El Fondo Monetario Internacional redujo sus proyecciones para el crecimiento argentino y espera una expansión del 2,1% este año y del 3,5% en 2027. Las estimaciones anteriores eran del 3,5% y del 4%, respectivamente.
La revisión plantea un escenario de menor impulso hacia las elecciones presidenciales. Si se cumplen las previsiones, Argentina completará tres años consecutivos de expansión, con diferencias importantes entre las actividades productivas y su efecto sobre los ingresos.
El informe de perspectivas del FMI, publicado el martes 13 de octubre, actualizó las estimaciones internacionales. El recorte de las proyecciones para Argentina acompaña señales de debilidad en el mercado interno.
Una recuperación con diferencias entre sectores
El informe de actividad de agosto del INDEC registró una caída interanual del 1,7%. Frente a julio, la medición desestacionalizada mostró un incremento del 0,1%, mientras la tendencia-ciclo permaneció estable.
La industria manufacturera retrocedió 3,2% interanual y el comercio cayó 3,5%. Ambos sectores restaron, en conjunto, 0,9 puntos porcentuales a la variación del indicador general.
En sentido contrario, la explotación de minas y canteras creció 11,1% interanual. Electricidad, gas y agua avanzó 4,3%, y hoteles y restaurantes aumentó 3,1%. El desempeño favorable de esos rubros convivió con retrocesos en diez sectores.
Las diferencias también aparecen en las expectativas sobre actividad e inflación. El avance de algunas actividades convive con dificultades para recuperar las ventas y financiar inversiones en empresas ligadas al consumo interno.
Los frenos que identifica el análisis económico
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, señaló la debilidad de la demanda interna como uno de los principales problemas. Según su evaluación, las tasas de interés elevadas limitan el crédito y dificultan la recuperación del consumo y de la actividad.
El economista también advirtió sobre el efecto contractivo del ajuste fiscal y la postergación de inversiones por la incertidumbre electoral. A esos factores se suman los costos de servicios públicos y la presión impositiva que enfrentan las pequeñas y medianas empresas.
Para el Gobierno de Javier Milei, el desafío será ampliar la recuperación hacia sectores con mayor demanda de trabajadores. La evolución de la industria, la construcción y el comercio tendrá incidencia sobre el empleo y los ingresos durante el año electoral.
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla un crecimiento del PBI del 4%, según las previsiones oficiales citadas. La estimación del FMI para ese período quedó medio punto porcentual por debajo.
El FMI recortó sus previsiones de crecimiento para Argentina, que enfrenta una recuperación desigual hacia las elecciones de 2027. El organismo espera una expansión del 2,1% este año y del 3,5% el próximo. La debilidad del consumo, el crédito caro y el retroceso industrial limitan la llegada de las mejoras a los hogares.
El FMI bajó el pronóstico y la campaña de 2027 tendrá que hacer cuentas con menos crecimiento. La economía argentina conserva esa habilidad de presentar una expansión que, cuando llega al comercio y a la industria, parece haber tomado otro colectivo. Hay sectores que avanzan, pero la recuperación general sigue teniendo la distribución de una casa donde el aire acondicionado enfría solamente el escritorio.
Para este año, el organismo pasó de esperar un crecimiento del 3,5% a uno del 2,1%; para 2027, recortó del 4% al 3,5%. La expansión sigue en el menú, aunque la porción se achicó antes de llegar a la mesa. El Gobierno de Javier Milei deberá disputar la discusión electoral con esa diferencia entre lo que promete el promedio y lo que efectivamente encuentra cada actividad.
Los datos de agosto muestran el reparto: minas y canteras crecieron 11,1% interanual, mientras la industria cayó 3,2% y el comercio retrocedió 3,5%. El resultado general fue una baja del 1,7%. La economía de dos velocidades tiene un inconveniente de fábrica: para la foto todos viajan juntos, pero cuando toca acelerar algunos siguen esperando que les devuelvan la batería.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, identifica la demanda interna débil y el costo del crédito entre los frenos. Financiar consumo o inversión con tasas elevadas se parece a empujar un auto con el freno de mano puesto y después discutir si falta entusiasmo. Las tarifas y los impuestos también pesan sobre las empresas: la reactivación recibe invitación, pero los gastos ya estaban sentados a la mesa.
Si se cumplen las proyecciones, 2027 completará tres años consecutivos de expansión. Es un escenario favorable frente a una caída, aunque el desafío político será extender la mejora hacia el empleo, los ingresos y las ventas. El PBI podrá llegar positivo a las elecciones; el bolsillo lleva su propio escrutinio.
