La elección para renovar la 26.ª Knéset se realizó el martes 27 de octubre. En el corte difundido el miércoles 28 a las 14:32 de Israel —las 09:32 en San Juan— se había contado el 85,6% de los votos totales, correspondiente al 92,9% de las urnas, según informaron medios locales.
Con ese recuento, la proyección asignaba 53 bancas al bloque de Netanyahu, 48 al sector opositor de Gadi Eisenkot y 19 a los partidos árabes. Son estimaciones provisionales, no el reparto definitivo ni una confirmación de quién formará el próximo gobierno.
Cuántas bancas necesita cada bloque
La Knéset tiene 120 bancas y la mayoría absoluta se alcanza con 61, según la información oficial del Parlamento israelí sobre sus escaños. Con la proyección actual, al bloque de Netanyahu le faltarían 8 bancas y al de Eisenkot, 13.
Los votos emitidos en sobres dobles todavía estaban pendientes de recuento y podían modificar la distribución. Por eso, el porcentaje de votos contabilizados no debe confundirse con el reparto definitivo de escaños.
Cuándo se conocerá el resultado final
El calendario oficial fija el 4 de noviembre como fecha límite para publicar los resultados finales. La agenda oficial del proceso electoral marca ese plazo; hasta entonces, la asignación de bancas seguirá siendo provisional.
Tampoco está definido qué dirigente recibirá el encargo de formar gobierno ni si se alcanzarán acuerdos entre los bloques. El recuento parcial muestra quién encabeza la proyección, pero no determina quién gobernará.
El recuento parcial de las elecciones de Israel ubicó al bloque de Benjamin Netanyahu al frente de la proyección de bancas este miércoles 28 de octubre. Con el 85,6% de los votos contado, se estimaban 53 bancas para su sector, 48 para la oposición y 19 para los partidos árabes. Ninguno de los dos bloques principales llegaba a las 61 bancas necesarias para la mayoría. El resultado seguía abierto.
Con el 85,6% de los votos contado, Netanyahu encabeza la proyección con 53 bancas. La mayoría absoluta de la Knéset está en 61. A la política israelí le faltan ocho; a la oposición liderada por Gadi Eisenkot, trece. No es una carrera que se resuelva con mirar quién va primero: acá también importa quién consigue sumar.
El corte difundido el miércoles 28 de octubre a las 14:32 de Israel —las 09:32 en San Juan— todavía no era el resultado final. Las proyecciones se calcularon con el recuento parcial; los sobres dobles seguían pendientes y podían mover la distribución. En otras palabras: la planilla seguía abierta, como una cuenta que todavía no pasó por caja.
La Knéset tiene 120 bancas. El bloque de Netanyahu proyectaba 53; el de Eisenkot, 48; y los partidos árabes, 19. Son estimaciones, no una confirmación de quién va a gobernar. De momento, el único número con mayoría es 61, y ninguno de los dos bloques principales lo alcanza por sí solo.
El calendario oficial establece el 4 de noviembre como fecha límite para publicar los resultados finales. Hasta entonces, además del recuento, queda por saber qué dirigente recibirá el encargo de formar gobierno y si habrá acuerdos entre los bloques. La política tiene esa costumbre: contar bancas es más rápido que conseguirlas.
El resultado definitivo todavía no está. En Israel, por ahora, hay votos contados, bancas proyectadas y una mayoría que no aparece por arte de magia; ojalá los acuerdos fueran tan automáticos como una suma de calculadora.
