La información se publicó entre el martes 27 y el miércoles 28 de octubre, según reportes difundidos esos días. No se informaron el precio, la cantidad de chips, su generación ni el plazo de entrega.
Qué son las TPU de Google
Google define las TPU como circuitos integrados propios, diseñados para acelerar tareas de aprendizaje automático. Sus documentos indican que son adecuadas, entre otros usos, para modelos dominados por operaciones con matrices, cálculos frecuentes en inteligencia artificial, según la documentación oficial sobre las TPU.
Los reportes no precisan si OpenAI usaría esos chips para entrenar modelos, para ejecutar tareas de inferencia o para ambas funciones. Tampoco indican si la operación sería una compra directa o se haría mediante una estructura de servicios en la nube.
Qué relación tienen OpenAI y Google
El 21 de octubre, OpenAI y Google anunciaron que los modelos más avanzados de OpenAI y Codex llegarán a Google Cloud Model Garden. OpenAI señaló que Microsoft sigue siendo su principal socio de nube, según el anuncio de la alianza en Google Cloud.
Por separado, OpenAI informó en agosto que desarrolla Jalapeño, su primer chip propio personalizado para inferencia. La empresa planea empezar a desplegarlo en su infraestructura antes de fin de 2026 y dijo que seguirá utilizando aceleradores de Nvidia y otros socios para entrenamiento e inferencia, según su publicación sobre Jalapeño.
Google también llevará sus chips a Oracle Cloud
Google y Oracle anunciaron el 27 de octubre que las TPU estarán disponibles en Oracle Cloud Infrastructure durante 2027. Será la primera oferta de TPU en una gran plataforma de nube externa a Google, de acuerdo con el anuncio de Oracle.
OpenAI evalúa comprar chips de inteligencia artificial de Google, según reportes publicados el 27 y 28 de octubre. Ninguna de las empresas confirmó un acuerdo. Las TPU son procesadores diseñados por Google para acelerar tareas de aprendizaje automático. No se informaron precio, cantidad ni fecha de entrega.
OpenAI podría comprar TPU de Google, pero por ahora hay una intención atribuida a fuentes anónimas y no un contrato para poner sobre la mesa. Dicho de otro modo: la conversación existe según reportes, pero no hay una compra que las empresas hayan confirmado. En tecnología, hasta los rumores necesitan una buena conexión; los contratos, además, necesitan firma.
Las TPU son chips de Google diseñados para acelerar tareas de aprendizaje automático, entre ellas operaciones con matrices. Son otra opción para procesar inteligencia artificial, en un sector donde la demanda de capacidad de cómputo crece más rápido que la paciencia para esperar. La explicación técnica está en la documentación de Google sobre las TPU.
La posible compra aparece mientras las dos empresas amplían su relación: OpenAI y Google anunciaron que los modelos de OpenAI y Codex llegarán a Google Cloud Model Garden. OpenAI aclaró que Microsoft sigue siendo su principal socio de nube. La nube, al parecer, ya no es un lugar único: se parece más a buscar estacionamiento, pero con servidores.
OpenAI también desarrolla Jalapeño, su primer chip propio personalizado para inferencia, y prevé empezar a incorporarlo a su infraestructura antes de fin de 2026. La empresa dijo que seguirá usando aceleradores de Nvidia y otros socios para entrenamiento e inferencia. Fabricar un chip propio no impide sumar otros: en esta carrera, hasta el que cocina trae comida de afuera.
Google, además, anunció que sus TPU estarán disponibles en Oracle Cloud Infrastructure durante 2027. Será la primera oferta de TPU en una gran plataforma de nube externa a Google. Hasta los chips salen de la casa de sus padres; estos, por lo menos, ya tienen alojamiento anunciado.
Por ahora, no se conocen el precio, la cantidad, la generación de TPU ni el plazo de entrega. Tampoco se precisó si servirían para entrenar modelos, para inferencia o para ambas tareas, ni si OpenAI las compraría directamente o mediante una estructura de nube. La única fecha concreta del despliegue es otra: Google y Oracle anunciaron 2027 para su oferta conjunta. Lo demás sigue en el terreno de la intención, donde todavía no se factura.
