El empalme de las piezas se inició en el sector operativo denominado Spread Sur, ubicado sobre el kilómetro 223,1 de la traza y en las cercanías del río Negro. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el director ejecutivo de Southern Energy, Rodolfo Freyre, supervisaron las tareas este sábado 7 de noviembre, luego de que las cañerías fueran descargadas y distribuidas desde el Puerto de San Antonio Este.
La conducción utilizará unos 40.000 tubos de 36 pulgadas de diámetro y 12 metros de longitud fabricados por la compañía india Welspun, cuyo montaje está a cargo de la unión transitoria UT SICIM-Víctor Contreras. El tendido demandará un estimado de 39.334 costuras automáticas, ejecutadas en dos fases consecutivas por dentro y por fuera de cada caño. La línea contará con capacidad para transportar hasta 27 millones de metros cúbicos de gas diarios, prevé una inversión calculada en USD 1.300 millones y proyecta su conclusión para mediados de 2028.
Cómo se financia la obra y quiénes integran el consorcio
Para cubrir cerca del 70% de los desembolsos requeridos, la operadora acordó un crédito sindicado por USD 900 millones bajo la estructura de Project Finance. El financiamiento se pactó a siete años de plazo, con tres años de gracia, mediante un consorcio bancario organizado por Citi, J.P. Morgan, Santander e Itaú, con la participación de BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China. El 30% restante de la inversión será provisto por los propios accionistas del consorcio.
San Matías Pipeline está formado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), la misma composición empresaria que integra Southern Energy.
Durante la recorrida por las obras, Freyre señaló que cumplir con los plazos previstos para el arranque de la soldadura afianza el objetivo de conectar la producción no convencional neuquina con la demanda global de gas licuado, con la meta de ubicar al país entre los exportadores estables de energía.
En la misma línea, Weretilneck afirmó que la conexión del gasoducto con la costa atlántica marca un avance decisivo para colocar el gas argentino en el exterior. El gobernador remarcó que el movimiento logístico en el puerto y en la traza demuestra la previsibilidad y la seguridad jurídica que ofrece la administración provincial para atraer grandes proyectos de infraestructura.
Capacidad de transporte y buques de exportación
El gasoducto abastecerá a dos unidades flotantes de licuefacción que Southern Energy planea amarrar en el Golfo San Matías: el Hilli Episeyo y el Esperanza, cuyas operaciones están previstas para comenzar en 2027 y 2028, respectivamente. En conjunto, ambas naves dispondrán de una capacidad de procesamiento de 6 millones de toneladas anuales de GNL.
El plan de desarrollo trazado por la compañía estima desembolsos acumulados por más de USD 15.000 millones durante un período de 20 años. En materia de comercio exterior, las proyecciones oficiales de la firma prevén exportaciones por un valor de USD 20.000 millones entre 2027 y 2035.
En el plano local, las tareas de infraestructura involucran hasta el momento a 170 trabajadores contratados y a 98 proveedores rionegrinos dedicados a transporte, provisión de herramientas, ropa de trabajo, atención médica y servicios de campamento, con contrataciones que alcanzaron los $43.790.064.005 en esta etapa inicial del tendido.
San Matías Pipeline inició la soldadura de los caños del gasoducto que unirá Vaca Muerta con Río Negro para la exportación de gas natural licuado. La obra de 472 kilómetros demandará una inversión de USD 1.300 millones y prevé transportar hasta 27 millones de metros cúbicos diarios hacia mediados de 2028. El fluido abastecerá a dos buques de licuefacción que permitirán exportar por USD 20.000 millones hasta 2035.
En un país donde empalmar dos cables con cinta aisladora califica como proeza de ingeniería, el consorcio San Matías Pipeline decidió elevar la vara cósmica y empezó a soldar un caño descomunal de 472 kilómetros que unirá Vaca Muerta con Río Negro para exportar gas licuado al resto del planeta. El bautismo de chispas tuvo lugar en el sector Spread Sur, sobre el kilómetro 223,1 y bien cerquita del río Negro, donde el gobernador Alberto Weretilneck y el director ejecutivo de Southern Energy, Rodolfo Freyre, supervisaron este sábado 7 de noviembre cómo se alineaban los fierros. La criatura demandará 40.000 tubos de 36 pulgadas y 12 metros de largo traídos directamente desde la India por la firma Welspun, descargados en el Puerto de San Antonio Este para que la unión transitoria UT SICIM-Víctor Contreras encare la demencial epopeya de clavar 39.334 costuras automáticas, soldando cada juntura por dentro y por fuera como si estuvieran sellando una cápsula espacial.
El conducto subterráneo transportará hasta 27 millones de metros cúbicos diarios hacia mediados de 2028 y costará la friolera de USD 1.300 millones. Para financiar semejante fiesta, las compañías del consorcio —Pan American Energy con 30%, YPF con 25%, Pampa Energía con 20%, Harbour Energy con 15% y Golar LNG con 10%— no solo pusieron el 30% del capital, sino que lograron el milagro diplomático de abrochar un crédito sindicado por USD 900 millones a siete años, con tres de gracia, alineando en la misma ventanilla a Citi, J.P. Morgan, Santander, Itaú, BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China. Si pedir un descubierto bancario para pagar los impuestos ya es una odisea mitológica, convencer a medio sistema financiero global de poner billetes en la estepa patagónica roza la categoría de iluminación espiritual.
En la orilla oceánica la travesía culminará en el Golfo San Matías con el amarre de dos factorías flotantes: el Hilli Episeyo en 2027 y el buque Esperanza en 2028, con la misión de procesar 6 millones de toneladas anuales de gas licuado y generar la tentadora fantasía de USD 20.000 millones en exportaciones entre 2027 y 2035, dentro de un desembolso acumulado de USD 15.000 millones a veinte años. Por ahora, mientras la sociedad aguarda esa bendita lluvia de divisas que rescate las reservas nacionales, el impacto terrenal ya involucra a 170 contratados y 98 proveedores rionegrinos que facturaron exactamente $43.790.064.005 en mamelucos, viandas, transporte y campamentos, demostrando que antes de iluminar a las potencias de ultramar, el primer gran negocio de la energía consiste en servirle café caliente a los soldadores en medio del viento patagónico.
