El Gobierno nacional autorizó formalmente la transferencia del 50% de Citelec que pertenecía a Enarsa al consorcio integrado por Edison Transmisión y Genneia, completando una de las privatizaciones más relevantes impulsadas por la administración de Javier Milei dentro del sector energético.
La decisión quedó oficializada mediante la Resolución 130/2026 del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE), que habilitó el traspaso de una participación valuada en US$356,2 millones.
La operación representa el último paso regulatorio necesario para concretar la venta de la participación estatal en Citelec, sociedad que controla a Transener y Transba, empresas consideradas estratégicas para el transporte de energía eléctrica en Argentina.
Un activo clave para el sistema eléctrico
Transener opera más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión que conectan centrales térmicas, hidroeléctricas, nucleares y parques de energías renovables con los principales centros de consumo del país.
Según datos del sector, por esa infraestructura circula alrededor del 85% de la electricidad utilizada por hogares, industrias y comercios.
A través de Citelec también se controla Transba, responsable del transporte troncal de energía eléctrica en la provincia de Buenos Aires.
Por su importancia estratégica dentro del Sistema Argentino de Interconexión, cualquier modificación accionaria en estas compañías requiere autorización previa del organismo regulador.
Quiénes integran el grupo comprador
La licitación fue adjudicada en mayo al consorcio conformado por Edison Transmisión y Genneia, que presentó una oferta superior a los US$356 millones y superó propuestas de otros competidores del sector.
Tras la adjudicación, ambas firmas constituyeron Transmisión Eléctrica S.A. (TESA), sociedad creada específicamente para adquirir la participación accionaria de Enarsa.
La resolución también permitió conocer con mayor detalle la composición de Edison Holding, controlante de Edison Transmisión.
Entre los principales accionistas aparecen los hermanos Neuss, a través de Woden Holding y Empresa Inversora de Energía. También participan inversores vinculados al grupo Newsan, entre ellos Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, además de Inverlat Investments, sociedad asociada a empresarios con inversiones en consumo masivo, infraestructura y energía.
Por el lado de Genneia, la compañía aporta su experiencia en generación renovable y se consolida como uno de los actores más relevantes del mercado energético argentino.
El rol de Pampa Energía
La operación no modifica la participación accionaria de Pampa Energía, empresa liderada por Marcelo Mindlin, que continuará controlando el otro 50% de Citelec.
Este aspecto fue uno de los puntos centrales analizados por el regulador para verificar el cumplimiento de las restricciones establecidas por la Ley 24.065 respecto de la integración vertical en el sector eléctrico.
El ENReGE concluyó que la nueva estructura accionaria implica un control compartido y que ninguno de los nuevos socios contará con capacidad de control unilateral sobre la compañía.
La resolución sostiene además que el marco regulatorio vigente limita cualquier posibilidad de otorgar ventajas competitivas indebidas dentro del Mercado Eléctrico Mayorista, debido a las obligaciones de acceso abierto, regulación tarifaria y supervisión permanente de los organismos competentes.
Una de las privatizaciones más importantes de la era Milei
La venta de la participación estatal en Citelec se ubica entre las operaciones más relevantes impulsadas por el Gobierno nacional desde la aprobación de la Ley Bases, tanto por el monto involucrado como por el carácter estratégico del activo transferido.
Con la autorización definitiva del organismo regulador, Edison Transmisión y Genneia quedaron habilitadas para completar la adquisición y convertirse formalmente en socias de Pampa Energía en el control de la principal red de transporte eléctrico de Argentina.
La operación marca un nuevo avance del proceso de privatización de activos estatales y reconfigura el escenario empresario de uno de los sectores más sensibles para el funcionamiento de la economía nacional.
<p>El Gobierno nacional autorizó la venta del 50% de Citelec que pertenecía a Enarsa al consorcio integrado por Edison Transmisión y Genneia por US$356,2 millones. La operación, aprobada por el ente regulador mediante la Resolución 130/2026, permite concretar una de las privatizaciones más importantes del sector energético y transfiere participación en las compañías que controlan gran parte del transporte eléctrico argentino.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hay negocios donde se compra una empresa. Y hay otros donde se compra la autopista por la que circula gran parte de la energía de un país. La privatización de Citelec pertenece claramente a la segunda categoría.
Por US$356,2 millones, el Estado decidió desprenderse de su participación en la sociedad que controla Transener y Transba, dos piezas centrales del sistema eléctrico argentino. No se trata de una central generadora ni de una distribuidora. Es la red que conecta todo lo demás. Como vender parte del sistema circulatorio mientras el cuerpo sigue caminando.
La operación fue impulsada en el marco de la Ley Bases y acaba de superar el último obstáculo regulatorio. El aval del ente regulador permitió destrabar una transacción que llevaba meses de análisis y que redefine el mapa empresario de la energía nacional.
Detrás de la compra aparece una combinación que se volvió habitual en los grandes negocios argentinos: empresarios energéticos, grupos industriales, fondos de inversión y apellidos conocidos compartiendo una misma mesa. Una especie de selección nacional del capital privado cuando aparece un activo estratégico en venta.
El premio no es menor. Transener opera más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión por donde circula alrededor del 85% de la electricidad consumida en el país. Cuando alguien enciende una luz, una máquina industrial o un aire acondicionado, hay muchas posibilidades de que esa energía haya pasado por alguna de esas redes.
El regulador aclaró que la estructura accionaria no genera conflictos con las normas que limitan la integración vertical del mercado eléctrico. En otras palabras: los nuevos dueños podrán participar del negocio sin convertirse en árbitros y jugadores al mismo tiempo. Al menos sobre el papel.
Mientras tanto, el Estado continúa reduciendo su presencia en empresas estratégicas. Una decisión que despierta aplausos en algunos sectores y preocupaciones en otros. Como suele ocurrir cuando se discuten privatizaciones, la verdadera evaluación llegará varios años después, cuando los balances, las inversiones y la calidad del servicio hablen más fuerte que los discursos.
La energía seguirá circulando por los mismos cables. Lo que cambió fue el nombre de quienes figuran en el directorio.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno nacional autorizó formalmente la transferencia del 50% de Citelec que pertenecía a Enarsa al consorcio integrado por Edison Transmisión y Genneia, completando una de las privatizaciones más relevantes impulsadas por la administración de Javier Milei dentro del sector energético.
La decisión quedó oficializada mediante la Resolución 130/2026 del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE), que habilitó el traspaso de una participación valuada en US$356,2 millones.
La operación representa el último paso regulatorio necesario para concretar la venta de la participación estatal en Citelec, sociedad que controla a Transener y Transba, empresas consideradas estratégicas para el transporte de energía eléctrica en Argentina.
Un activo clave para el sistema eléctrico
Transener opera más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión que conectan centrales térmicas, hidroeléctricas, nucleares y parques de energías renovables con los principales centros de consumo del país.
Según datos del sector, por esa infraestructura circula alrededor del 85% de la electricidad utilizada por hogares, industrias y comercios.
A través de Citelec también se controla Transba, responsable del transporte troncal de energía eléctrica en la provincia de Buenos Aires.
Por su importancia estratégica dentro del Sistema Argentino de Interconexión, cualquier modificación accionaria en estas compañías requiere autorización previa del organismo regulador.
Quiénes integran el grupo comprador
La licitación fue adjudicada en mayo al consorcio conformado por Edison Transmisión y Genneia, que presentó una oferta superior a los US$356 millones y superó propuestas de otros competidores del sector.
Tras la adjudicación, ambas firmas constituyeron Transmisión Eléctrica S.A. (TESA), sociedad creada específicamente para adquirir la participación accionaria de Enarsa.
La resolución también permitió conocer con mayor detalle la composición de Edison Holding, controlante de Edison Transmisión.
Entre los principales accionistas aparecen los hermanos Neuss, a través de Woden Holding y Empresa Inversora de Energía. También participan inversores vinculados al grupo Newsan, entre ellos Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, además de Inverlat Investments, sociedad asociada a empresarios con inversiones en consumo masivo, infraestructura y energía.
Por el lado de Genneia, la compañía aporta su experiencia en generación renovable y se consolida como uno de los actores más relevantes del mercado energético argentino.
El rol de Pampa Energía
La operación no modifica la participación accionaria de Pampa Energía, empresa liderada por Marcelo Mindlin, que continuará controlando el otro 50% de Citelec.
Este aspecto fue uno de los puntos centrales analizados por el regulador para verificar el cumplimiento de las restricciones establecidas por la Ley 24.065 respecto de la integración vertical en el sector eléctrico.
El ENReGE concluyó que la nueva estructura accionaria implica un control compartido y que ninguno de los nuevos socios contará con capacidad de control unilateral sobre la compañía.
La resolución sostiene además que el marco regulatorio vigente limita cualquier posibilidad de otorgar ventajas competitivas indebidas dentro del Mercado Eléctrico Mayorista, debido a las obligaciones de acceso abierto, regulación tarifaria y supervisión permanente de los organismos competentes.
Una de las privatizaciones más importantes de la era Milei
La venta de la participación estatal en Citelec se ubica entre las operaciones más relevantes impulsadas por el Gobierno nacional desde la aprobación de la Ley Bases, tanto por el monto involucrado como por el carácter estratégico del activo transferido.
Con la autorización definitiva del organismo regulador, Edison Transmisión y Genneia quedaron habilitadas para completar la adquisición y convertirse formalmente en socias de Pampa Energía en el control de la principal red de transporte eléctrico de Argentina.
La operación marca un nuevo avance del proceso de privatización de activos estatales y reconfigura el escenario empresario de uno de los sectores más sensibles para el funcionamiento de la economía nacional.
Hay negocios donde se compra una empresa. Y hay otros donde se compra la autopista por la que circula gran parte de la energía de un país. La privatización de Citelec pertenece claramente a la segunda categoría.
Por US$356,2 millones, el Estado decidió desprenderse de su participación en la sociedad que controla Transener y Transba, dos piezas centrales del sistema eléctrico argentino. No se trata de una central generadora ni de una distribuidora. Es la red que conecta todo lo demás. Como vender parte del sistema circulatorio mientras el cuerpo sigue caminando.
La operación fue impulsada en el marco de la Ley Bases y acaba de superar el último obstáculo regulatorio. El aval del ente regulador permitió destrabar una transacción que llevaba meses de análisis y que redefine el mapa empresario de la energía nacional.
Detrás de la compra aparece una combinación que se volvió habitual en los grandes negocios argentinos: empresarios energéticos, grupos industriales, fondos de inversión y apellidos conocidos compartiendo una misma mesa. Una especie de selección nacional del capital privado cuando aparece un activo estratégico en venta.
El premio no es menor. Transener opera más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión por donde circula alrededor del 85% de la electricidad consumida en el país. Cuando alguien enciende una luz, una máquina industrial o un aire acondicionado, hay muchas posibilidades de que esa energía haya pasado por alguna de esas redes.
El regulador aclaró que la estructura accionaria no genera conflictos con las normas que limitan la integración vertical del mercado eléctrico. En otras palabras: los nuevos dueños podrán participar del negocio sin convertirse en árbitros y jugadores al mismo tiempo. Al menos sobre el papel.
Mientras tanto, el Estado continúa reduciendo su presencia en empresas estratégicas. Una decisión que despierta aplausos en algunos sectores y preocupaciones en otros. Como suele ocurrir cuando se discuten privatizaciones, la verdadera evaluación llegará varios años después, cuando los balances, las inversiones y la calidad del servicio hablen más fuerte que los discursos.
La energía seguirá circulando por los mismos cables. Lo que cambió fue el nombre de quienes figuran en el directorio.