El pronunciamiento se conoció este sábado 7 de noviembre a través de un mensaje publicado en su plataforma Truth Social. En su texto, Trump denunció que la oposición presiona a miembros de su equipo de gobierno luego de haber ganado las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre.
«Los demócratas andan amenazando a mucha gente, incluyendo al Fiscal General de los Estados Unidos (Todd Blanche) y a otros, con un juicio político y muchas otras formas de castigo, a pesar de que admiten no tener motivos para hacerlo», escribió Trump. El mandatario calificó esa postura como «extorsión al más alto nivel, y deberían rendir cuentas por ello», al tiempo que anticipó que recurrirá a su poder de veto para bloquear los proyectos legislativos opositores.
Cómo funciona el mecanismo de destitución
Los comicios legislativos le dieron la mayoría a la bancada demócrata en ambas cámaras del Congreso, que tiene previsto asumir sus bancas en enero con la intención de investigar lo que califica como actos de corrupción del Gobierno. Hasta esa fecha, el control del parlamento continúa en manos de la bancada republicana, por lo que ninguna iniciativa de investigación formal puede abrirse de manera anticipada.
El procedimiento constitucional para destituir a un funcionario federal exige dos etapas con mayorías diferenciadas. De acuerdo con las normas del Senado de Estados Unidos, la Cámara de Representantes debe aprobar primero la acusación por mayoría simple, mientras que el juzgamiento definitivo le corresponde a la Cámara Alta, que solo puede condenar con el voto afirmativo de dos tercios de sus miembros presentes.
Donald Trump acusó este sábado 7 de noviembre a la nueva mayoría demócrata de extorsionar al Gobierno con amenazas de juicio político a sus funcionarios. La oposición ganó las dos cámaras del Congreso el 3 de noviembre y asumirá en enero con planes de investigar supuestos actos de corrupción. Trump advirtió que responderá vetando sus iniciativas legislativas.
Apenas cuatro días después de las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre, donde el oficialismo perdió las dos cámaras legislativas, la Casa Blanca descubrió con horror que la división de poderes no era un adorno navideño. Este sábado 7 de noviembre, Donald Trump recurrió a su trinchera digital de Truth Social para denunciar que la flamante mayoría opositora inauguró la temporada de caza parlamentaria antes de asumir en enero. Fiel a su diplomacia de mayúsculas sostenidas, el mandatario alertó: «Los demócratas andan amenazando a mucha gente, incluyendo al Fiscal General de los Estados Unidos (Todd Blanche) y a otros, con un juicio político y muchas otras formas de castigo, a pesar de que admiten no tener motivos para hacerlo». Según su diagnóstico, el Congreso planea interpelar a medio gabinete simplemente por existir.
El presidente calificó la ofensiva de la bancada azul como «extorsión al más alto nivel, y deberían rendir cuentas por ello», y como contraataque preventivo prometió desenfundar el veto presidencial contra cualquier papel que ose cruzar el umbral del Capitolio. Mientras la oposición afila expedientes por presunta corrupción para cuando tome juramento a comienzos de año, los republicanos conservan el control formal del parlamento hasta esa fecha, impidiendo que cualquier investigación formal arranque antes de tiempo. La Constitución impone además un manual de instrucciones nada sencillo: la Cámara de Representantes necesita una mayoría simple para acusar, pero el Senado exige dos tercios de los presentes para condenar, un número casi mitológico que convierte cada intento de destitución en una superproducción de suspenso procesal.
En Washington el clima político mutó en una pulseada donde unos amenazan con destituir hasta al encargado del café y el Ejecutivo responde amenazando con vetar hasta las felicitaciones de cumpleaños. Con un trámite legislativo que demanda mayorías titánicas y un presidente atrincherado detrás de su firma ejecutiva, el tablero norteamericano promete dos años de pura comedia institucional, donde la única certeza es que nadie saldrá ileso de la sobredosis de expedientes.
