El juicio oral por la causa Cuadernos se reanudó este jueves ante el Tribunal Oral Federal 7 con el testimonio del reportero gráfico Fernando Gutiérrez, quien fotografió los originales de los cuadernos de Oscar Centeno antes de que fueran entregados a la Justicia.
Durante la audiencia, Gutiérrez ratificó que los cuadernos originales que le fueron exhibidos eran los mismos que había fotografiado en la casa del periodista Diego Cabot. Los escritos pertenecían al exchofer del acusado exfuncionario de Planificación Federal Roberto Baratta.
El fotógrafo ratificó cómo registró los cuadernos
Gutiérrez explicó que fue convocado por la jefa de redacción del diario para dirigirse a la casa de Cabot y realizar el registro fotográfico de los cuadernos.
“Estábamos en el diario y después nos fuimos a la casa de Diego”, recordó al responder preguntas de la fiscalía. También explicó que los cuadernos “estaban adentro de una bolsa de plástico” y que, debido a la cantidad de páginas, debía reproducirlas una por una.
“Los apoyé en el piso y empecé uno por uno a sacar la tapa y hacer hoja por hoja, con todos”, relató. Agregó que el material era “todo manuscrito, lleno de anotaciones” y señaló que Cabot le había dicho que “se los había entregado un anónimo”.
El testigo confirmó además que no se convocó a un escribano ni se implementó otro mecanismo de certificación durante la sesión fotográfica.
Durante la audiencia se le exhibieron los originales de los cuadernos, que permanecen resguardados en la caja fuerte del Tribunal Oral Federal 7. Cada vez que son presentados en el debate se muestran dentro de la misma bolsa en la que fueron entregados a la Justicia y son manipulados por un secretario judicial con guantes.
Vitullo calificó a Centeno como “conflictivo”
Posteriormente declaró el exfuncionario de Planificación Federal Luis Vitullo, convocado a pedido de la defensa de Roberto Baratta.
Vitullo respondió preguntas sobre el funcionamiento del ex Ministerio de Planificación Federal y explicó que conocía a Baratta desde la universidad, antes de trabajar junto a él y otros funcionarios en esa dependencia.
También recordó a Oscar Centeno, aunque aseguró que el vínculo entre ambos era “prácticamente nulo”.
Centeno “era uno de los choferes conflictivos”, afirmó. Según explicó, esa caracterización estaba relacionada con diferencias administrativas por la cantidad de horas trabajadas y las que luego se presentaban para su cobro.
“Un tema netamente administrativo”, sostuvo. Luego agregó: “Había un grupo de choferes heredados más conflictivos que otros. Todos los choferes debían anotar sus horas y ahí venían los problemas”.
Consultado por la fiscalía sobre si conocía la existencia de “pagos para la política” durante el kirchnerismo, Vitullo respondió: “Que yo sepa no”.
Planteos por los testigos y continuidad del juicio
La audiencia también incluyó discusiones vinculadas con 71 testigos que habían sido desistidos por la Unidad de Información Financiera. La fiscalía a cargo de Fabiana León no presentó objeciones.
El abogado Carlos Beraldi, defensor de la expresidenta Cristina Kirchner, tampoco objetó que esos testigos dejaran de declarar, aunque rechazó que sus testimonios anteriores fueran incorporados por lectura.
“Lo que no vamos a consentir es que se incorporen por lectura sus declaraciones”, planteó. Beraldi sostuvo además que si se pretende utilizar esos testimonios durante el debate, los testigos deberán ser convocados nuevamente. “Una cosa es incompatible con la otra”, afirmó.
El Tribunal aceptó desistir de 70 testigos cuyas declaraciones previas no serán incorporadas al debate y mantuvo la convocatoria de uno de ellos. A esos casos se sumaron nuevos pedidos de las defensas, por lo que otra decena de personas tampoco declarará.
La audiencia finalizó poco después del mediodía y el juicio continuará el martes próximo.
El juicio oral por la causa Cuadernos se reanudó este jueves ante el Tribunal Oral Federal 7 con las declaraciones del reportero gráfico Fernando Gutiérrez y del exfuncionario Luis Vitullo. Gutiérrez ratificó que fotografió los cuadernos originales de Oscar Centeno, mientras que Vitullo calificó al exchofer como “conflictivo” y dijo no conocer pagos “para la política”
El juicio por los Cuadernos volvió a escena con una combinación que ningún guionista judicial desaprovecharía: manuscritos guardados en una caja fuerte, una bolsa de una casa deportiva, un fotógrafo reconstruyendo una sesión de fotos de hace años y un exfuncionario explicando que el hombre que escribió todo era “conflictivo”. La Justicia argentina, siempre comprometida con demostrar que la realidad puede superar cualquier expediente de ficción.
Fernando Gutiérrez, reportero gráfico, ratificó que los cuadernos que le exhibieron en la audiencia eran los mismos que había fotografiado en la casa del periodista Diego Cabot. Los había colocado en el piso y retratado hoja por hoja. Sin escribano, sin certificación especial y con una logística bastante más cercana a una producción editorial que a una escena de CSI. Años después, aquellas imágenes terminaron convertidas en piezas centrales de una de las causas judiciales más resonantes del país.
Después fue el turno de Luis Vitullo, exfuncionario de Planificación Federal, quien aportó otra capa al expediente al definir a Oscar Centeno como uno de los choferes “conflictivos”. El calificativo, aclaró, estaba relacionado con discusiones administrativas por horas trabajadas y cobradas. Es decir, antes de transformarse en protagonista involuntario de una megacausa sobre presuntos sobornos, Centeno ya generaba dolores de cabeza por planillas horarias. La burocracia, una vez más, demostrando su capacidad para estar presente en todos los grandes momentos nacionales.
Vitullo también dijo no saber de “pagos para la política” durante el kirchnerismo. Mientras tanto, el tribunal resolvió cuestiones vinculadas con decenas de testigos que finalmente no declararán y la audiencia cerró poco después del mediodía. El juicio continuará el martes próximo, porque incluso los expedientes capaces de atravesar gobiernos, empresarios, funcionarios, celulares, cuadernos y arrepentidos también necesitan respetar el calendario.
