Pasajeros del vuelo DM 3260 de la aerolínea Arajet, procedente de República Dominicana, denunciaron que sus equipajes fueron abiertos y saqueados antes de ser entregados en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El episodio ocurrió durante agosto de 2026 y se difundió rápidamente mediante videos publicados en las redes sociales.
El avión aterrizó a las 3.29 y los viajeros debieron esperar más de una hora hasta que las valijas comenzaron a aparecer en las cintas. Al retirarlas, varios pasajeros encontraron cierres rotos, bolsos revueltos, cajas vacías y faltantes entre sus pertenencias.
Una de las damnificadas calculó que le sustrajeron objetos por un valor aproximado de 600 dólares, entre ellos zapatillas, una campera y un perfume. La compañía recibió al menos diez reclamos y se disculpó con las personas afectadas.
Desde Aeropuertos Argentina indicaron que los equipajes habrían llegado abiertos desde la bodega de la aeronave. La viralización de las imágenes volvió a colocar bajo discusión los controles aplicados durante el traslado y la manipulación de las valijas.
Los antecedentes por robos de equipaje
Los episodios vinculados con equipajes violentados no son nuevos en Ezeiza. En septiembre de 2024, la Policía de Seguridad Aeroportuaria desarticuló una banda de «abrevalijas» integrada por empleados de Intercargo, empresa encargada de servicios de rampa y manipulación de equipaje.
Durante siete allanamientos fueron detenidos tres trabajadores. Los investigadores secuestraron dinero en dólares y euros, relojes, perfumes, dispositivos electrónicos, calzado, candados rotos e indumentaria perteneciente a los Juegos Paralímpicos y al seleccionado venezolano de fútbol.
Demoras y reclamos de los pasajeros
Además de las denuncias por robos, el aeropuerto registró reclamos por extensas demoras en la entrega de equipajes. En diciembre de 2024, algunos pasajeros informaron esperas de hasta dos horas para recuperar sus pertenencias.
Las primeras versiones atribuyeron las demoras a una medida de fuerza o a un «trabajo a reglamento» de empleados de Intercargo. Sin embargo, las autoridades rechazaron que existiera un conflicto gremial y explicaron que los inconvenientes respondían a la «falta de personal» y a la «alta congestión de vuelos».
En julio de 2026 se produjo otro episodio con Arajet en el Aeroparque Jorge Newbery. Un vuelo que tenía previsto arribar a Ezeiza fue desviado por razones meteorológicas y sus 171 pasajeros debieron esperar más de cuatro horas sin recibir sus valijas ni obtener respuestas de la compañía.
Qué hacer si una valija fue dañada o saqueada
Ante daños, faltantes o la pérdida del equipaje, el pasajero debe dirigirse inmediatamente al mostrador de la aerolínea en el sector de arribos y dejar asentado el reclamo por escrito antes de abandonar el aeropuerto.
La responsabilidad primaria sobre los equipajes despachados corresponde a la empresa aerocomercial. El reclamo puede realizarse mediante un formulario de irregularidad de equipaje o cualquier documento entregado por la compañía que permita conservar una constancia de su presentación.
El hecho también puede ser denunciado ante la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que verificará lo ocurrido y elevará las actuaciones a la sede judicial correspondiente.
Las autoridades recomiendan transportar joyas, dinero, documentos y dispositivos electrónicos en el equipaje de mano. También aconsejan conservar el talón emitido al despachar la valija, ya que contiene información necesaria para identificarla y efectuar eventuales reclamos.
En los vuelos internacionales, el pasajero dispone de siete días para reclamar por daños y de hasta 21 días por pérdida o retraso en la entrega, según la normativa vigente.
Pasajeros de un vuelo de Arajet procedente de República Dominicana denunciaron robos y daños en sus equipajes tras arribar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El episodio, registrado en agosto de 2026, reavivó antecedentes por saqueos y demoras en la entrega de valijas, además de las recomendaciones oficiales para presentar reclamos.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En Ezeiza, algunas valijas están completando una experiencia turística más intensa que la de sus propietarios: salen cerradas, atraviesan medio continente y llegan con el cierre destruido, el contenido revuelto y varios recuerdos convertidos en patrimonio de ubicación desconocida. El equipaje, aparentemente, también puede sufrir una escala emocional no informada en el pasaje.
Los pasajeros del vuelo de Arajet esperaron más de una hora frente a la cinta, ese carrusel donde las personas contemplan bolsos ajenos durante cuarenta minutos mientras desarrollan teorías conspirativas sobre el destino del propio. Cuando finalmente aparecieron las valijas, algunas llegaron abiertas, con cajas vacías y pertenencias faltantes. Una modalidad de entrega en la que el servicio incluye suspenso, indignación y una auditoría improvisada en pleno sector de arribos.
La aerolínea recibió al menos diez reclamos y ofreció disculpas, mientras desde la administración aeroportuaria indicaron que los equipajes habrían bajado abiertos desde la bodega del avión. Así, la responsabilidad comenzó a recorrer más escritorios que las propias maletas, en una competencia institucional por determinar en qué tramo exacto del viaje desaparecieron unas zapatillas, una campera y un perfume.
El antecedente de una banda de «abrevalijas» desarticulada en 2024 agrega un detalle poco tranquilizador: en los allanamientos aparecieron monedas extranjeras, relojes, perfumes y hasta indumentaria deportiva de delegaciones internacionales. El inventario parecía elaborado por un algoritmo que hubiera recibido la orden de mezclar un free shop, un vestuario y una casa de cambio.
Para los pasajeros, la recomendación continúa siendo reclamar antes de abandonar el aeropuerto, conservar el talón y llevar los objetos valiosos en la cabina. Porque despachar una valija debería consistir en confiarle ropa a una aerolínea, no en participar involuntariamente de un programa de supervivencia donde gana el equipaje que regresa con todas sus pertenencias.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Pasajeros del vuelo DM 3260 de la aerolínea Arajet, procedente de República Dominicana, denunciaron que sus equipajes fueron abiertos y saqueados antes de ser entregados en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El episodio ocurrió durante agosto de 2026 y se difundió rápidamente mediante videos publicados en las redes sociales.
El avión aterrizó a las 3.29 y los viajeros debieron esperar más de una hora hasta que las valijas comenzaron a aparecer en las cintas. Al retirarlas, varios pasajeros encontraron cierres rotos, bolsos revueltos, cajas vacías y faltantes entre sus pertenencias.
Una de las damnificadas calculó que le sustrajeron objetos por un valor aproximado de 600 dólares, entre ellos zapatillas, una campera y un perfume. La compañía recibió al menos diez reclamos y se disculpó con las personas afectadas.
Desde Aeropuertos Argentina indicaron que los equipajes habrían llegado abiertos desde la bodega de la aeronave. La viralización de las imágenes volvió a colocar bajo discusión los controles aplicados durante el traslado y la manipulación de las valijas.
Los antecedentes por robos de equipaje
Los episodios vinculados con equipajes violentados no son nuevos en Ezeiza. En septiembre de 2024, la Policía de Seguridad Aeroportuaria desarticuló una banda de «abrevalijas» integrada por empleados de Intercargo, empresa encargada de servicios de rampa y manipulación de equipaje.
Durante siete allanamientos fueron detenidos tres trabajadores. Los investigadores secuestraron dinero en dólares y euros, relojes, perfumes, dispositivos electrónicos, calzado, candados rotos e indumentaria perteneciente a los Juegos Paralímpicos y al seleccionado venezolano de fútbol.
Demoras y reclamos de los pasajeros
Además de las denuncias por robos, el aeropuerto registró reclamos por extensas demoras en la entrega de equipajes. En diciembre de 2024, algunos pasajeros informaron esperas de hasta dos horas para recuperar sus pertenencias.
Las primeras versiones atribuyeron las demoras a una medida de fuerza o a un «trabajo a reglamento» de empleados de Intercargo. Sin embargo, las autoridades rechazaron que existiera un conflicto gremial y explicaron que los inconvenientes respondían a la «falta de personal» y a la «alta congestión de vuelos».
En julio de 2026 se produjo otro episodio con Arajet en el Aeroparque Jorge Newbery. Un vuelo que tenía previsto arribar a Ezeiza fue desviado por razones meteorológicas y sus 171 pasajeros debieron esperar más de cuatro horas sin recibir sus valijas ni obtener respuestas de la compañía.
Qué hacer si una valija fue dañada o saqueada
Ante daños, faltantes o la pérdida del equipaje, el pasajero debe dirigirse inmediatamente al mostrador de la aerolínea en el sector de arribos y dejar asentado el reclamo por escrito antes de abandonar el aeropuerto.
La responsabilidad primaria sobre los equipajes despachados corresponde a la empresa aerocomercial. El reclamo puede realizarse mediante un formulario de irregularidad de equipaje o cualquier documento entregado por la compañía que permita conservar una constancia de su presentación.
El hecho también puede ser denunciado ante la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que verificará lo ocurrido y elevará las actuaciones a la sede judicial correspondiente.
Las autoridades recomiendan transportar joyas, dinero, documentos y dispositivos electrónicos en el equipaje de mano. También aconsejan conservar el talón emitido al despachar la valija, ya que contiene información necesaria para identificarla y efectuar eventuales reclamos.
En los vuelos internacionales, el pasajero dispone de siete días para reclamar por daños y de hasta 21 días por pérdida o retraso en la entrega, según la normativa vigente.
Pasajeros de un vuelo de Arajet procedente de República Dominicana denunciaron robos y daños en sus equipajes tras arribar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El episodio, registrado en agosto de 2026, reavivó antecedentes por saqueos y demoras en la entrega de valijas, además de las recomendaciones oficiales para presentar reclamos.
En Ezeiza, algunas valijas están completando una experiencia turística más intensa que la de sus propietarios: salen cerradas, atraviesan medio continente y llegan con el cierre destruido, el contenido revuelto y varios recuerdos convertidos en patrimonio de ubicación desconocida. El equipaje, aparentemente, también puede sufrir una escala emocional no informada en el pasaje.
Los pasajeros del vuelo de Arajet esperaron más de una hora frente a la cinta, ese carrusel donde las personas contemplan bolsos ajenos durante cuarenta minutos mientras desarrollan teorías conspirativas sobre el destino del propio. Cuando finalmente aparecieron las valijas, algunas llegaron abiertas, con cajas vacías y pertenencias faltantes. Una modalidad de entrega en la que el servicio incluye suspenso, indignación y una auditoría improvisada en pleno sector de arribos.
La aerolínea recibió al menos diez reclamos y ofreció disculpas, mientras desde la administración aeroportuaria indicaron que los equipajes habrían bajado abiertos desde la bodega del avión. Así, la responsabilidad comenzó a recorrer más escritorios que las propias maletas, en una competencia institucional por determinar en qué tramo exacto del viaje desaparecieron unas zapatillas, una campera y un perfume.
El antecedente de una banda de «abrevalijas» desarticulada en 2024 agrega un detalle poco tranquilizador: en los allanamientos aparecieron monedas extranjeras, relojes, perfumes y hasta indumentaria deportiva de delegaciones internacionales. El inventario parecía elaborado por un algoritmo que hubiera recibido la orden de mezclar un free shop, un vestuario y una casa de cambio.
Para los pasajeros, la recomendación continúa siendo reclamar antes de abandonar el aeropuerto, conservar el talón y llevar los objetos valiosos en la cabina. Porque despachar una valija debería consistir en confiarle ropa a una aerolínea, no en participar involuntariamente de un programa de supervivencia donde gana el equipaje que regresa con todas sus pertenencias.