Este jueves 22 de octubre, Christopher Landau, vicesecretario de Estado de Estados Unidos, habló en una conferencia junto al canciller Pablo Quirno en el Palacio San Martín. Dijo que Washington mira con interés el posible impacto sobre empresas estadounidenses y que respeta el proceso legislativo argentino. En esas declaraciones no formuló un pedido para retirar o modificar el proyecto.
Qué sanciones trae el proyecto
El Poder Ejecutivo ingresó el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional en Diputados el 17 de septiembre, como expediente 0010-PE-2026. Lo firmaron Javier Milei, Diego Santilli, Luis Caputo, Alberto Presti y Pablo Quirno. Fue girado a las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto.
El 30 de septiembre, Juan Ignacio Stampalija, secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, explicó el alcance en una reunión informativa. «La ley 26.659 estaba destinada específicamente a prohibir actividades relacionadas con los hidrocarburos, mientras que este proyecto amplía su ámbito de aplicación material a cualquier actividad relacionada con recursos naturales renovables o no renovables», dijo. Entre esos casos ubicó la pesca y la minería sin autorización argentina.
El texto propone varias sanciones. Entre ellas hay multas calculadas en equivalentes de barriles de petróleo. Stampalija estimó ese día que la más alta rondaría los US$45 millones, con el barril a unos US$89. Presentó esa cuenta como una estimación del 30 de septiembre.
Según informaron medios, el caso petrolero asociado al debate es Sea Lion, de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, y aparece como el ejemplo inmediato de las actividades que el Gobierno busca alcanzar. El proyecto no está descrito como una norma dirigida solo a esas dos empresas. Quirno defendió el cambio, también según informaron medios, porque la legislación actual no permite desistir de una inversión hecha bajo licencias que la Argentina considera ilegítimas, y el proyecto sí lo permitiría.
Qué ya está en vigor
La norma vigente es la ley 26.659, modificada por la 26.915. Regula las actividades hidrocarburíferas sin autorización argentina en la plataforma continental e incluye sanciones penales y para empresas. El Decreto 868/2026 dispuso inhabilitaciones administrativas de cinco a veinte años y la posible reversión de concesiones hidrocarburíferas. La ampliación a otros recursos y el régimen del proyecto todavía no rigen.
El mismo decreto designó a Cancillería como autoridad de aplicación de la ley 26.659. El organismo que detecte un posible incumplimiento debe informarlo en cinco días hábiles. La persona o la empresa notificada tiene diez días hábiles para presentar su descargo.
Cuándo sigue el tratamiento
El proyecto seguía sin dictamen al cierre de la última reunión conjunta, el 14 de octubre. La Cámara ya había hecho reuniones informativas el 30 de septiembre y el 6 y el 7 de octubre.
La citación de la comisión fija una nueva reunión conjunta para el martes 27 de octubre a las 16, en el Anexo C. Es la próxima instancia que figura en la agenda oficial de Diputados, no una fecha de votación.
También hay pedidos para que Quirno informe sobre Malvinas. El diputado Nicolás Trotta, de Unión por la Patria, presentó el 8 de septiembre un proyecto de resolución para citarlo. El 17 de septiembre, la diputada Lourdes Arrieta, de Provincias Unidas, presentó un pedido de informes verbales sobre la política exterior en la cuestión. Las fichas oficiales no indican que la Cámara haya aprobado una citación.
Christopher Landau dijo este jueves 22 de octubre que Estados Unidos respeta el trámite del proyecto de soberanía por Malvinas. El proyecto ingresó a Diputados el 17 de septiembre, sigue sin dictamen y busca ampliar la ley de hidrocarburos a pesca y minería. Stampalija estimó una multa máxima de unos US$45 millones, un cálculo del 30 de septiembre. La agenda fija reunión para el martes 27. Esa ampliación todavía no está vigente.
Estados Unidos mira a sus empresas y, con buenos modales, dice que respeta el Congreso. Christopher Landau, vicesecretario de Estado, lo dijo este jueves 22 de octubre junto a Pablo Quirno, en el Palacio San Martín. Interés en el impacto sobre compañías estadounidenses y respeto por el trámite argentino. La diplomacia, cuando le preocupa la caja, saluda la institucionalidad.
El proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional ingresó a Diputados el 17 de septiembre. Hubo reuniones de comisión el 30 de septiembre y el 6, 7 y 14 de octubre. Sigue sin dictamen. En este Congreso, la convocatoria ya es un género literario.
El 30 de septiembre, Juan Ignacio Stampalija, secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, explicó el salto: la ley 26.659 iba a los hidrocarburos y el proyecto quiere cubrir recursos naturales renovables y no renovables, pesca y minería sin permiso argentino incluidas. Las multas se miden en barriles. La más alta, estimó, rondaría US$45 millones con el barril a unos US$89. Una cuenta con fecha de elaboración, como el presupuesto familiar que envejece antes de llegar a la caja.
Lo que sí está firme es anterior a esta discusión. La 26.659, modificada por la 26.915, y el Decreto 868/2026: inhabilitaciones de cinco a veinte años, posible reversión de concesiones hidrocarburíferas, Cancillería como autoridad de aplicación, cinco días hábiles para informar un posible incumplimiento y diez para el descargo. El proyecto agranda la carta. La carta nueva no se sirve hasta que haya ley, como el postre que el mozo anuncia mientras la mesa sigue con el pan.
El ejemplo que ponen los medios es Sea Lion, de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El texto no es una norma armada solo para esas dos. Quirno, según esos relatos, sostiene que hoy una empresa no puede desistir de una inversión hecha bajo licencias que la Argentina considera ilegítimas, y que el proyecto sí se lo permitiría. Primero la licencia no sirve. Después diseñan la puerta de salida.
La agenda prevé otra reunión el martes 27 de octubre, a las 16, en el Anexo C. Trotta pidió citar a Quirno el 8 de septiembre; Arrieta pidió informes el 17. Las fichas oficiales registran pedidos, sin indicar una citación aprobada. Pedir la palabra y que te la den siguen siendo dos trámites distintos.
