Durante una entrevista con el periodista Esteban Trebucq, el presidente Javier Milei defendió el rumbo de su programa económico, reivindicó el ajuste fiscal y explicó por qué considera que el Gobierno no debe involucrarse en decisiones particulares de la economía. «La macro computa la suma de toda la micro», explicó el mandatario, y agregó: «Por eso el buen economista mira el presente y el futuro». En ese sentido, cuestionó los análisis que se concentran en una actividad puntual sin evaluar las consecuencias sobre el conjunto de la economía.
Críticas a la intervención estatal
«El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción», sentenció Milei. El Presidente sostuvo que quienes reclaman una intervención estatal sobre actividades específicas buscan que el Estado sostenga emprendimientos inviables. «¿Qué me estás sugiriendo, que salve a alguien que tiene un negocio que no funciona?», planteó, al tiempo que calificó esa postura como una muestra de ignorancia económica y rechazó la posibilidad de distribuir recursos según las necesidades de cada empresa.
En la misma línea, afirmó que intervenir en la microeconomía implica trasladar recursos de un sector hacia otro. «Intervenir en la microeconomía equivale a robarle a uno para darle a otro», expresó, y remarcó que el Estado no debe decidir qué compañías o actividades reciben beneficios especiales.
Las prioridades del Gobierno
Milei aseguró que la función del Gobierno consiste en ordenar las cuentas fiscales, reducir la inflación, ampliar la libertad económica, abrir la economía y profundizar la desregulación. Según explicó, esas son las tareas que corresponden al Estado, mientras que las decisiones particulares deben quedar en manos de los actores privados.
Al referirse a la asistencia destinada a los sectores más vulnerables, reconoció que ese esquema requiere obtener recursos de otros sectores de la sociedad y señaló que esa política debe canalizarse a través del Ministerio de Capital Humano.
Balance económico y situación social
Durante la entrevista, el mandatario también defendió los resultados de su gestión económica y aseguró que la actividad acumula 26 meses de crecimiento tras el sinceramiento de precios impulsado por su administración.
Además, sostuvo que la pobreza aumentó inicialmente porque reflejó una realidad que, según su visión, permanecía oculta. «Llevamos 26 meses creciendo, hicimos un sinceramiento de precios; la pobreza saltó en un principio porque era lo que estaba escondido bajo la alfombra», afirmó.
Respecto de los indicadores sociales, señaló que, aunque la última medición mostró un incremento porcentual, 14 millones de personas salieron de la pobreza. «No somos Suiza; la foto sigue siendo horrible, pero la tendencia sigue siendo maravillosa», concluyó.
El presidente Javier Milei defendió su programa económico durante una entrevista televisiva y rechazó los pedidos de intervención estatal en actividades particulares. Sostuvo que el Gobierno debe enfocarse en ordenar la macroeconomía, reducir la inflación, avanzar con la desregulación y evitar rescates a empresas, al considerar que esas medidas generan corrupción y distorsiones económicas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
«El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción». La frase cayó como una piedra en un vidrio y dejó claro cuál es la línea que el Gobierno no piensa cruzar. Mientras distintos sectores reclaman asistencia o medidas específicas, la respuesta oficial fue que el Estado no está para elegir ganadores ni rescatar negocios que no funcionan.
Es como llevar un Fiat Uno al mecánico porque hace ruido y que el mecánico te responda que primero va a revisar el tránsito de toda la ciudad. La lógica oficial sostiene que, si las reglas generales funcionan, cada motor encontrará su camino. Los que quedan en la banquina deberán esperar que el mercado decida si vuelven a arrancar o terminan convertidos en repuestos.
Milei insistió en que la macroeconomía resume el comportamiento de millones de decisiones individuales y que intervenir en casos puntuales implica trasladar recursos de unos contribuyentes hacia otros. Para el Presidente, ese mecanismo no sólo distorsiona los incentivos sino que abre la puerta a que la política determine quién merece ayuda y quién no. En su visión, ahí empieza el problema y también la corrupción.
La discusión aparece justo cuando distintos sectores productivos reclaman alivio por la caída de actividad o mayores costos. Pero la respuesta oficial sigue siendo la misma desde el inicio de la gestión: equilibrio fiscal, inflación en descenso, apertura económica y desregulación. El mensaje no cambia aunque cambien los reclamos.
El Presidente también reivindicó los resultados del plan económico y aseguró que la economía acumula 26 meses de crecimiento tras el sinceramiento de precios. Reconoció que la situación social continúa siendo delicada, aunque sostuvo que la tendencia es favorable y defendió que la asistencia a los sectores más vulnerables debe canalizarse exclusivamente a través del Ministerio de Capital Humano, sin convertir al Estado en una oficina de rescates empresariales.
En un país donde durante décadas cada crisis terminaba con alguien golpeando la puerta del Estado para pedir una excepción, el Gobierno eligió directamente sacar el timbre. El resto, según promete, lo resolverá la macro.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Durante una entrevista con el periodista Esteban Trebucq, el presidente Javier Milei defendió el rumbo de su programa económico, reivindicó el ajuste fiscal y explicó por qué considera que el Gobierno no debe involucrarse en decisiones particulares de la economía. «La macro computa la suma de toda la micro», explicó el mandatario, y agregó: «Por eso el buen economista mira el presente y el futuro». En ese sentido, cuestionó los análisis que se concentran en una actividad puntual sin evaluar las consecuencias sobre el conjunto de la economía.
Críticas a la intervención estatal
«El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción», sentenció Milei. El Presidente sostuvo que quienes reclaman una intervención estatal sobre actividades específicas buscan que el Estado sostenga emprendimientos inviables. «¿Qué me estás sugiriendo, que salve a alguien que tiene un negocio que no funciona?», planteó, al tiempo que calificó esa postura como una muestra de ignorancia económica y rechazó la posibilidad de distribuir recursos según las necesidades de cada empresa.
En la misma línea, afirmó que intervenir en la microeconomía implica trasladar recursos de un sector hacia otro. «Intervenir en la microeconomía equivale a robarle a uno para darle a otro», expresó, y remarcó que el Estado no debe decidir qué compañías o actividades reciben beneficios especiales.
Las prioridades del Gobierno
Milei aseguró que la función del Gobierno consiste en ordenar las cuentas fiscales, reducir la inflación, ampliar la libertad económica, abrir la economía y profundizar la desregulación. Según explicó, esas son las tareas que corresponden al Estado, mientras que las decisiones particulares deben quedar en manos de los actores privados.
Al referirse a la asistencia destinada a los sectores más vulnerables, reconoció que ese esquema requiere obtener recursos de otros sectores de la sociedad y señaló que esa política debe canalizarse a través del Ministerio de Capital Humano.
Balance económico y situación social
Durante la entrevista, el mandatario también defendió los resultados de su gestión económica y aseguró que la actividad acumula 26 meses de crecimiento tras el sinceramiento de precios impulsado por su administración.
Además, sostuvo que la pobreza aumentó inicialmente porque reflejó una realidad que, según su visión, permanecía oculta. «Llevamos 26 meses creciendo, hicimos un sinceramiento de precios; la pobreza saltó en un principio porque era lo que estaba escondido bajo la alfombra», afirmó.
Respecto de los indicadores sociales, señaló que, aunque la última medición mostró un incremento porcentual, 14 millones de personas salieron de la pobreza. «No somos Suiza; la foto sigue siendo horrible, pero la tendencia sigue siendo maravillosa», concluyó.
El presidente Javier Milei defendió su programa económico durante una entrevista televisiva y rechazó los pedidos de intervención estatal en actividades particulares. Sostuvo que el Gobierno debe enfocarse en ordenar la macroeconomía, reducir la inflación, avanzar con la desregulación y evitar rescates a empresas, al considerar que esas medidas generan corrupción y distorsiones económicas.
«El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción». La frase cayó como una piedra en un vidrio y dejó claro cuál es la línea que el Gobierno no piensa cruzar. Mientras distintos sectores reclaman asistencia o medidas específicas, la respuesta oficial fue que el Estado no está para elegir ganadores ni rescatar negocios que no funcionan.
Es como llevar un Fiat Uno al mecánico porque hace ruido y que el mecánico te responda que primero va a revisar el tránsito de toda la ciudad. La lógica oficial sostiene que, si las reglas generales funcionan, cada motor encontrará su camino. Los que quedan en la banquina deberán esperar que el mercado decida si vuelven a arrancar o terminan convertidos en repuestos.
Milei insistió en que la macroeconomía resume el comportamiento de millones de decisiones individuales y que intervenir en casos puntuales implica trasladar recursos de unos contribuyentes hacia otros. Para el Presidente, ese mecanismo no sólo distorsiona los incentivos sino que abre la puerta a que la política determine quién merece ayuda y quién no. En su visión, ahí empieza el problema y también la corrupción.
La discusión aparece justo cuando distintos sectores productivos reclaman alivio por la caída de actividad o mayores costos. Pero la respuesta oficial sigue siendo la misma desde el inicio de la gestión: equilibrio fiscal, inflación en descenso, apertura económica y desregulación. El mensaje no cambia aunque cambien los reclamos.
El Presidente también reivindicó los resultados del plan económico y aseguró que la economía acumula 26 meses de crecimiento tras el sinceramiento de precios. Reconoció que la situación social continúa siendo delicada, aunque sostuvo que la tendencia es favorable y defendió que la asistencia a los sectores más vulnerables debe canalizarse exclusivamente a través del Ministerio de Capital Humano, sin convertir al Estado en una oficina de rescates empresariales.
En un país donde durante décadas cada crisis terminaba con alguien golpeando la puerta del Estado para pedir una excepción, el Gobierno eligió directamente sacar el timbre. El resto, según promete, lo resolverá la macro.