La inflación de junio se desaceleró al 1,9% y alcanzó el nivel mensual más bajo de los últimos diez meses, de acuerdo con los datos difundidos este martes por el INDEC. El registro quedó dentro de las previsiones del mercado, luego del 2,1% de mayo, y consolidó una variación acumulada del 16,8% en el primer semestre del año y del 33,5% en términos interanuales.
Se trata de la primera vez desde agosto de 2025 que la inflación mensual perfora el umbral del 2%, un dato que refuerza las expectativas de continuidad en la desaceleración de los precios durante los próximos meses.
Qué rubros impulsaron la inflación de junio
Según informó el organismo estadístico, el IPC Núcleo registró una suba del 1,6%, impulsada principalmente por aumentos en Pan y cereales, Productos medicinales y Alquiler de la vivienda y gastos conexos.
Los precios estacionales crecieron 3,4%, debido principalmente a los incrementos en Verduras y en servicios vinculados al Turismo, como pasajes aéreos, hoteles y paquetes turísticos, parcialmente compensados por la baja en frutas.
En tanto, los precios regulados aumentaron 2,3%, con incidencia de las subas en Electricidad y Transporte público.
La división de mayor incremento fue Recreación y cultura, con una variación del 4,2%, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que avanzó 3,3%.
En el otro extremo, las menores variaciones correspondieron a Comunicaciones (0,9%) y Prendas de vestir y calzado (0,4%).
Por regiones, en la Pampeana, Noroeste y Cuyo la mayor incidencia provino de Alimentos y bebidas no alcohólicas, impulsada por aumentos en verduras y panificados. En GBA, Noreste y Patagonia, la principal incidencia correspondió a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, debido al incremento de la electricidad y los alquileres. En el Noreste también incidió el aumento del gas en garrafa, mientras que en GBA crecieron las expensas por la incorporación de sumas no remunerativas en los salarios de encargados de edificios.
Las proyecciones para julio y el resto del año
Los analistas consideran que la dinámica de los precios continúa moderándose, aunque advierten que las vacaciones de invierno podrían generar presiones sobre algunos componentes estacionales y que la evolución del tipo de cambio seguirá siendo un factor relevante.
Desde C&T Asesores señalaron: «La variación de precios fue perdiendo impulso a lo largo del mes, cerrando más cerca del 1,5% sobre el fin del mismo, lo que favorece una menor inflación en julio. Frente a esto, debe tenerse en cuenta que en julio los rubros vinculados al turismo tienen un pico por las vacaciones de invierno».
Por su parte, Iván Cachanosky, economista de Fundación Libertad y Progreso, sostuvo: «Hacia adelante, la inflación podría seguir bajando si se normaliza la demanda de pesos y la emisión monetaria continúa controlada, como ocurrió durante los últimos meses».
Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipan una inflación cercana al 2% para julio y una continuidad de la desaceleración en los meses siguientes.
El informe señala que los participantes estimaron una inflación mensual de 2% para junio, mientras que el grupo de analistas con mejor desempeño proyectó un 1,9%, cifra que finalmente coincidió con el dato oficial.
Para el IPC Núcleo, tanto el promedio de participantes como el Top 10 del REM habían estimado una variación mensual de 1,9%.
Las proyecciones actuales indican:
• Julio: 2%.
• Agosto: 1,8%.
• Septiembre: 1,8%.
• Octubre: 1,7%.
• Noviembre: 1,7%.
• Diciembre: 1,8%, con incidencia de factores estacionales.
Camilo Tiscornia, director de C&T, explicó que la dinámica reciente puede dividirse en dos etapas: una previa a las elecciones legislativas y otra posterior, influida por factores como el aumento del precio de la carne, el turismo estival y el petróleo internacional.
Al referirse al escenario actual, afirmó: «La tendencia es a la baja. No quiere decir que vaya a ser lineal y sistemática. Podría ocurrir que la de julio sea más alta que la de junio (por cuestiones de estacionalidad), pero no va a cambiar el fondo de la cuestión».
Qué alternativas de inversión analizan los especialistas
La desaceleración inflacionaria también modificó las estrategias recomendadas por los analistas financieros.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, sostuvo que los bonos CER continúan siendo una herramienta útil para protegerse de la inflación, aunque considera que, con horizonte hacia 2027, los bonos duales ofrecen una mejor relación entre riesgo y retorno, ya que ajustan por inflación o por tasa de interés, según cuál resulte más favorable.
«El próximo año es electoral y podría aumentar la presión cambiaria, lo que llevaría al BCRA a subir las tasas de interés. En ese escenario, los bonos duales se beneficiarían porque ajustan por la tasa TAMAR. En cambio, si esa situación no se materializara y la inflación siguiera siendo la variable más fuerte, igualmente estos instrumentos mantienen la cobertura mediante su ajuste por CER», explicó.
Alejandro Fagan, estratega de Balanz, también prevé que la desaceleración continúe, aunque considera que los instrumentos CER todavía presentan valor relativo para cobertura frente a la inflación. Para quienes buscan maximizar rendimientos en pesos, coincide en destacar los bonos duales de mayor plazo, especialmente los que vencen en 2030.
Entre los títulos emitidos recientemente por el Tesoro Nacional figuran:
• Bono dual CER/TAMAR con vencimiento el 15 de diciembre de 2028.
• Bono dual CER/TAMAR con vencimiento el 14 de diciembre de 2029.
• Bono dual CER/TAMAR con vencimiento el 28 de junio de 2030.
Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazábal, mantiene una preferencia por los bonos CER para plazos cortos, mientras que considera atractivos los bonos duales para horizontes más extensos por la cobertura adicional frente a eventuales subas de tasas.
Por su parte, Tomás Sisto Bourel, analista de Fortress Capital, opinó que los bonos CER perdieron parte de su atractivo relativo debido a la expectativa de que el Gobierno continúe impulsando medidas para profundizar la desaceleración inflacionaria, entre ellas una eventual reducción en los precios de los combustibles.
En cuanto a la curva de tasa fija, señaló que la compresión reciente de los rendimientos redujo el margen para las estrategias en pesos, aunque todavía observa oportunidades en Lecap de corto y mediano plazo, particularmente en la S30S6. Para perfiles con mayor tolerancia al riesgo, destacó los instrumentos vinculados a la tasa TAMAR, especialmente el TMF28, como alternativa para extender duración y contar con mayor protección frente a un eventual deterioro de las condiciones financieras durante el próximo año electoral.
La inflación de junio fue del 1,9%, el registro mensual más bajo en diez meses, según informó el INDEC. El dato se ubicó en línea con las previsiones del mercado, acumuló un 16,8% en el primer semestre y una variación interanual del 33,5%. Analistas prevén que la desaceleración continúe, aunque advierten sobre el impacto estacional de las vacaciones de invierno y la evolución del dólar.
1,9%. Después de años en los que el índice de inflación parecía competir contra el velocímetro de un auto sin frenos, ahora la noticia es que bajó de la barrera del 2%. En Argentina, una cifra así obliga a revisar dos veces la calculadora antes de creerle.
El alivio llegó con asteriscos. Los paquetes turísticos, las verduras y la electricidad decidieron que la desaceleración era un concepto interesante, pero no necesariamente una obligación. Como esa fila del supermercado donde todos avanzan menos la tuya, algunos precios encontraron la forma de seguir destacándose.
La City ya empezó el deporte nacional de anticipar el próximo dato. Julio aparece cerca del 2%, con las vacaciones de invierno jugando el papel del familiar que promete pasar cinco minutos y termina ocupando toda la tarde. Nadie descarta algún rebote estacional, aunque el consenso sostiene que el recorrido general sigue siendo descendente.
Los economistas, mientras tanto, dividen el fenómeno en etapas, analizan la demanda de pesos, la emisión monetaria, el dólar, las tasas y hasta el precio internacional del petróleo. El mercado financiero tampoco perdió tiempo: donde antes la conversación giraba casi exclusivamente alrededor de bonos CER, ahora los bonos duales empezaron a ganar protagonismo como si hubieran descubierto el algoritmo para quedar bien en todos los escenarios.
La discusión ya no es solamente cuánto baja la inflación, sino cuál instrumento permite llegar mejor parado al próximo cambio de humor del mercado. Porque en la economía argentina las certezas suelen durar menos que una promoción de supermercado, pero las proyecciones nunca faltan. El país donde el futuro siempre tiene fecha estimada y cláusulas de revisión.