El oficialismo consiguió este miércoles avanzar con el dictamen de mayoría del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La iniciativa recibió respaldo de sectores del PRO, la UCR, Innovación Federal y Producción y Trabajo de San Juan, entre otros espacios, y quedó encaminada para su tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados el 26 de agosto.
El proyecto forma parte de las reformas impulsadas por el Gobierno sobre el funcionamiento de la autoridad monetaria y apunta a fortalecer su independencia institucional y financiera. Entre los principales cambios se encuentra la prohibición del financiamiento directo o indirecto del Tesoro, con restricciones sobre los adelantos transitorios y otros mecanismos de asistencia monetaria al sector público.
Un nuevo objetivo para el Banco Central
Otro de los ejes de la iniciativa consiste en modificar los objetivos establecidos para el Banco Central. La reforma de 2012 había incorporado entre sus finalidades promover la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. El proyecto oficial propone volver a concentrar la misión de la entidad en preservar el valor de la moneda.
La propuesta también introduce cambios en los mecanismos para remover al presidente del Banco Central y a los integrantes de su directorio. Para avanzar con una destitución deberá acreditarse una “causal grave” y obtenerse una mayoría de dos tercios tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.
Este punto despertó cuestionamientos entre sectores opositores, que señalaron que una mayoría de esas características no fue necesaria para la designación del actual presidente de la entidad, Santiago Bausili. Desde esos bloques interpretaron que el mecanismo podría dificultar la remoción de las autoridades del organismo ante un eventual cambio de gobierno.
La reforma contempla además prohibir la transferencia al Tesoro de ganancias contables o generadas por diferencias de cambio. Los resultados del BCRA deberán destinarse prioritariamente a absorber pérdidas acumuladas, recomponer su patrimonio o cancelar deuda pública. También se plantea la eliminación de instrumentos como las Letras Intransferibles y cambios en las reglas para la administración y el resguardo de las reservas internacionales.
Una reunión atravesada por cruces entre aliados
El plenario de las comisiones de Presupuesto y Finanzas tuvo momentos de tensión a partir de la presencia de economistas invitados por el oficialismo para exponer sobre la iniciativa, entre ellos Miguel Boggiano, Héctor Rubini, Ramiro Castiñeira y Aldo Abram. La convocatoria generó cuestionamientos desde sectores de la oposición.
El diputado Itai Hagman cuestionó la participación de los especialistas y expresó: “Parecen panelista del canal de streaming Carajo. Falta el Gordo Dan que venga a explicar esto. No es serio esto. ¿En calidad de qué están acá hablando sobre el proyecto? Son cuatro amigos del gobierno que no tienen ninguna función pública”.
La tensión aumentó durante la exposición de Miguel Boggiano, quien realizó una crítica sobre el papel que tuvieron distintos gobiernos en la historia del Banco Central.
“La inflación que se ha acumulado desde 1935 refleja como distintos gobiernos demócratas, radicales, peronistas, desarrollistas, militares, kirchneristas y macristas utilizaron el BCRA para estafar sistemáticamente a la sociedad argentina hasta destruir por completo el valor de su moneda nacional”, afirmó el economista.
Sus palabras provocaron malestar entre integrantes del MID, la UCR y el PRO. Desde el MID incluso advirtieron que no acompañarían el dictamen si no existía una disculpa por las expresiones realizadas durante la reunión.
La diputada libertaria Silvana Giudici buscó contener la disputa y sostuvo: “No compartimos la primera parte de la exposición cuando se hizo cargo de cuestiones políticas. Les pedimos disculpas a la UCR, el MID y el PRO si se sintieron tocados por alguna posición política”.
La controversia, sin embargo, continuó posteriormente entre Fernando de Andreis, del PRO, y Bertie Benegas Lynch, de La Libertad Avanza, a raíz de las interpretaciones sobre el pedido de disculpas realizado durante la reunión.
El peronismo se retiró y el MID rechazó las disculpas
En medio de los cruces, el peronismo terminó retirándose del encuentro, sin lograr imponer un dictamen de rechazo al proyecto y en desacuerdo con las exposiciones de los invitados convocados por el oficialismo.
Hacia el cierre, el diputado del MID Eduardo Falcone anunció que no firmaría el dictamen oficialista al considerar que las disculpas formuladas durante el plenario habían sido “demasiado vagas”.
Ante esa situación, el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, volvió a expresar una disculpa en nombre del oficialismo: “No estamos de acuerdo, les pedimos disculpas a los bloques PRO, UCR y MID, porque no compartimos las opiniones vertidas”.
Pese a las diferencias que atravesaron el plenario, el oficialismo consiguió reunir las firmas necesarias para obtener el dictamen de mayoría y avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuyo debate en el recinto está previsto para el 26 de agosto.
El oficialismo consiguió este miércoles dictamen de mayoría para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con respaldo de bloques aliados y provinciales. El proyecto busca limitar el financiamiento al Tesoro, establecer como objetivo central preservar el valor de la moneda y modificar las condiciones para remover autoridades. La iniciativa quedó encaminada para su tratamiento en Diputados el 26 de agosto.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central consiguió dictamen después de una reunión que empezó hablando de independencia monetaria y terminó necesitando una política de estabilización para las relaciones entre aliados. El oficialismo logró reunir los apoyos necesarios para avanzar con un proyecto destinado, entre otras cosas, a impedir que la política utilice al BCRA para resolver problemas fiscales. La ironía parlamentaria quiso que, mientras discutían cómo independizar al Banco Central de los gobiernos, varios legisladores tuvieran que dedicar parte de la tarde a independizarse de las opiniones de los economistas invitados.
El episodio central tuvo como protagonista a Miguel Boggiano, quien repasó décadas de historia económica argentina y distribuyó responsabilidades entre gobiernos de prácticamente todos los colores disponibles en la paleta democrática y no democrática. El resultado fue inmediato: radicales, macristas y desarrollistas descubrieron que compartir una comisión con aliados libertarios podía ser considerablemente más inflacionario para la paciencia que cualquier agregado monetario. El MID incluso amagó con no acompañar el dictamen si no aparecía una disculpa.
Entonces comenzó el programa nacional de emisión de disculpas, un instrumento que, por ahora, el proyecto no prohíbe. Silvana Giudici intentó bajar la temperatura con un pedido dirigido a los bloques afectados, pero la estabilidad duró aproximadamente lo que suele durar la armonía en una comisión del Congreso: poco. Fernando de Andreis y Bertie Benegas Lynch protagonizaron después otro cruce por la existencia, alcance y casi cotización mayorista de esas disculpas.
Finalmente, Gabriel Bornoroni intervino para reiterar el pedido de disculpas del oficialismo, mientras el peronismo ya había decidido retirarse de la reunión y Eduardo Falcone, del MID, anticipaba que no acompañaría el dictamen. A pesar del pequeño festival de política monetaria aplicada al enojo legislativo, el oficialismo consiguió su objetivo: la reforma quedó encaminada hacia el recinto. El Banco Central todavía no tiene nueva Carta Orgánica, pero el Congreso demostró que para lograr estabilidad institucional primero hay que sobrevivir a unas cuantas horas de volatilidad parlamentaria.