Javier Milei defendió su gestión y ratificó que mantendrá las políticas fiscal y monetaria durante un discurso pronunciado el 2 de septiembre. Participó del encuentro “Vientos de Cambio: Avanza la libertad en Argentina y las Américas”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso en el Hotel Sheraton Buenos Aires.
“No somos promesas, somos un montón de resultados”, sostuvo el Presidente ante funcionarios, economistas, exministros de Economía y referentes liberales. Según el comunicado de Presidencia, su exposición combinó un balance económico con una defensa de las reformas y de la continuidad del proyecto político.
Milei afirmó que no flexibilizará la política fiscal ni negociará la monetaria hasta derrotar la inflación. También identificó tres herramientas para gobernar: la difusión de las ideas, la construcción de poder político y la eficiencia de la gestión.
Las cifras que presentó sobre pobreza y crecimiento
El mandatario atribuyó a su administración la salida de 14 millones de personas de la pobreza. Además, sostuvo que la cantidad de indigentes cayó dos tercios y que la pobreza infantil pasó del 70% al 42%.
Sobre inflación, comparó el 211,4% recibido al comienzo de su mandato con un ritmo que ubicó en torno al 30%. A partir de esa comparación, reivindicó una reducción del 85% y dio por cumplido su compromiso de desacelerar los precios.
El Presidente también proyectó un crecimiento acumulado del PBI del 17% durante su primer mandato, sujeto al cumplimiento de las previsiones del mercado para 2026 y 2027. Asimismo, sostuvo que los salarios informales habían superado a la inflación en más del 60%.
En su evaluación, reconoció dificultades presentes y defendió la trayectoria de su programa. Las declaraciones sobre precios e ingresos forman parte de una discusión que también abarca el peso de las tarifas y los gastos esenciales sobre los hogares.
Reelección, Congreso y ataques a la prensa
Milei reivindicó la aprobación de la modernización laboral pese a carecer de mayoría propia en ambas cámaras. También calculó que repetir el resultado de las últimas elecciones permitiría alcanzar una mayoría en Diputados y quedar a dos bancas de obtenerla en el Senado.
El Presidente vinculó una eventual reelección con tasas de crecimiento del 7% al 8% anual. Después, presentó horizontes de 20 años para alcanzar el desarrollo, 30 para convertirse en potencia y 40 para llegar a ser el país más grande del mundo.
Durante la exposición volvió a descalificar a periodistas y medios de comunicación, a quienes acusó de apostar al fracaso argentino. Su defensa del equilibrio fiscal se inscribe en la política de reducción del gasto nacional sostenida por su administración.
Lo acompañaron Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, y Pablo Quirno, presentado como canciller en la comunicación oficial. Antes del discurso, Milei se reunió con autoridades de la fundación y representantes de la Asociación Libertaria Austríaca.
Javier Milei defendió su gestión el 2 de septiembre y ratificó el rumbo fiscal y monetario. En un encuentro de la Fundación Libertad y Progreso, en Buenos Aires, atribuyó a su Gobierno una reducción de la pobreza y la inflación. También presentó proyecciones de crecimiento condicionadas a las expectativas del mercado y a una eventual reelección.
Milei aseguró que su Gobierno ya entrega resultados y presentó un futuro con varias décadas de garantía. En el encuentro de la Fundación Libertad y Progreso del 2 de septiembre, el Presidente defendió su gestión y estiró el horizonte hasta una Argentina convertida en potencia. La conferencia tenía escenario en el Sheraton, pero el calendario necesitaba un salón propio.
El balance presidencial incluyó 14 millones de personas que, según afirmó, salieron de la pobreza, una caída de la indigencia y una desaceleración de la inflación. Son mejoras que cualquier sociedad tiene motivos para valorar; Milei las presentó con la seguridad del alumno que se corrige el examen, se pone diez y después pide dirigir la escuela.
Para explicar lo que todavía falta, recurrió al cine: reconoció una mala foto y defendió la película de su Gobierno. La metáfora tiene una comodidad extraordinaria para cualquier administración: cuando una escena incomoda, siempre queda otra hora de metraje para explicar que el protagonista estaba por resolverlo todo.
También sostuvo que el equilibrio fiscal y la política monetaria seguirán firmes, mientras vinculó un crecimiento acumulado del PBI del 17% a que se cumplan las previsiones del mercado. El porvenir viene con entusiasmo y condiciones: como esas promociones donde el descuento ocupa toda la vidriera y los requisitos quedan acomodados cerca del zócalo.
La exposición reservó espacio para descalificar periodistas y para imaginar una reelección acompañada de mayorías legislativas más amplias. Entre resultados reivindicados, adversarios señalados y proyecciones de crecimiento, el mensaje ofreció continuidad con una puesta en escena de estreno permanente: la misma película, pero esta vez con más butacas propias en el Congreso.
El recorrido terminó con plazos de 20 años para el desarrollo, 30 para llegar a potencia y 40 para alcanzar la cima mundial. En el discurso presidencial, el futuro ya tiene fecha de entrega; la política conserva la costumbre de cobrar la reserva por adelantado.
