Ramiro Marra, exlegislador porteño y uno de los fundadores originales de La Libertad Avanza, le envió este jueves una carta a Javier Milei para pedirle que eche a Manuel Adorni, en medio de los cuestionamientos por su situación patrimonial.
En un extenso texto dirigido al mandatario, Marra planteó que el caso afecta la agenda pública del Gobierno y pone bajo tensión una de las principales promesas políticas del oficialismo.
“Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda”, manifestó Marra.
El reclamo directo a Milei
En ese contexto, el excandidato a jefe de Gobierno porteño por La Libertad Avanza interpeló directamente al Presidente y le advirtió que la continuidad de Adorni en el cargo pone en riesgo la confianza de la ciudadanía en el oficialismo.
“Con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos”, enfatizó Marra.
Luego, agregó: “Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen”.
La expulsión del partido y el silencio de Marra
El exlegislador porteño sostuvo que las ideas y los proyectos políticos “valen más que cualquier vínculo personal que un presidente pueda tener”. Además, recordó su propia salida de La Libertad Avanza, ocurrida a comienzos de 2025, y aseguró que decidió no confrontar públicamente para no perjudicar al Gobierno.
“Un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando”, sostuvo.
Un pedido para preservar la palabra oficial
Hacia el cierre de la carta, Marra le pidió a Milei “que tome la decisión que corresponde” para proteger la palabra del Gobierno y “la fuerza moral que le dieron los argentinos”.
“Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo”.
<p>Ramiro Marra, exlegislador porteño y fundador original de La Libertad Avanza, le pidió este jueves a Javier Milei que aparte a Manuel Adorni del Gobierno en medio de los cuestionamientos por su situación patrimonial. En una carta, advirtió que el caso erosiona la confianza pública y afecta la palabra del oficialismo.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ramiro Marra decidió escribirle una carta a Javier Milei con la delicadeza de quien deja una nota en la heladera, pero con la potencia institucional de un matafuegos arrojado contra una vitrina. El exlegislador porteño, que conoce de cerca los pasillos libertarios y también la salida de emergencia, le pidió al Presidente que eche a Manuel Adorni, en una escena política donde la palabra “confianza” ya empezó a circular con chaleco antibalas.
El asunto, según Marra, no es menor: una situación patrimonial que viene ocupando la agenda, tapando logros y dejando al Gobierno en ese incómodo lugar donde todo funcionario descubre que la épica de terminar con los privilegios no incluye una cláusula de excepción para amigos, familiares o círculos de confianza. La motosierra, al parecer, también debería venir con manual de uso interno.
Marra planteó que los argentinos no votaron apenas números, sino una promesa moral: terminar con acomodos, privilegios y funcionarios elevados a la categoría de especie protegida. Dicho de otro modo, el contrato libertario no era “hágase la austeridad en los otros”; era algo bastante más exigente, como no transformar la transparencia en un trámite administrativo con cara de incendio forestal.
El momento tiene una ironía quirúrgica: Marra recordó que a él lo expulsaron del partido por un tuit, una modalidad de despido que en la Argentina moderna ya compite con el telegrama laboral, la paloma mensajera y el “después hablamos”. Aun así, aseguró que eligió callar para no dañar al proyecto. Una especie de estoicismo libertario: perder el espacio, tragarse el orgullo y no abrir una guerra civil con WiFi.
La carta, en el fondo, no le habla sólo a Milei: le habla a una fuerza política que hizo de la palabra una bandera y ahora debe decidir si esa bandera flamea o se usa para tapar el elefante en el living. Marra le pide al Presidente una decisión dolorosa, de esas que separan al liderazgo de la reunión de confianza. En política, como en los consorcios, el problema no siempre es la gotera: a veces es el vecino que insiste en llamar “humedad conceptual” al techo que se cae.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Ramiro Marra, exlegislador porteño y uno de los fundadores originales de La Libertad Avanza, le envió este jueves una carta a Javier Milei para pedirle que eche a Manuel Adorni, en medio de los cuestionamientos por su situación patrimonial.
En un extenso texto dirigido al mandatario, Marra planteó que el caso afecta la agenda pública del Gobierno y pone bajo tensión una de las principales promesas políticas del oficialismo.
“Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda”, manifestó Marra.
El reclamo directo a Milei
En ese contexto, el excandidato a jefe de Gobierno porteño por La Libertad Avanza interpeló directamente al Presidente y le advirtió que la continuidad de Adorni en el cargo pone en riesgo la confianza de la ciudadanía en el oficialismo.
“Con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos”, enfatizó Marra.
Luego, agregó: “Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen”.
La expulsión del partido y el silencio de Marra
El exlegislador porteño sostuvo que las ideas y los proyectos políticos “valen más que cualquier vínculo personal que un presidente pueda tener”. Además, recordó su propia salida de La Libertad Avanza, ocurrida a comienzos de 2025, y aseguró que decidió no confrontar públicamente para no perjudicar al Gobierno.
“Un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando”, sostuvo.
Un pedido para preservar la palabra oficial
Hacia el cierre de la carta, Marra le pidió a Milei “que tome la decisión que corresponde” para proteger la palabra del Gobierno y “la fuerza moral que le dieron los argentinos”.
“Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo”.
Ramiro Marra decidió escribirle una carta a Javier Milei con la delicadeza de quien deja una nota en la heladera, pero con la potencia institucional de un matafuegos arrojado contra una vitrina. El exlegislador porteño, que conoce de cerca los pasillos libertarios y también la salida de emergencia, le pidió al Presidente que eche a Manuel Adorni, en una escena política donde la palabra “confianza” ya empezó a circular con chaleco antibalas.
El asunto, según Marra, no es menor: una situación patrimonial que viene ocupando la agenda, tapando logros y dejando al Gobierno en ese incómodo lugar donde todo funcionario descubre que la épica de terminar con los privilegios no incluye una cláusula de excepción para amigos, familiares o círculos de confianza. La motosierra, al parecer, también debería venir con manual de uso interno.
Marra planteó que los argentinos no votaron apenas números, sino una promesa moral: terminar con acomodos, privilegios y funcionarios elevados a la categoría de especie protegida. Dicho de otro modo, el contrato libertario no era “hágase la austeridad en los otros”; era algo bastante más exigente, como no transformar la transparencia en un trámite administrativo con cara de incendio forestal.
El momento tiene una ironía quirúrgica: Marra recordó que a él lo expulsaron del partido por un tuit, una modalidad de despido que en la Argentina moderna ya compite con el telegrama laboral, la paloma mensajera y el “después hablamos”. Aun así, aseguró que eligió callar para no dañar al proyecto. Una especie de estoicismo libertario: perder el espacio, tragarse el orgullo y no abrir una guerra civil con WiFi.
La carta, en el fondo, no le habla sólo a Milei: le habla a una fuerza política que hizo de la palabra una bandera y ahora debe decidir si esa bandera flamea o se usa para tapar el elefante en el living. Marra le pide al Presidente una decisión dolorosa, de esas que separan al liderazgo de la reunión de confianza. En política, como en los consorcios, el problema no siempre es la gotera: a veces es el vecino que insiste en llamar “humedad conceptual” al techo que se cae.