Flavia Kuperman, madre de Florencia Cuenca, denunció que Eduar Belmonte Marrero, acusado de asesinar a su hija y a Jonathan Peralta, la hostiga desde la cárcel mediante perfiles falsos en redes sociales. Según relató, el detenido habría utilizado teléfonos celulares dentro de la prisión para crear cuentas con la imagen de Florencia y enviar mensajes que afectaron emocionalmente a la familia.
«Pensé que era un infarto; me dio un ataque de pánico», contó la mujer al recordar uno de los episodios que atribuye al acusado. Belmonte Marrero, de 34 años, permanece detenido en la Unidad N° 60 de Merlo y será juzgado por un jurado popular desde el 21 de junio de 2027 por el doble crimen ocurrido en diciembre de 2024 en Ciudad Jardín, partido de Tres de Febrero.
La denuncia por hostigamiento desde prisión
Según Kuperman, el hostigamiento comenzó el 20 de junio de 2025, cuando detectó que una cuenta de Facebook con el nombre «Jesús Carmona» observaba sus publicaciones y utilizaba la imagen del acusado.
«Ese día subí una foto de mis dos hijas y él se ocupó de que yo viera que estaba mirando mis estados de Facebook desde una cuenta llamada ‘Jesús Carmona’, con la cara de él. Ahí casi me muero. Sentía que me habían golpeado muy fuerte la espalda, me dolía el pecho y no podía respirar», relató.
La mujer afirmó que luego aparecieron nuevas publicaciones que interpretó como provocaciones. «Escribió ‘Soy el ganador’ en la red TikTok. Después puso ‘Soy el inolvidable’, con una corona de rey y un féretro al lado», sostuvo.
Además, denunció que el acusado habría creado perfiles con la imagen de Florencia y publicaciones ofensivas. Ante esa situación, inició una campaña en la plataforma Change.org para reclamar que las personas detenidas no tengan acceso a celulares.
El crimen de Florencia Cuenca y Jonathan Peralta
La investigación sostiene que el ataque ocurrió durante la madrugada del 1 de diciembre de 2024, cuando Florencia Cuenca, de 31 años, dormía junto a Jonathan Peralta en una vivienda de Ciudad Jardín.
De acuerdo con la causa, Belmonte Marrero ingresó armado al domicilio y disparó contra la pareja. Jonathan recibió nueve disparos y murió en el lugar, mientras que Florencia fue alcanzada por seis balazos y logró sobrevivir inicialmente al fingir que estaba muerta.
Luego del ataque, la joven llamó al 911 y señaló a su expareja como responsable. Permaneció internada durante dos meses en terapia intensiva, pero finalmente falleció el 4 de febrero de 2025. Durante la internación se confirmó además que cursaba un embarazo de pocas semanas.
Flavia también aseguró que Belmonte Marrero no habría actuado solo y sostuvo que existieron personas que lo ayudaron tanto para ingresar al domicilio como para escapar luego del ataque.
El hallazgo del celular y la causa judicial
Tras la denuncia de la familia, el caso fue revisado nuevamente y se realizó un allanamiento en la celda donde permanece alojado Belmonte Marrero. Según Kuperman, los investigadores encontraron un teléfono celular cuya utilización estaba prohibida.
«Me pidieron disculpas, le pusieron a Eduar un bozal legal. Pero dijeron que eso no aseguraba que él no pudiera conseguir otro teléfono en la cárcel», explicó la mujer.
La campaña impulsada por Flavia reunió más de 20.000 firmas y plantea que los detenidos no puedan utilizar dispositivos móviles desde prisión para intimidar víctimas o continuar cometiendo delitos.
Mientras espera el juicio previsto para 2027, Kuperman sostiene que su reclamo busca evitar que otras familias atraviesen situaciones similares y cuestiona el acceso a teléfonos dentro de los establecimientos penitenciarios.
Flavia Kuperman, madre de Florencia Cuenca, denunció que Eduar Belmonte Marrero, acusado del doble crimen de su hija y Jonathan Peralta, la hostiga desde la cárcel mediante perfiles falsos en redes sociales. El detenido espera el juicio previsto para 2027 y, según la denuncia, habría utilizado un celular dentro de la prisión para intimidar a la familia.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un acusado de doble homicidio, una cárcel con controles y un celular que aparece donde no debería: la familia de Florencia Cuenca denuncia que el detenido encontró una nueva forma de hostigarla desde prisión, como si el sistema hubiera dejado una puerta abierta en medio de una pared que supuestamente era de concreto.
La historia tiene todos los ingredientes de un expediente que parece escrito con la lógica de un trámite argentino que se perdió en un edificio público: una persona detenida, una prohibición vigente y un teléfono que igual aparece haciendo su trabajo. Una especie de “modo incógnito” versión penal, donde la tecnología llega más rápido que las respuestas.
Flavia Kuperman asegura que el acusado creó perfiles falsos con la imagen de su hija fallecida, publicó mensajes provocadores y comenzó a interactuar con familiares y allegados para hacerse notar. La denuncia derivó en nuevas actuaciones judiciales y en un allanamiento donde se encontró un celular cuya tenencia estaba prohibida.
La familia de Florencia reclama que las personas privadas de la libertad no tengan acceso a dispositivos que puedan ser utilizados para intimidar víctimas. Mientras el juicio espera fecha para 2027, el reclamo crece alrededor de una pregunta incómoda: cómo puede un muro de concreto ser más fácil de atravesar que una contraseña.
En Argentina hay cárceles con rejas, cámaras y protocolos, pero a veces el problema entra por una pantalla de cinco pulgadas. La distancia entre una condena y un mensaje parece depender de la señal.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Flavia Kuperman, madre de Florencia Cuenca, denunció que Eduar Belmonte Marrero, acusado de asesinar a su hija y a Jonathan Peralta, la hostiga desde la cárcel mediante perfiles falsos en redes sociales. Según relató, el detenido habría utilizado teléfonos celulares dentro de la prisión para crear cuentas con la imagen de Florencia y enviar mensajes que afectaron emocionalmente a la familia.
«Pensé que era un infarto; me dio un ataque de pánico», contó la mujer al recordar uno de los episodios que atribuye al acusado. Belmonte Marrero, de 34 años, permanece detenido en la Unidad N° 60 de Merlo y será juzgado por un jurado popular desde el 21 de junio de 2027 por el doble crimen ocurrido en diciembre de 2024 en Ciudad Jardín, partido de Tres de Febrero.
La denuncia por hostigamiento desde prisión
Según Kuperman, el hostigamiento comenzó el 20 de junio de 2025, cuando detectó que una cuenta de Facebook con el nombre «Jesús Carmona» observaba sus publicaciones y utilizaba la imagen del acusado.
«Ese día subí una foto de mis dos hijas y él se ocupó de que yo viera que estaba mirando mis estados de Facebook desde una cuenta llamada ‘Jesús Carmona’, con la cara de él. Ahí casi me muero. Sentía que me habían golpeado muy fuerte la espalda, me dolía el pecho y no podía respirar», relató.
La mujer afirmó que luego aparecieron nuevas publicaciones que interpretó como provocaciones. «Escribió ‘Soy el ganador’ en la red TikTok. Después puso ‘Soy el inolvidable’, con una corona de rey y un féretro al lado», sostuvo.
Además, denunció que el acusado habría creado perfiles con la imagen de Florencia y publicaciones ofensivas. Ante esa situación, inició una campaña en la plataforma Change.org para reclamar que las personas detenidas no tengan acceso a celulares.
El crimen de Florencia Cuenca y Jonathan Peralta
La investigación sostiene que el ataque ocurrió durante la madrugada del 1 de diciembre de 2024, cuando Florencia Cuenca, de 31 años, dormía junto a Jonathan Peralta en una vivienda de Ciudad Jardín.
De acuerdo con la causa, Belmonte Marrero ingresó armado al domicilio y disparó contra la pareja. Jonathan recibió nueve disparos y murió en el lugar, mientras que Florencia fue alcanzada por seis balazos y logró sobrevivir inicialmente al fingir que estaba muerta.
Luego del ataque, la joven llamó al 911 y señaló a su expareja como responsable. Permaneció internada durante dos meses en terapia intensiva, pero finalmente falleció el 4 de febrero de 2025. Durante la internación se confirmó además que cursaba un embarazo de pocas semanas.
Flavia también aseguró que Belmonte Marrero no habría actuado solo y sostuvo que existieron personas que lo ayudaron tanto para ingresar al domicilio como para escapar luego del ataque.
El hallazgo del celular y la causa judicial
Tras la denuncia de la familia, el caso fue revisado nuevamente y se realizó un allanamiento en la celda donde permanece alojado Belmonte Marrero. Según Kuperman, los investigadores encontraron un teléfono celular cuya utilización estaba prohibida.
«Me pidieron disculpas, le pusieron a Eduar un bozal legal. Pero dijeron que eso no aseguraba que él no pudiera conseguir otro teléfono en la cárcel», explicó la mujer.
La campaña impulsada por Flavia reunió más de 20.000 firmas y plantea que los detenidos no puedan utilizar dispositivos móviles desde prisión para intimidar víctimas o continuar cometiendo delitos.
Mientras espera el juicio previsto para 2027, Kuperman sostiene que su reclamo busca evitar que otras familias atraviesen situaciones similares y cuestiona el acceso a teléfonos dentro de los establecimientos penitenciarios.
Flavia Kuperman, madre de Florencia Cuenca, denunció que Eduar Belmonte Marrero, acusado del doble crimen de su hija y Jonathan Peralta, la hostiga desde la cárcel mediante perfiles falsos en redes sociales. El detenido espera el juicio previsto para 2027 y, según la denuncia, habría utilizado un celular dentro de la prisión para intimidar a la familia.
Un acusado de doble homicidio, una cárcel con controles y un celular que aparece donde no debería: la familia de Florencia Cuenca denuncia que el detenido encontró una nueva forma de hostigarla desde prisión, como si el sistema hubiera dejado una puerta abierta en medio de una pared que supuestamente era de concreto.
La historia tiene todos los ingredientes de un expediente que parece escrito con la lógica de un trámite argentino que se perdió en un edificio público: una persona detenida, una prohibición vigente y un teléfono que igual aparece haciendo su trabajo. Una especie de “modo incógnito” versión penal, donde la tecnología llega más rápido que las respuestas.
Flavia Kuperman asegura que el acusado creó perfiles falsos con la imagen de su hija fallecida, publicó mensajes provocadores y comenzó a interactuar con familiares y allegados para hacerse notar. La denuncia derivó en nuevas actuaciones judiciales y en un allanamiento donde se encontró un celular cuya tenencia estaba prohibida.
La familia de Florencia reclama que las personas privadas de la libertad no tengan acceso a dispositivos que puedan ser utilizados para intimidar víctimas. Mientras el juicio espera fecha para 2027, el reclamo crece alrededor de una pregunta incómoda: cómo puede un muro de concreto ser más fácil de atravesar que una contraseña.
En Argentina hay cárceles con rejas, cámaras y protocolos, pero a veces el problema entra por una pantalla de cinco pulgadas. La distancia entre una condena y un mensaje parece depender de la señal.