La jornada empezó en avenida Belgrano y Lima, junto a la 9 de Julio, con una previa musical de DJs y una feria de artesanos. De ahí salió la columna principal, que caminó por avenida de Mayo hasta el Congreso.
La marcha tuvo dos escenarios. El Nadia Echazú, en Lima y avenida de Mayo, funcionó desde la mañana con shows y DJs; por ahí pasó La Joaqui antes de que la movilización se pusiera en marcha. El Carlos Jáuregui, frente al Congreso, concentró el acto central desde las 18.
Qué es «Reconocer es Reparar»
El eje del reclamo es la sanción del proyecto de ley «Reconocer es Reparar», que propone una pensión y un sistema de asistencia integral para travestis y trans adultas mayores sobrevivientes de violencia estatal por motivos de identidad de género. A las 17 se realizó una intervención por la Reparación Histórica de ese colectivo.
Las organizaciones convocantes también piden la ampliación de derechos para personas trans, la emergencia en salud sexual y el rechazo al DNU 62/2025. En un comunicado, las convocantes señalaron que el gobierno libertario busca borrar y excluir a su colectivo, y reclamaron que el Estado vuelva a tratar la diversidad sexual y la prevención de la violencia por prejuicio como temas centrales de sus políticas.
María Becerra y el homenaje a Taty Almeida
El cierre musical del escenario Carlos Jáuregui está encabezado por María Becerra, junto a La Joaqui, Six Sex, K4OS y Roze.
La jornada incluye además un homenaje a Taty Almeida y a las Madres de Plaza de Mayo, con la participación de la Agrupación H.I.J.O.S. Capital.
La edición 35 de la marcha porteña se completó con la columna en el Congreso y el pedido de sanción de «Reconocer es Reparar» como eje de la convocatoria.
La 35ª Marcha del Orgullo llevó este sábado 7 de noviembre a miles de personas al Congreso para reclamar la ley «Reconocer es Reparar». La columna partió a las 16 por avenida de Mayo y el acto central comenzó a las 18 en el escenario Carlos Jáuregui, con el cierre musical de María Becerra. La consigna de la Comisión Organizadora fue «Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia».
El sábado 7 de noviembre demostró que ni el manual más austero del ajuste libertario puede competir contra los decibeles de la 35ª Marcha del Orgullo. Desde las 16, una marea humana abandonó la esquina de Belgrano y Lima para convertir la avenida de Mayo en una pasarela de resistencia rítmica. Mientras el escenario Nadia Echazú calentaba motores con ferias y la presencia de La Joaqui entre bandejas de disc jockeys, miles avanzaron hacia el Congreso bajo la consigna «Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia», recordándole a cualquier burócrata desprevenido que los derechos no se negocian en una planilla de cálculo.
El reclamo no fue un simple desfile de purpurina: el corazón político latió a las 17 con una intervención por la Reparación Histórica y la exigencia imperiosa de sancionar el proyecto «Reconocer es Reparar». La iniciativa propone una pensión y un sistema de asistencia integral para travestis y trans adultas mayores sobrevivientes de violencia estatal por motivos de identidad de género. Entre el repudio explícito al DNU 62/2025, la declaración de emergencia en salud sexual y el reclamo contra la intención oficial de borrar y excluir al colectivo de las políticas públicas, la multitud le dejó una pila de tareas pendientes a los legisladores.
A partir de las 18, la gravedad institucional del Congreso se disolvió en el escenario Carlos Jáuregui, donde María Becerra encabezó un cierre demoledor secundada por Roze, K4OS y Six Sex, junto a un emotivo homenaje a Taty Almeida, a las Madres de Plaza de Mayo y a la agrupación H.I.J.O.S. Capital. Si el palacio legislativo pretendía desentenderse de la diversidad sexual, se encontró con una multitud que canta, exige justicia histórica y tiene suficiente potencia sonora para despertar a cualquier funcionario en funciones.
