El sacerdote, diputado nacional y conductor de Rompiendo Moldes por Radio 750, Juan Carlos Molina, sostuvo que el papa León XIV no debería visitar la Argentina debido a una “cuestión geopolítica” y a “la situación que vive el país”. El Vaticano confirmó que el pontífice estará en el territorio nacional entre el 8 y el 11 de noviembre.
Durante una entrevista radial, Molina manifestó su “alegría por la visita del Papa”, aunque señaló que “no tendría que venir por una cuestión geopolítica y por la situación que vive el país”.
De todos modos, incorporó otra perspectiva al análisis: “Pero también está la otra parte, la pastoral. Y está bueno que podamos encontrarnos desde otro lugar”.
Un pedido para la agenda pastoral
Al referirse a las actividades que podría desarrollar León XIV durante su estadía, Molina expresó que “ojalá que lo lleven a un centro de discapacidad, a un lugar donde están los jubilados”.
“Si acá el problema es el hambre, que lo lleven a una villa. Esto también es geopolítico. Tenemos al presidente apropiándose de la visita del papa”, agregó.
El diputado también ubicó la llegada de León XIV dentro de un escenario particular para la Iglesia argentina, marcado por el pontificado de Francisco, quien, pese a haber nacido en el país, nunca regresó como máxima autoridad de la Iglesia católica.
“Yo creo que va a ser muy cuidadoso. Es la tierra de Francisco. Cuando estuvo en España, habló de la humanización y de los migrantes. Dice lo que tiene que decir. (Pero) no sé si va a confrontar esta política”, afirmó.
Luego profundizó sus dudas sobre el alcance político que podría tener el mensaje del pontífice: “No sé si va a poder confrontar lo que está pasando en el país. No sé si se va a animar o lo van a dejar. Francisco lo hubiese hecho, y por eso no vino”.
La ausencia de Francisco como mensaje
Para Molina, la decisión de Francisco de no visitar la Argentina durante su pontificado también tuvo un significado político y eclesiástico. “También es una decisión no haber venido. No vino. Y es una decisión. Es un signo. Y no vino con Cristina tampoco. Porque podría haber venido, era su último tramo”, señaló.
En ese sentido, añadió: “Y me parece que es una decisión geopolítica. Uno habla con sus palabras y con sus silencios. Yo creo que había varios elementos”.
El sacerdote consideró que aquella ausencia también interpelaba a la conducción de la Iglesia local. “¿Qué le decía a la Iglesia argentina no viniendo? Francisco le hablaba a la Iglesia y a los obispos. Una Iglesia jugada, pero también silenciosa, que no terminaba de tener una postura fuerte a favor de los pobres”, sostuvo.
Las expectativas ante el mensaje de León XIV
Al retomar el análisis sobre el próximo viaje, Molina manifestó: “Ojalá venga León con un mensaje de Francisco. Viene a la tierra de Francisco. No es un dato menor. Viene a un lugar complejo”.
“Viene a la tierra de Francisco con su magisterio detrás. Yo creo que va a dejar un mensaje político. El tema es qué mensaje va a dejar y que visión tiene de lo que está pasando en Argentina”, puntualizó.
Finalmente, Molina sostuvo que el contexto nacional y regional obligará al papa a fijar una posición: “Esta es una cuestión también geopolítica. No puede callarse frente a esto. Y más la situación que está viviendo este país. Y la situación de la región. Es un país que rompe una diplomacia de años”.
El sacerdote y diputado nacional Juan Carlos Molina planteó reparos geopolíticos ante la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Aunque celebró la llegada del pontífice, reclamó que su agenda pastoral incluya a jubilados, personas con discapacidad y sectores afectados por el hambre, y consideró que deberá pronunciarse sobre la situación social del país.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La confirmación de la visita de León XIV abrió oficialmente la temporada nacional de interpretación papal, disciplina en la que la Argentina ostenta un doctorado honoris causa sin necesidad de rendir finales. Antes de que el avión pontificio abandone Roma, la dirigencia ya analiza cada futura fotografía, cada eventual silencio y hasta la dirección en la que podría inclinarse el solideo. En este país, un gesto pastoral puede convertirse en programa económico, respaldo electoral o conspiración internacional antes de llegar al segundo noticiero.
Juan Carlos Molina celebró la visita, pero advirtió que el papa “no tendría que venir por una cuestión geopolítica”. La frase tiene la complejidad de una homilía redactada por un comité de politólogos: sería una alegría que venga, aunque quizá sería mejor que no; podría ayudar su presencia, pero también ser utilizada; convendría escucharlo, siempre que nadie intente traducirlo al dialecto partidario antes de que termine la primera oración.
El sacerdote propuso que León XIV recorra espacios vinculados con la discapacidad, los jubilados y el hambre. Una agenda menos inclinada al terciopelo protocolar y más cercana a la realidad, donde las vallas no logren separar al pontífice de los problemas que sobreviven incluso cuando las cámaras se apagan. El planteo supone una dificultad logística considerable: permitir que una visita institucional muestre el país existente y no únicamente el país cuidadosamente acomodado para la fotografía oficial.
También aparece la inevitable disputa por la propiedad simbólica del viaje. En la política argentina, hasta una bendición puede terminar registrada como activo partidario, con comunicado, transmisión especial y dirigentes compitiendo por ubicarse a una distancia reglamentaria del papa. Molina teme que la visita sea apropiada por el Gobierno; el Gobierno, previsiblemente, intentará capitalizarla; y la oposición probablemente denunciará la capitalización mientras procura obtener una imagen de similar valor espiritual y electoral.
León XIV llegará, además, a la tierra de Francisco, un territorio donde la ausencia del pontífice argentino produjo más interpretaciones que muchos de sus discursos. Ahora deberá caminar sobre una alfombra tejida con expectativas religiosas, tensiones sociales y operaciones políticas. Una visita pastoral común y corriente, salvo por el detalle de que ocurre en la Argentina, donde hasta el silencio del Vaticano puede ingresar al Congreso con dictamen de mayoría.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El sacerdote, diputado nacional y conductor de Rompiendo Moldes por Radio 750, Juan Carlos Molina, sostuvo que el papa León XIV no debería visitar la Argentina debido a una “cuestión geopolítica” y a “la situación que vive el país”. El Vaticano confirmó que el pontífice estará en el territorio nacional entre el 8 y el 11 de noviembre.
Durante una entrevista radial, Molina manifestó su “alegría por la visita del Papa”, aunque señaló que “no tendría que venir por una cuestión geopolítica y por la situación que vive el país”.
De todos modos, incorporó otra perspectiva al análisis: “Pero también está la otra parte, la pastoral. Y está bueno que podamos encontrarnos desde otro lugar”.
Un pedido para la agenda pastoral
Al referirse a las actividades que podría desarrollar León XIV durante su estadía, Molina expresó que “ojalá que lo lleven a un centro de discapacidad, a un lugar donde están los jubilados”.
“Si acá el problema es el hambre, que lo lleven a una villa. Esto también es geopolítico. Tenemos al presidente apropiándose de la visita del papa”, agregó.
El diputado también ubicó la llegada de León XIV dentro de un escenario particular para la Iglesia argentina, marcado por el pontificado de Francisco, quien, pese a haber nacido en el país, nunca regresó como máxima autoridad de la Iglesia católica.
“Yo creo que va a ser muy cuidadoso. Es la tierra de Francisco. Cuando estuvo en España, habló de la humanización y de los migrantes. Dice lo que tiene que decir. (Pero) no sé si va a confrontar esta política”, afirmó.
Luego profundizó sus dudas sobre el alcance político que podría tener el mensaje del pontífice: “No sé si va a poder confrontar lo que está pasando en el país. No sé si se va a animar o lo van a dejar. Francisco lo hubiese hecho, y por eso no vino”.
La ausencia de Francisco como mensaje
Para Molina, la decisión de Francisco de no visitar la Argentina durante su pontificado también tuvo un significado político y eclesiástico. “También es una decisión no haber venido. No vino. Y es una decisión. Es un signo. Y no vino con Cristina tampoco. Porque podría haber venido, era su último tramo”, señaló.
En ese sentido, añadió: “Y me parece que es una decisión geopolítica. Uno habla con sus palabras y con sus silencios. Yo creo que había varios elementos”.
El sacerdote consideró que aquella ausencia también interpelaba a la conducción de la Iglesia local. “¿Qué le decía a la Iglesia argentina no viniendo? Francisco le hablaba a la Iglesia y a los obispos. Una Iglesia jugada, pero también silenciosa, que no terminaba de tener una postura fuerte a favor de los pobres”, sostuvo.
Las expectativas ante el mensaje de León XIV
Al retomar el análisis sobre el próximo viaje, Molina manifestó: “Ojalá venga León con un mensaje de Francisco. Viene a la tierra de Francisco. No es un dato menor. Viene a un lugar complejo”.
“Viene a la tierra de Francisco con su magisterio detrás. Yo creo que va a dejar un mensaje político. El tema es qué mensaje va a dejar y que visión tiene de lo que está pasando en Argentina”, puntualizó.
Finalmente, Molina sostuvo que el contexto nacional y regional obligará al papa a fijar una posición: “Esta es una cuestión también geopolítica. No puede callarse frente a esto. Y más la situación que está viviendo este país. Y la situación de la región. Es un país que rompe una diplomacia de años”.
El sacerdote y diputado nacional Juan Carlos Molina planteó reparos geopolíticos ante la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Aunque celebró la llegada del pontífice, reclamó que su agenda pastoral incluya a jubilados, personas con discapacidad y sectores afectados por el hambre, y consideró que deberá pronunciarse sobre la situación social del país.
La confirmación de la visita de León XIV abrió oficialmente la temporada nacional de interpretación papal, disciplina en la que la Argentina ostenta un doctorado honoris causa sin necesidad de rendir finales. Antes de que el avión pontificio abandone Roma, la dirigencia ya analiza cada futura fotografía, cada eventual silencio y hasta la dirección en la que podría inclinarse el solideo. En este país, un gesto pastoral puede convertirse en programa económico, respaldo electoral o conspiración internacional antes de llegar al segundo noticiero.
Juan Carlos Molina celebró la visita, pero advirtió que el papa “no tendría que venir por una cuestión geopolítica”. La frase tiene la complejidad de una homilía redactada por un comité de politólogos: sería una alegría que venga, aunque quizá sería mejor que no; podría ayudar su presencia, pero también ser utilizada; convendría escucharlo, siempre que nadie intente traducirlo al dialecto partidario antes de que termine la primera oración.
El sacerdote propuso que León XIV recorra espacios vinculados con la discapacidad, los jubilados y el hambre. Una agenda menos inclinada al terciopelo protocolar y más cercana a la realidad, donde las vallas no logren separar al pontífice de los problemas que sobreviven incluso cuando las cámaras se apagan. El planteo supone una dificultad logística considerable: permitir que una visita institucional muestre el país existente y no únicamente el país cuidadosamente acomodado para la fotografía oficial.
También aparece la inevitable disputa por la propiedad simbólica del viaje. En la política argentina, hasta una bendición puede terminar registrada como activo partidario, con comunicado, transmisión especial y dirigentes compitiendo por ubicarse a una distancia reglamentaria del papa. Molina teme que la visita sea apropiada por el Gobierno; el Gobierno, previsiblemente, intentará capitalizarla; y la oposición probablemente denunciará la capitalización mientras procura obtener una imagen de similar valor espiritual y electoral.
León XIV llegará, además, a la tierra de Francisco, un territorio donde la ausencia del pontífice argentino produjo más interpretaciones que muchos de sus discursos. Ahora deberá caminar sobre una alfombra tejida con expectativas religiosas, tensiones sociales y operaciones políticas. Una visita pastoral común y corriente, salvo por el detalle de que ocurre en la Argentina, donde hasta el silencio del Vaticano puede ingresar al Congreso con dictamen de mayoría.