Alarma en Córdoba: encontraron una placa de uranio empobrecido en una planta de reciclaje

Redacción Cuyo News
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El hallazgo de una placa de uranio empobrecido en una planta de reciclaje de la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, obligó este miércoles a aislar de manera preventiva a los operarios que tuvieron contacto con el material, en el marco de los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de sustancias.

La pieza fue detectada mientras trabajadores de la planta Circularity manipulaban cartón reciclado. Según la información disponible, el objeto tendría aproximadamente 30 de largo por 10 de ancho, y su presencia activó de inmediato las medidas de contención y evaluación del riesgo.

El uranio empobrecido es un metal pesado utilizado en aplicaciones industriales y militares, cuya principal característica es su alta densidad. De acuerdo con la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas, se trata del residuo que queda luego de extraer la mayor parte de los isótopos más radiactivos del uranio, destinado posteriormente a combustible nuclear o armas.

El material conserva su toxicidad química, aunque presenta una menor toxicidad radiológica en comparación con el uranio natural. Su uso se ha extendido en municiones perforantes, blindajes de vehículos militares y contrapesos para aeronaves, debido a su densidad, aproximadamente el doble que la del plomo.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advierte que la situación cambia cuando se trata de fragmentos o municiones completas, donde existe un riesgo potencial de exposición radiológica para personas que entren en contacto directo o prolongado con el material.

En este tipo de escenarios, el organismo recomienda medidas de control como la recolección segura, el almacenamiento y la disposición final del material, con el objetivo de minimizar la exposición.

El principal riesgo sanitario asociado al uranio empobrecido no proviene de la exposición externa breve, sino de la posible inhalación o ingestión de partículas. En esos casos, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos señala que puede provocar daños renales por su toxicidad química, además de efectos derivados de la radiación interna de partículas alfa.

Si bien las partículas alfa no atraviesan la piel, pueden resultar peligrosas una vez dentro del organismo. El material también emite partículas beta y rayos gamma, aunque en niveles considerados bajos para constituir un riesgo grave por sí solos.

En una referencia técnica sobre manipulación de este tipo de elementos, la tasa de dosis por contacto se ubica en torno a 2 mSv por hora. A ese nivel, se considera improbable la aparición de efectos agudos en la piel, aunque se recomienda reducir al mínimo el tiempo de exposición.

Las autoridades mantienen las tareas de control y evaluación del material hallado, mientras se analiza su procedencia y se refuerzan los protocolos de seguridad en la planta de reciclaje.

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