El cuerpo de Antonich fue encontrado desnudo, envuelto en una frazada y atado de pies y manos con cables, a unos 150 metros del ingreso al Balneario Cero de Punta Mogotes. El hallazgo se produjo junto a una casilla donde, según la investigación, pernoctaban los dos serenos que fueron detenidos.
A pocos metros, los investigadores localizaron un tambor metálico de 200 litros con restos de una incineración. El elemento fue preservado por personal de Policía Científica, que deberá determinar qué fue quemado en su interior y si existe alguna relación con el femicidio.
Las pruebas que analiza la Justicia
Hasta el momento declararon varios familiares de Antonich. En cambio, el conductor de la aplicación que la trasladó hasta el balneario todavía no prestó testimonio ante Carlos Russo, titular de la UFI N° 7, quien encabeza la investigación.
La Fiscalía también espera acceder a las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del complejo. El propietario del balneario, quien se encuentra de viaje en el exterior, puso el sistema de videovigilancia a disposición de la Justicia y entregó a la Delegación Departamental de Investigaciones los códigos necesarios para ingresar a las grabaciones.
La familia de Antonich comenzó a reconstruir sus últimos movimientos a partir de una fotografía que la joven envió cuando llegó al balneario. Esa imagen permitió identificar el lugar donde había sido citada.
“Nosotros nos vinimos para acá. Hablamos con el primer sereno y lo notamos muy nervioso. Tartamudeaba mucho”, relató Luis, quien se identificó como tío de la joven.
Cuando los efectivos policiales arribaron al predio, intentaron identificar a los dos serenos. Ambos escaparon corriendo, pero fueron detenidos mientras trataban de ocultarse entre los árboles. Durante el rastrillaje realizado posteriormente, los agentes encontraron el cuerpo de Antonich detrás de la casilla.
Los detenidos fueron identificados como Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27. Ambos presentaban lesiones compatibles con un intento de defensa de la víctima. Sus prendas fueron secuestradas y serán sometidas a peritajes.
Los últimos movimientos de Antonich
Antonich salió de su vivienda cerca de las 16 del sábado 1° de agosto, después de comunicarle a su familia que asistiría a una entrevista de trabajo en el Balneario Cero de Punta Mogotes.
Un conductor de una aplicación pasó a buscarla. Según manifestaron sus familiares ante la Policía, ambos “estaban iniciando una relación sentimental”. Antes de retirarse, la joven dejó a sus dos hijas, de 1 y 6 años, al cuidado de familiares.
Antonich nunca regresó.
Ante la falta de noticias, sus allegados iniciaron la búsqueda. De acuerdo con la reconstrucción realizada hasta el momento, cerca de las 00.10 del domingo 2 de agosto se presentaron en la Comisaría 16. Permanecieron allí hasta las 00.25 y luego se dirigieron al balneario donde suponían que se había realizado la entrevista laboral.
El cuerpo de Antonich fue hallado desnudo, envuelto en una frazada y atado con cables cerca del ingreso al Balneario Cero de Punta Mogotes. Dos serenos fueron detenidos tras intentar escapar. La Justicia analiza cámaras de seguridad, prendas, lesiones y un tambor con restos de incineración para esclarecer el femicidio.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La seguridad del balneario quedó en manos de dos serenos que, al advertir la llegada de la Policía, eligieron aplicar una estrategia defensiva digna de un manual escrito con crayones: salir corriendo y esconderse entre los árboles. El plan, que probablemente parecía impecable durante los primeros cuatro segundos, terminó con ambos detenidos y con la investigación concentrada alrededor de la casilla donde pernoctaban.
Uno de ellos ya había llamado la atención de la familia de Antonich por su nerviosismo y su dificultad para responder. Una reacción que, sin constituir por sí sola una prueba, tampoco ayuda cuando a pocos metros aparece el cuerpo de una mujer atado con cables y, como accesorio de una escena que parece empeñada en superar su propio espanto, un tambor metálico con restos de una incineración.
Los investigadores deberán ahora establecer qué fue quemado, revisar las grabaciones del complejo y reconstruir cada movimiento. El propietario, de viaje en el exterior, entregó los códigos del sistema de videovigilancia, porque hasta las cámaras parecían tener más disposición para colaborar que quienes custodiaban el lugar.
La secuencia comenzó con una supuesta entrevista laboral y terminó convertida en una investigación por femicidio. En el medio quedaron una fotografía enviada por la víctima, una familia que hizo el recorrido que deberían haber marcado las respuestas oficiales y dos detenidos cuyas prendas y lesiones serán sometidas a peritajes. La Justicia deberá separar indicios, pruebas y responsabilidades, mientras la realidad vuelve a demostrar que algunas ofertas de trabajo esconden condiciones mucho peores que un salario miserable.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El cuerpo de Antonich fue encontrado desnudo, envuelto en una frazada y atado de pies y manos con cables, a unos 150 metros del ingreso al Balneario Cero de Punta Mogotes. El hallazgo se produjo junto a una casilla donde, según la investigación, pernoctaban los dos serenos que fueron detenidos.
A pocos metros, los investigadores localizaron un tambor metálico de 200 litros con restos de una incineración. El elemento fue preservado por personal de Policía Científica, que deberá determinar qué fue quemado en su interior y si existe alguna relación con el femicidio.
Las pruebas que analiza la Justicia
Hasta el momento declararon varios familiares de Antonich. En cambio, el conductor de la aplicación que la trasladó hasta el balneario todavía no prestó testimonio ante Carlos Russo, titular de la UFI N° 7, quien encabeza la investigación.
La Fiscalía también espera acceder a las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del complejo. El propietario del balneario, quien se encuentra de viaje en el exterior, puso el sistema de videovigilancia a disposición de la Justicia y entregó a la Delegación Departamental de Investigaciones los códigos necesarios para ingresar a las grabaciones.
La familia de Antonich comenzó a reconstruir sus últimos movimientos a partir de una fotografía que la joven envió cuando llegó al balneario. Esa imagen permitió identificar el lugar donde había sido citada.
“Nosotros nos vinimos para acá. Hablamos con el primer sereno y lo notamos muy nervioso. Tartamudeaba mucho”, relató Luis, quien se identificó como tío de la joven.
Cuando los efectivos policiales arribaron al predio, intentaron identificar a los dos serenos. Ambos escaparon corriendo, pero fueron detenidos mientras trataban de ocultarse entre los árboles. Durante el rastrillaje realizado posteriormente, los agentes encontraron el cuerpo de Antonich detrás de la casilla.
Los detenidos fueron identificados como Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27. Ambos presentaban lesiones compatibles con un intento de defensa de la víctima. Sus prendas fueron secuestradas y serán sometidas a peritajes.
Los últimos movimientos de Antonich
Antonich salió de su vivienda cerca de las 16 del sábado 1° de agosto, después de comunicarle a su familia que asistiría a una entrevista de trabajo en el Balneario Cero de Punta Mogotes.
Un conductor de una aplicación pasó a buscarla. Según manifestaron sus familiares ante la Policía, ambos “estaban iniciando una relación sentimental”. Antes de retirarse, la joven dejó a sus dos hijas, de 1 y 6 años, al cuidado de familiares.
Antonich nunca regresó.
Ante la falta de noticias, sus allegados iniciaron la búsqueda. De acuerdo con la reconstrucción realizada hasta el momento, cerca de las 00.10 del domingo 2 de agosto se presentaron en la Comisaría 16. Permanecieron allí hasta las 00.25 y luego se dirigieron al balneario donde suponían que se había realizado la entrevista laboral.
El cuerpo de Antonich fue hallado desnudo, envuelto en una frazada y atado con cables cerca del ingreso al Balneario Cero de Punta Mogotes. Dos serenos fueron detenidos tras intentar escapar. La Justicia analiza cámaras de seguridad, prendas, lesiones y un tambor con restos de incineración para esclarecer el femicidio.
La seguridad del balneario quedó en manos de dos serenos que, al advertir la llegada de la Policía, eligieron aplicar una estrategia defensiva digna de un manual escrito con crayones: salir corriendo y esconderse entre los árboles. El plan, que probablemente parecía impecable durante los primeros cuatro segundos, terminó con ambos detenidos y con la investigación concentrada alrededor de la casilla donde pernoctaban.
Uno de ellos ya había llamado la atención de la familia de Antonich por su nerviosismo y su dificultad para responder. Una reacción que, sin constituir por sí sola una prueba, tampoco ayuda cuando a pocos metros aparece el cuerpo de una mujer atado con cables y, como accesorio de una escena que parece empeñada en superar su propio espanto, un tambor metálico con restos de una incineración.
Los investigadores deberán ahora establecer qué fue quemado, revisar las grabaciones del complejo y reconstruir cada movimiento. El propietario, de viaje en el exterior, entregó los códigos del sistema de videovigilancia, porque hasta las cámaras parecían tener más disposición para colaborar que quienes custodiaban el lugar.
La secuencia comenzó con una supuesta entrevista laboral y terminó convertida en una investigación por femicidio. En el medio quedaron una fotografía enviada por la víctima, una familia que hizo el recorrido que deberían haber marcado las respuestas oficiales y dos detenidos cuyas prendas y lesiones serán sometidas a peritajes. La Justicia deberá separar indicios, pruebas y responsabilidades, mientras la realidad vuelve a demostrar que algunas ofertas de trabajo esconden condiciones mucho peores que un salario miserable.