Dos días después de su renuncia como jefe de Gabinete, se difundió completo un audio que Manuel Adorni le envió por WhatsApp al contratista Matías Tabar, responsable de las refacciones en la casa del barrio cerrado Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. En el mensaje, el exfuncionario le ofreció ayuda y «todo el soporte que necesites» antes de la declaración testimonial que debía prestar ante la Justicia. La maniobra quedó bajo análisis judicial porque podría configurar un nuevo delito.
Adorni es investigado por el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo por presunto enriquecimiento ilícito, luego de que se conocieran gastos, viajes y compras de viviendas que, según la investigación, superarían los ingresos declarados en blanco por el exjefe de Gabinete y su esposa, Bettina Angeletti.
«Mati, querido, qué hacés, ‘cuchame’, yo te tengo que hablar hace como diez, quince días. Este finde voy a ir a Indio así que si querés hablamos ahí que voy a estar más tranquilo por el tema del 4 de mayo», comienza el audio enviado al constructor, cuyos primeros fragmentos habían sido adelantados y que este lunes fue publicado en su totalidad por Radio con Vos.
«Nada, obviamente, – continúa- te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos, eso está de más decírtelo, pero contas con todo, todo lo que yo te puedo ayudar. Es una boludés, pero para que vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos».
El 4 de mayo, Tabar se presentó ante Pollicita y declaró que Adorni había pagado 245 mil dólares en efectivo por las refacciones de la vivienda adquirida en el barrio cerrado. También afirmó que el entonces jefe de Gabinete le había ofrecido ayuda antes de declarar, aunque él decidió rechazarla.
Matías Tabar, contratista a cargo de las refacciones de la casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, relató que mantuvo una conversación telefónica con Adorni y que el exfuncionario le propuso ayuda o la posibilidad de que su equipo lo contactara por el tema de la declaración. Según su testimonio, en un primer momento evaluó esa alternativa, pero luego consultó con una persona que lo asesoró y resolvió evitar el contacto para que no pareciera que ambos elaboraban una estrategia común. Antes de retirarse, dejó su teléfono móvil a disposición de los investigadores.

El audio, entre la causa judicial y las térmicas de la casa
El mensaje, de 1 minuto y 35 segundos, también incluyó un reclamo doméstico. Además del frente judicial, Adorni expuso problemas con las llaves térmicas de su casa, recientemente remodelada durante nueve meses y con un costo informado de 245 mil dólares.
«Por otro lado, vos viste que, te cambio completamente de tema, – continúa el audio- tengo una térmica, tengo el tablero afuera a la calle, un tablero que mira hacia el cerco, de la columna al cerco, externo a la columna, y del otro lado, del lado que mira a la calle, tengo una sola llave adentro como de un cubículo. Esa me salta sistemáticamente».
Adorni le comentó además que la llave térmica había vuelto a saltar. «Rarísimo que me salte la de la calle», señaló, antes de preguntarle si tenía «idea» de cuál podía ser la falla. «También me salta la de la bomba, la general que está en la pileta. No se si esta relacionado o no, yo creo que no, ¿Tenés idea qué puede ser o qué se puede hacer para solucionarlo?, porque estoy desesperado», le dijo al contratista.
La mención a la pileta incorporó un dato que ya había ganado notoriedad en la causa: la declaración de Tabar reveló que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, le habían pedido una cascada para ese sector de la vivienda, un elemento que luego se convirtió en blanco de burlas contra el exfuncionario.
«Confía en mí»: el segundo audio recuperado
En A24 se reveló un segundo audio que Adorni le habría enviado a Tabar. Según reconstruyó el periodista Nicolás Wiñazki, después de que el constructor rechazó la ayuda ofrecida antes de declarar, el exjefe de Gabinete insistió para que hablara con asesores de su entorno. El mensaje fue enviado por WhatsApp con la modalidad de una sola reproducción, conocida como audios de única escucha.
«Ves, cuando vos haces lo que hice yo, ahí no queda más registro de nada. Igual te van a llamar de un teléfono no registrado, quedate tranquilo, imaginate que es un tema de alta volatilidad, quedate tranquilo, confía en mí», le dijo Adorni al constructor en ese mensaje, que había sido programado para escucharse una sola vez y luego fue recuperado por la Justicia.
Con el correr de los días, Tabar le respondió a Adorni mediante mensajes escritos de WhatsApp. «Manu, hablé con la persona que me asesoró y me dice que si me contacta tu equipo y se descubre que tengo relación estaría más complicado debido a que estaría elaborando una estrategia», le advirtió el contratista.
Luego agregó: «Obviamente esto nos complicaría más y estamos como quemados con esto. La verdad es que prefiero que no me llamen. Sabés que de mi parte tienen la mejor colaboración, pero preferiría no tener que atravesar esto que me quema el coco».
A pesar de esa negativa, Adorni volvió a indicarle que una persona de su entorno lo llamaría para asesorarlo. «Ya le pasé tu contacto, te va a llamar seguramente para presentarse y pedirte algunos datos. Y después seguramente te va a llamar un montón de veces de acá al lunes para afinar algunos temas. Así que bueno, nada, eso, abrazo gigante. Gracias por todo y perdón el mal trago», le dijo el exfuncionario en otro audio dirigido a su contratista.
Por qué es clave la casa de Indio Cua
Uno de los puntos centrales de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito es el costo de la casa ubicada en el barrio privado de Exaltación de la Cruz y de las obras realizadas para refaccionarla. Ese inmueble había sido omitido en la declaración jurada de 2024 y la compra se escrituró por 120.000 dólares.
De ese monto, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, aportaron 20.000 dólares en efectivo. Los 100.000 dólares restantes provinieron de un préstamo en efectivo, mediante una hipoteca privada, otorgado por Graciela Molina, jubilada de la Policía Federal, y su hija Victoria Cancio. Tiempo después, el funcionario pagó a sus prestamistas 30.000 dólares de esa deuda. Antes de noviembre de este año debe cancelar los 70.000 dólares restantes, más un interés del 11%.
Tras corregirse la omisión en la declaración jurada, la casa fue incorporada al patrimonio de 2024. Esa rectificación se realizó este año, como consecuencia inmediata del inicio de la investigación patrimonial impulsada por el fiscal Pollicita.
En su declaración patrimonial de 2024, Adorni consignó la casa de Exaltación de la Cruz, de 190,43 metros cuadrados, por un valor de 88.594.824,95 pesos. Allí figura como titular del 50% del inmueble, ya que la mitad restante corresponde a su esposa. Originalmente, el entonces jefe de Gabinete había decidido que el 100% de la titularidad fuera declarado por Angeletti, omitiendo así el 50% que le correspondía.
La propiedad también aparece en la declaración de bienes del año pasado, la última presentada por Adorni, por un valor de 156.926.249,75 pesos. En ese registro mantiene la titularidad del 50% y se consigna que fue adquirida con ingresos propios y crédito, en referencia al préstamo otorgado por Molina y Cancio.
Dos días después de la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, se difundió un audio en el que le ofrecía asistencia al contratista Matías Tabar antes de su declaración judicial. La causa, a cargo del fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo, investiga presunto enriquecimiento ilícito vinculado a gastos, viajes y refacciones de una vivienda en Indio Cua.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La política argentina volvió a demostrar que, cuando parece haber tocado fondo, todavía puede pedir presupuesto para hacer un subsuelo con cascada incluida. Manuel Adorni, recién salido de la Jefatura de Gabinete y ya instalado en esa zona gris donde los exfuncionarios empiezan a ser nombrados con el prefijo “investigado”, quedó otra vez bajo los reflectores por un audio enviado a Matías Tabar, el contratista que remodeló su casa en Indio Cua y terminó convertido en una suerte de electricista de la trama judicial.
El mensaje tenía todos los ingredientes de una temporada nacional de suspenso administrativo: ofrecimiento de “soporte”, preocupación por una declaración testimonial y, en un giro digno de un guionista que cobra por escena absurda, una consulta sobre llaves térmicas que saltaban sin descanso. Porque en la Argentina, incluso cuando una causa por presunto enriquecimiento ilícito empieza a tomar temperatura, siempre hay un tablero eléctrico dispuesto a disputar protagonismo.
El audio, según se conoció, mezclaba dos mundos que rara vez conviven con tanta naturalidad: la inquietud judicial y el mantenimiento domiciliario. Primero, el contratista debía quedarse tranquilo por “el tema del 4 de mayo”. Después, como quien pasa de discutir una operación de Estado a preguntar por el control remoto del aire acondicionado, Adorni le describía el tablero de la calle, la térmica rebelde y la bomba de la pileta. Faltó que cerrara con un “y ya que estamos, fijate si la democracia hace falso contacto”.
Tabar, por su parte, declaró que las refacciones habían costado 245 mil dólares en efectivo y que el entonces funcionario le ofreció ayuda antes de ir a la Justicia. El constructor, acaso advertido por ese instinto ancestral que le dice a cualquier argentino cuándo una conversación dejó de ser de obra y pasó a ser de expediente, decidió rechazar el contacto para evitar que pareciera que armaban una estrategia común. Una decisión sobria en medio de una escena donde hasta las térmicas parecían declarar bajo juramento.
El segundo audio recuperado por la Justicia elevó el tono cinematográfico: mensajes de una sola escucha, teléfonos no registrados y la frase “confía en mí”, que en cualquier expediente argentino suena menos a tranquilidad y más a música incidental antes de que aparezcan los créditos de una comisión investigadora. En el centro de todo quedó la casa de Indio Cua, sus refacciones, sus dólares, su hipoteca privada y esa cascada para la pileta que pasó de detalle ornamental a símbolo involuntario de una novela política donde el agua cae, pero las explicaciones todavía buscan presión.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Dos días después de su renuncia como jefe de Gabinete, se difundió completo un audio que Manuel Adorni le envió por WhatsApp al contratista Matías Tabar, responsable de las refacciones en la casa del barrio cerrado Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. En el mensaje, el exfuncionario le ofreció ayuda y «todo el soporte que necesites» antes de la declaración testimonial que debía prestar ante la Justicia. La maniobra quedó bajo análisis judicial porque podría configurar un nuevo delito.
Adorni es investigado por el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo por presunto enriquecimiento ilícito, luego de que se conocieran gastos, viajes y compras de viviendas que, según la investigación, superarían los ingresos declarados en blanco por el exjefe de Gabinete y su esposa, Bettina Angeletti.
«Mati, querido, qué hacés, ‘cuchame’, yo te tengo que hablar hace como diez, quince días. Este finde voy a ir a Indio así que si querés hablamos ahí que voy a estar más tranquilo por el tema del 4 de mayo», comienza el audio enviado al constructor, cuyos primeros fragmentos habían sido adelantados y que este lunes fue publicado en su totalidad por Radio con Vos.
«Nada, obviamente, – continúa- te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos, eso está de más decírtelo, pero contas con todo, todo lo que yo te puedo ayudar. Es una boludés, pero para que vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos».
El 4 de mayo, Tabar se presentó ante Pollicita y declaró que Adorni había pagado 245 mil dólares en efectivo por las refacciones de la vivienda adquirida en el barrio cerrado. También afirmó que el entonces jefe de Gabinete le había ofrecido ayuda antes de declarar, aunque él decidió rechazarla.
Matías Tabar, contratista a cargo de las refacciones de la casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, relató que mantuvo una conversación telefónica con Adorni y que el exfuncionario le propuso ayuda o la posibilidad de que su equipo lo contactara por el tema de la declaración. Según su testimonio, en un primer momento evaluó esa alternativa, pero luego consultó con una persona que lo asesoró y resolvió evitar el contacto para que no pareciera que ambos elaboraban una estrategia común. Antes de retirarse, dejó su teléfono móvil a disposición de los investigadores.

El audio, entre la causa judicial y las térmicas de la casa
El mensaje, de 1 minuto y 35 segundos, también incluyó un reclamo doméstico. Además del frente judicial, Adorni expuso problemas con las llaves térmicas de su casa, recientemente remodelada durante nueve meses y con un costo informado de 245 mil dólares.
«Por otro lado, vos viste que, te cambio completamente de tema, – continúa el audio- tengo una térmica, tengo el tablero afuera a la calle, un tablero que mira hacia el cerco, de la columna al cerco, externo a la columna, y del otro lado, del lado que mira a la calle, tengo una sola llave adentro como de un cubículo. Esa me salta sistemáticamente».
Adorni le comentó además que la llave térmica había vuelto a saltar. «Rarísimo que me salte la de la calle», señaló, antes de preguntarle si tenía «idea» de cuál podía ser la falla. «También me salta la de la bomba, la general que está en la pileta. No se si esta relacionado o no, yo creo que no, ¿Tenés idea qué puede ser o qué se puede hacer para solucionarlo?, porque estoy desesperado», le dijo al contratista.
La mención a la pileta incorporó un dato que ya había ganado notoriedad en la causa: la declaración de Tabar reveló que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, le habían pedido una cascada para ese sector de la vivienda, un elemento que luego se convirtió en blanco de burlas contra el exfuncionario.
«Confía en mí»: el segundo audio recuperado
En A24 se reveló un segundo audio que Adorni le habría enviado a Tabar. Según reconstruyó el periodista Nicolás Wiñazki, después de que el constructor rechazó la ayuda ofrecida antes de declarar, el exjefe de Gabinete insistió para que hablara con asesores de su entorno. El mensaje fue enviado por WhatsApp con la modalidad de una sola reproducción, conocida como audios de única escucha.
«Ves, cuando vos haces lo que hice yo, ahí no queda más registro de nada. Igual te van a llamar de un teléfono no registrado, quedate tranquilo, imaginate que es un tema de alta volatilidad, quedate tranquilo, confía en mí», le dijo Adorni al constructor en ese mensaje, que había sido programado para escucharse una sola vez y luego fue recuperado por la Justicia.
Con el correr de los días, Tabar le respondió a Adorni mediante mensajes escritos de WhatsApp. «Manu, hablé con la persona que me asesoró y me dice que si me contacta tu equipo y se descubre que tengo relación estaría más complicado debido a que estaría elaborando una estrategia», le advirtió el contratista.
Luego agregó: «Obviamente esto nos complicaría más y estamos como quemados con esto. La verdad es que prefiero que no me llamen. Sabés que de mi parte tienen la mejor colaboración, pero preferiría no tener que atravesar esto que me quema el coco».
A pesar de esa negativa, Adorni volvió a indicarle que una persona de su entorno lo llamaría para asesorarlo. «Ya le pasé tu contacto, te va a llamar seguramente para presentarse y pedirte algunos datos. Y después seguramente te va a llamar un montón de veces de acá al lunes para afinar algunos temas. Así que bueno, nada, eso, abrazo gigante. Gracias por todo y perdón el mal trago», le dijo el exfuncionario en otro audio dirigido a su contratista.
Por qué es clave la casa de Indio Cua
Uno de los puntos centrales de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito es el costo de la casa ubicada en el barrio privado de Exaltación de la Cruz y de las obras realizadas para refaccionarla. Ese inmueble había sido omitido en la declaración jurada de 2024 y la compra se escrituró por 120.000 dólares.
De ese monto, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, aportaron 20.000 dólares en efectivo. Los 100.000 dólares restantes provinieron de un préstamo en efectivo, mediante una hipoteca privada, otorgado por Graciela Molina, jubilada de la Policía Federal, y su hija Victoria Cancio. Tiempo después, el funcionario pagó a sus prestamistas 30.000 dólares de esa deuda. Antes de noviembre de este año debe cancelar los 70.000 dólares restantes, más un interés del 11%.
Tras corregirse la omisión en la declaración jurada, la casa fue incorporada al patrimonio de 2024. Esa rectificación se realizó este año, como consecuencia inmediata del inicio de la investigación patrimonial impulsada por el fiscal Pollicita.
En su declaración patrimonial de 2024, Adorni consignó la casa de Exaltación de la Cruz, de 190,43 metros cuadrados, por un valor de 88.594.824,95 pesos. Allí figura como titular del 50% del inmueble, ya que la mitad restante corresponde a su esposa. Originalmente, el entonces jefe de Gabinete había decidido que el 100% de la titularidad fuera declarado por Angeletti, omitiendo así el 50% que le correspondía.
La propiedad también aparece en la declaración de bienes del año pasado, la última presentada por Adorni, por un valor de 156.926.249,75 pesos. En ese registro mantiene la titularidad del 50% y se consigna que fue adquirida con ingresos propios y crédito, en referencia al préstamo otorgado por Molina y Cancio.
Dos días después de la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, se difundió un audio en el que le ofrecía asistencia al contratista Matías Tabar antes de su declaración judicial. La causa, a cargo del fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo, investiga presunto enriquecimiento ilícito vinculado a gastos, viajes y refacciones de una vivienda en Indio Cua.
La política argentina volvió a demostrar que, cuando parece haber tocado fondo, todavía puede pedir presupuesto para hacer un subsuelo con cascada incluida. Manuel Adorni, recién salido de la Jefatura de Gabinete y ya instalado en esa zona gris donde los exfuncionarios empiezan a ser nombrados con el prefijo “investigado”, quedó otra vez bajo los reflectores por un audio enviado a Matías Tabar, el contratista que remodeló su casa en Indio Cua y terminó convertido en una suerte de electricista de la trama judicial.
El mensaje tenía todos los ingredientes de una temporada nacional de suspenso administrativo: ofrecimiento de “soporte”, preocupación por una declaración testimonial y, en un giro digno de un guionista que cobra por escena absurda, una consulta sobre llaves térmicas que saltaban sin descanso. Porque en la Argentina, incluso cuando una causa por presunto enriquecimiento ilícito empieza a tomar temperatura, siempre hay un tablero eléctrico dispuesto a disputar protagonismo.
El audio, según se conoció, mezclaba dos mundos que rara vez conviven con tanta naturalidad: la inquietud judicial y el mantenimiento domiciliario. Primero, el contratista debía quedarse tranquilo por “el tema del 4 de mayo”. Después, como quien pasa de discutir una operación de Estado a preguntar por el control remoto del aire acondicionado, Adorni le describía el tablero de la calle, la térmica rebelde y la bomba de la pileta. Faltó que cerrara con un “y ya que estamos, fijate si la democracia hace falso contacto”.
Tabar, por su parte, declaró que las refacciones habían costado 245 mil dólares en efectivo y que el entonces funcionario le ofreció ayuda antes de ir a la Justicia. El constructor, acaso advertido por ese instinto ancestral que le dice a cualquier argentino cuándo una conversación dejó de ser de obra y pasó a ser de expediente, decidió rechazar el contacto para evitar que pareciera que armaban una estrategia común. Una decisión sobria en medio de una escena donde hasta las térmicas parecían declarar bajo juramento.
El segundo audio recuperado por la Justicia elevó el tono cinematográfico: mensajes de una sola escucha, teléfonos no registrados y la frase “confía en mí”, que en cualquier expediente argentino suena menos a tranquilidad y más a música incidental antes de que aparezcan los créditos de una comisión investigadora. En el centro de todo quedó la casa de Indio Cua, sus refacciones, sus dólares, su hipoteca privada y esa cascada para la pileta que pasó de detalle ornamental a símbolo involuntario de una novela política donde el agua cae, pero las explicaciones todavía buscan presión.