentación que pueda comprobarse de las interpretaciones políticas que cada sector hace de ella.
Alí afirma que el patrimonio declarado por Poggi pasó de poco más de nueve millones de pesos en 2017 a casi ochenta millones en 2022/2023. También cuestiona valuaciones, tenencias de dólares y diferencias entre declaraciones juradas. Son cifras nominales correspondientes a años distintos, cuya interpretación exige revisar inflación, composición de bienes y movimientos efectivamente acreditados. La aritmética puede encender preguntas, pero no reemplaza una investigación contable.
Por ahora, el asunto central no es una sentencia sino una denuncia que reclama medidas de prueba. La Justicia deberá determinar si existen inconsistencias y, en caso afirmativo, qué explicación tienen. En una provincia donde la política suele discutir con intensidad quién administra el presente y quién responde por el pasado, la respuesta más útil probablemente no llegue de un discurso: llegará de documentos, peritajes y resoluciones judiciales.
