La cadena de cafeterías Tostado cerró una de sus sucursales más conocidas en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata del local ubicado sobre la avenida Corrientes al 900, en la esquina con Carlos Pellegrini, frente al Obelisco, uno de los puntos comerciales con mayor circulación de la Capital Federal.
La empresa, vinculada a Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, desarrolló buena parte de su expansión mediante un sistema de franquicias y llegó a contar con establecimientos tanto en Argentina como en distintos mercados del exterior.
El comercio dejó de funcionar y la identificación de Tostado fue retirada de la fachada, confirmando así el cierre de uno de los puntos de mayor exposición de la compañía.
Qué hay detrás del cierre de una de las sucursales más visibles de Tostado
La sucursal de Corrientes y Carlos Pellegrini era una de las más reconocidas de la cadena debido a su ubicación estratégica. El establecimiento funcionaba en una zona de alto tránsito, rodeada de oficinas, comercios y teatros, con circulación permanente de trabajadores y turistas.
El cierre generó atención precisamente porque se trataba de una ubicación emblemática para la marca y una de sus principales vidrieras comerciales. Hasta el momento, la compañía no informó oficialmente cuáles fueron los motivos específicos que llevaron a discontinuar la operación de ese punto de venta.
La decisión ocurre en un contexto en el que distintas empresas gastronómicas comenzaron a revisar sus estructuras, analizar la rentabilidad de cada sucursal y ajustar sus estrategias de expansión.
Una cadena que creció con el modelo de franquicias
Tostado logró expandirse durante los últimos años mediante un esquema de franquicias, una modalidad utilizada por numerosas cadenas gastronómicas para incrementar su presencia a través de inversores asociados. La red llegó a superar las 50 sucursales entre Argentina y otros mercados internacionales.
La compañía también avanzó fuera del país, con operaciones en mercados como Brasil, España, Italia y Estados Unidos. Su propuesta combinó cafetería, productos de panadería, desayunos, almuerzos y comidas rápidas, dentro de un formato que acompañó el crecimiento de este segmento en las grandes ciudades durante la última década.
Detrás del desarrollo de la marca aparece Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, quien participa en el negocio vinculado a la cadena. El esquema de franquicias resultó una pieza central de la expansión, al permitir incrementar la cantidad de puntos de venta y mantener una identidad comercial común entre los distintos establecimientos.
El desafío de sostener costos y rentabilidad
El cierre se produce en un escenario en el que numerosos negocios gastronómicos comenzaron a revisar costos y operaciones. El incremento de alquileres, salarios, servicios e insumos modificó la estructura de gastos, especialmente en zonas donde los valores inmobiliarios representan una parte significativa de los costos.
A ese escenario se suma un consumidor que ajustó sus decisiones de compra y comenzó a priorizar sus gastos dentro de un contexto económico más restrictivo. Para las cadenas basadas en franquicias, cada establecimiento necesita alcanzar un volumen de ventas suficiente para cubrir sus costos operativos y los gastos asociados a la marca.
En los últimos meses, distintas compañías del rubro comenzaron a concentrarse en los puntos de venta con mejores resultados y a evaluar la continuidad de aquellos establecimientos con menor rendimiento. El cierre de una sucursal no implica necesariamente el final de una marca, aunque puede formar parte de una revisión de su estrategia comercial.
Para Tostado, que durante los últimos años apostó por una expansión basada en franquicias, el desafío consiste en sostener su presencia dentro de un mercado en el que las empresas deben equilibrar crecimiento, costos y rentabilidad.
La cadena continúa formando parte del segmento de cafeterías que registró una fuerte expansión en Buenos Aires durante los últimos años, aunque actualmente enfrenta un escenario más exigente para el negocio gastronómico.
Tostado construyó buena parte de ese crecimiento mediante franquicias, una estrategia que permitió acelerar la apertura de establecimientos sin que toda la expansión dependiera exclusivamente de inversión propia.
La marca ofrece a sus franquiciados un formato de cafetería urbana con una identidad comercial unificada, que contempla capacitación, acompañamiento operativo y una propuesta gastronómica estandarizada.
Ese esquema fue utilizado para ampliar su presencia en distintas zonas comerciales y alcanzar mercados internacionales. La expansión permitió posicionar a la cadena dentro del segmento de cafeterías y restaurantes de servicio rápido, un rubro que durante los últimos años experimentó un fuerte desarrollo en las grandes ciudades.
La cadena de cafeterías Tostado cerró su sucursal de avenida Corrientes al 900, frente al Obelisco, uno de sus locales más visibles en la Ciudad de Buenos Aires. La empresa, vinculada a Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, no informó oficialmente los motivos de la decisión, que ocurre en un escenario de mayores costos y revisión de la rentabilidad en el sector gastronómico.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Tostado bajó la persiana frente al Obelisco. La sucursal de Corrientes y Carlos Pellegrini, una de las vidrieras más reconocibles de la cadena, dejó de funcionar y hasta el cartel abandonó la fachada, ese momento empresarial en el que la identidad corporativa se retira antes de que alguien termine de preguntar qué pasó.
La ubicación tenía todo lo que suele pedir una cafetería urbana: oficinas, teatros, turistas, trabajadores y una circulación capaz de hacer parecer tranquila una fila del Registro Civil. Sin embargo, ni semejante tránsito alcanzó para evitar el cierre de un punto que durante años tuvo al Obelisco prácticamente como vecino de mesa.
La compañía no comunicó oficialmente las razones específicas de la decisión. Mientras tanto, el sector gastronómico revisa alquileres, salarios, servicios e insumos con la concentración de quien intenta dividir una cuenta grupal después de que todos pidieron cosas distintas.
El episodio también contrasta con la expansión que Tostado construyó mediante franquicias, un modelo que llevó a la cadena a superar las 50 sucursales entre Argentina y mercados internacionales. Crecer era abrir locales; ahora, como ocurre con numerosas empresas del rubro, la ecuación también exige determinar cuáles conviene mantener abiertos.
Detrás del negocio aparece Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, mientras la marca enfrenta el desafío menos fotogénico de cualquier expansión gastronómica: conseguir que las ventas acompañen a los costos. El café puede llevar espuma; la rentabilidad, aparentemente, no.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La cadena de cafeterías Tostado cerró una de sus sucursales más conocidas en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata del local ubicado sobre la avenida Corrientes al 900, en la esquina con Carlos Pellegrini, frente al Obelisco, uno de los puntos comerciales con mayor circulación de la Capital Federal.
La empresa, vinculada a Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, desarrolló buena parte de su expansión mediante un sistema de franquicias y llegó a contar con establecimientos tanto en Argentina como en distintos mercados del exterior.
El comercio dejó de funcionar y la identificación de Tostado fue retirada de la fachada, confirmando así el cierre de uno de los puntos de mayor exposición de la compañía.
Qué hay detrás del cierre de una de las sucursales más visibles de Tostado
La sucursal de Corrientes y Carlos Pellegrini era una de las más reconocidas de la cadena debido a su ubicación estratégica. El establecimiento funcionaba en una zona de alto tránsito, rodeada de oficinas, comercios y teatros, con circulación permanente de trabajadores y turistas.
El cierre generó atención precisamente porque se trataba de una ubicación emblemática para la marca y una de sus principales vidrieras comerciales. Hasta el momento, la compañía no informó oficialmente cuáles fueron los motivos específicos que llevaron a discontinuar la operación de ese punto de venta.
La decisión ocurre en un contexto en el que distintas empresas gastronómicas comenzaron a revisar sus estructuras, analizar la rentabilidad de cada sucursal y ajustar sus estrategias de expansión.
Una cadena que creció con el modelo de franquicias
Tostado logró expandirse durante los últimos años mediante un esquema de franquicias, una modalidad utilizada por numerosas cadenas gastronómicas para incrementar su presencia a través de inversores asociados. La red llegó a superar las 50 sucursales entre Argentina y otros mercados internacionales.
La compañía también avanzó fuera del país, con operaciones en mercados como Brasil, España, Italia y Estados Unidos. Su propuesta combinó cafetería, productos de panadería, desayunos, almuerzos y comidas rápidas, dentro de un formato que acompañó el crecimiento de este segmento en las grandes ciudades durante la última década.
Detrás del desarrollo de la marca aparece Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, quien participa en el negocio vinculado a la cadena. El esquema de franquicias resultó una pieza central de la expansión, al permitir incrementar la cantidad de puntos de venta y mantener una identidad comercial común entre los distintos establecimientos.
El desafío de sostener costos y rentabilidad
El cierre se produce en un escenario en el que numerosos negocios gastronómicos comenzaron a revisar costos y operaciones. El incremento de alquileres, salarios, servicios e insumos modificó la estructura de gastos, especialmente en zonas donde los valores inmobiliarios representan una parte significativa de los costos.
A ese escenario se suma un consumidor que ajustó sus decisiones de compra y comenzó a priorizar sus gastos dentro de un contexto económico más restrictivo. Para las cadenas basadas en franquicias, cada establecimiento necesita alcanzar un volumen de ventas suficiente para cubrir sus costos operativos y los gastos asociados a la marca.
En los últimos meses, distintas compañías del rubro comenzaron a concentrarse en los puntos de venta con mejores resultados y a evaluar la continuidad de aquellos establecimientos con menor rendimiento. El cierre de una sucursal no implica necesariamente el final de una marca, aunque puede formar parte de una revisión de su estrategia comercial.
Para Tostado, que durante los últimos años apostó por una expansión basada en franquicias, el desafío consiste en sostener su presencia dentro de un mercado en el que las empresas deben equilibrar crecimiento, costos y rentabilidad.
La cadena continúa formando parte del segmento de cafeterías que registró una fuerte expansión en Buenos Aires durante los últimos años, aunque actualmente enfrenta un escenario más exigente para el negocio gastronómico.
Tostado construyó buena parte de ese crecimiento mediante franquicias, una estrategia que permitió acelerar la apertura de establecimientos sin que toda la expansión dependiera exclusivamente de inversión propia.
La marca ofrece a sus franquiciados un formato de cafetería urbana con una identidad comercial unificada, que contempla capacitación, acompañamiento operativo y una propuesta gastronómica estandarizada.
Ese esquema fue utilizado para ampliar su presencia en distintas zonas comerciales y alcanzar mercados internacionales. La expansión permitió posicionar a la cadena dentro del segmento de cafeterías y restaurantes de servicio rápido, un rubro que durante los últimos años experimentó un fuerte desarrollo en las grandes ciudades.
La cadena de cafeterías Tostado cerró su sucursal de avenida Corrientes al 900, frente al Obelisco, uno de sus locales más visibles en la Ciudad de Buenos Aires. La empresa, vinculada a Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, no informó oficialmente los motivos de la decisión, que ocurre en un escenario de mayores costos y revisión de la rentabilidad en el sector gastronómico.
Tostado bajó la persiana frente al Obelisco. La sucursal de Corrientes y Carlos Pellegrini, una de las vidrieras más reconocibles de la cadena, dejó de funcionar y hasta el cartel abandonó la fachada, ese momento empresarial en el que la identidad corporativa se retira antes de que alguien termine de preguntar qué pasó.
La ubicación tenía todo lo que suele pedir una cafetería urbana: oficinas, teatros, turistas, trabajadores y una circulación capaz de hacer parecer tranquila una fila del Registro Civil. Sin embargo, ni semejante tránsito alcanzó para evitar el cierre de un punto que durante años tuvo al Obelisco prácticamente como vecino de mesa.
La compañía no comunicó oficialmente las razones específicas de la decisión. Mientras tanto, el sector gastronómico revisa alquileres, salarios, servicios e insumos con la concentración de quien intenta dividir una cuenta grupal después de que todos pidieron cosas distintas.
El episodio también contrasta con la expansión que Tostado construyó mediante franquicias, un modelo que llevó a la cadena a superar las 50 sucursales entre Argentina y mercados internacionales. Crecer era abrir locales; ahora, como ocurre con numerosas empresas del rubro, la ecuación también exige determinar cuáles conviene mantener abiertos.
Detrás del negocio aparece Francisco Langieri Bullrich, hijo de Patricia Bullrich, mientras la marca enfrenta el desafío menos fotogénico de cualquier expansión gastronómica: conseguir que las ventas acompañen a los costos. El café puede llevar espuma; la rentabilidad, aparentemente, no.