Un hombre denunció una presunta venta de fauna silvestre y exótica en Los Berros, departamento Sarmiento. Según su relato, desde septiembre realiza presentaciones ante Ambiente y la Policía Ecológica para advertir sobre animales ofrecidos a través de redes sociales.
El denunciante pidió mantener su identidad en reserva. Sostiene que la comercialización continúa pese a las advertencias que asegura haber realizado ante ambos organismos.
Qué animales menciona la denuncia
Entre los ejemplares que identifica en las ofertas aparecen hurones, tortugas y erizos. También menciona distintas aves, incluidos loros, dentro de las publicaciones que motivaron sus presentaciones.
De acuerdo con su descripción, los ofrecimientos circulan principalmente en grupos de compraventa. Algunos de esos espacios, afirma, están dedicados específicamente al comercio de animales, mientras que otros reúnen publicaciones de diferentes rubros.
La sospecha sobre un posible criadero
El hombre también plantea la posible existencia de un lugar de reproducción para abastecer esas ventas. Basa su sospecha en la presencia de ejemplares de diferentes tamaños, entre ellos animales pequeños.
La existencia del criadero no tiene confirmación oficial. Tampoco se cuenta con precisiones oficiales sobre las especies involucradas, su procedencia, las autorizaciones correspondientes o las actuaciones realizadas a partir de las presentaciones.
El reclamo del denunciante se concentra en la continuidad de las ofertas que dice observar desde septiembre. Su planteo pide verificar tanto la comercialización por redes como el lugar de Los Berros donde asegura que se mantienen los ejemplares.
Un hombre denunció la presunta venta ilegal de fauna silvestre y exótica en Los Berros, Sarmiento. Afirma que realiza presentaciones ante Ambiente y la Policía Ecológica desde septiembre y que las ofertas continúan en redes sociales. Mencionó hurones, tortugas, erizos y aves. También planteó sospechas sobre un posible criadero, sin confirmación oficial.
Hurones, tortugas, erizos y loros: una denuncia en Los Berros describe un catálogo de animales ofrecidos por redes sociales. Entre las publicaciones de muebles usados y bicicletas, según el denunciante, también aparece fauna silvestre y exótica. El grupo de compraventa tiene una elasticidad comercial admirable: empieza con una mesa de luz y termina necesitando la intervención de Ambiente.
El hombre asegura que desde septiembre presenta denuncias ante ese organismo y la Policía Ecológica, pero sostiene que los ofrecimientos continúan. Es su versión y falta conocer la respuesta oficial sobre el caso. Mientras tanto, la escena que describe tiene una diferencia incómoda: para ofrecer un animal alcanza una publicación; para saber qué pasó con la denuncia hace falta bastante más que actualizar la pantalla.
Según su relato, algunos grupos están dedicados específicamente a comercializar fauna. La especialización existe, al menos en la vidriera digital que señala: distintas especies reunidas bajo la misma lógica de oferta y contacto. Las redes habrán cambiado la forma de vender, pero el botón de publicar todavía no viene acompañado de un certificado de procedencia.
También sospecha que funciona un criadero porque, afirma, hay animales de distintos tamaños, incluidos ejemplares pequeños. Esa hipótesis no tiene confirmación oficial y necesita comprobaciones, no entusiasmo narrativo. Una publicación puede alimentar una sospecha; convertirla en certeza con dos capturas sería hacer una inspección con el pulgar.
El punto concreto es una denuncia que señala un lugar, enumera animales y reclama controles desde septiembre. Corresponde establecer el origen de los ejemplares y qué ocurre con su comercialización. La diferencia entre una vidriera digital y una actividad autorizada no la resuelve la cantidad de interesados: los permisos no se cuentan con los «me gusta».
