El último adiós a Taty Almeida: quiénes estuvieron presentes en el homenaje

Redacción Cuyo News
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La sede del sindicato FOETRA fue escenario este lunes de una emotiva despedida a Taty Almeida, una de las figuras más reconocidas de la defensa de los derechos humanos en la Argentina. Familiares, compañeros de militancia, dirigentes políticos, sindicalistas y referentes sociales se acercaron para rendir homenaje a quien durante décadas sostuvo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

El velatorio se realizó a cajón cerrado por decisión de la familia y estuvo acompañado por una fotografía de Almeida sonriendo. La imagen fue elegida como símbolo de una personalidad caracterizada por la firmeza de sus convicciones y una cercanía que marcó a quienes compartieron con ella años de militancia.

Una despedida atravesada por el reconocimiento y la memoria

La ceremonia reunió a integrantes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, representantes de organismos de derechos humanos, referentes políticos de distintos espacios, legisladores, funcionarios y dirigentes sindicales.

Durante la jornada, quienes se acercaron a despedirla destacaron su compromiso permanente con las causas populares y su papel central en la construcción de una memoria colectiva vinculada a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.

Entre los presentes estuvo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien recordó a Almeida como una compañera inseparable en décadas de lucha. También participaron dirigentes del peronismo, la izquierda y organizaciones sociales que coincidieron en resaltar su aporte a la democracia argentina.

La desaparición de Alejandro y el inicio de una lucha histórica

La vida de Taty Almeida quedó marcada para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro fue secuestrado y posteriormente desaparecido. A partir de ese momento inició una búsqueda que nunca abandonó y que transformó profundamente su historia personal.

Proveniente de una familia militar y alejada durante gran parte de su juventud de la militancia política, encontró en esa lucha una causa que la convirtió en una de las voces más respetadas del movimiento de derechos humanos en la Argentina.

Con el paso de los años, su presencia se volvió habitual en marchas, actos y movilizaciones. Incluso durante sus últimos meses, cuando su estado de salud ya evidenciaba un deterioro importante, continuó participando de actividades públicas y defendiendo los valores que guiaron su trayectoria.

Un legado que trasciende generaciones

Quienes compartieron con Almeida distintos espacios de militancia recordaron especialmente uno de los mensajes que repitió durante años: la necesidad de que la justicia prevaleciera sobre cualquier forma de revancha.

La ceremonia continuará este martes por la mañana. Para muchos de los asistentes, el homenaje representó también un reconocimiento a una trayectoria que logró transformar una tragedia personal en una causa colectiva sostenida durante décadas.

Entre las frases que marcaron su recorrido y continúan vigentes entre quienes siguen su camino, una resume buena parte de su legado: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».

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